La interna peronista en versión municipal. El gobierno de Rodolfo Ruggeri en la ciudad de Rosario (1973-1976)

 

Marcelo Luciano Adriani(*)

 

ARK-CAICYT: https://id.caicyt.gov.ar/ark:/s24690732/jh9t4xyyq

 

Resumen

 

Luego de casi 18 años de proscripción, el peronismo volvió a participar de las elecciones y su triunfo fue abrumador en casi todo el país. La ciudad de Rosario, una de las más importantes de Argentina, no fue la excepción. El profesor Rodolfo Ruggeri fue consagrado intendente. Su gestión estuvo atravesada por numerosos inconvenientes y conflictos que provenían de diferentes áreas, siendo, a nuestro entender el principal, un severo enfrentamiento interno en el ámbito partidario. Pero no se trata del conflicto que identifica a la etapa del tercer peronismo de la lucha entre la izquierda y derecha peronista, sino entre sectores de la política y del sindicalismo de la ciudad y de la provincia de Santa Fe, que nada tienen que ver con la izquierda y que son representativos del sindicato de la carne y de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y de sus aliados en la rama política. El trabajo cuenta con relevamiento de periódicos de la época, del archivo del Honorable Concejo Deliberante de Rosario, de testimonios de numerosos protagonistas de la época y de la bibliografía que trata acerca de este recorte temporal.

 

Palabras clave: Rodolfo Ruggeri; Rosario; peronismo; conflictos internos.

 

 

The city government version of Peronist internal disputes. Rodolfo Ruggeri's administration in Rosario city (1973-1976)

 

Abstract

 

After almost 18 years of proscription, Peronism returned to participate in the elections and its triumph was overwhelming in almost the entire country. The city of Rosario, one of the most important in Argentina, was no exception. Professor Rodolfo Ruggeri was consecrated mayor. His administration was crossed by numerous inconveniences and conflicts that came from different areas, being, in our opinion, the main one, a severe internal confrontation in the party sphere. But it is not the conflict that identifies the stage of the third Peronism of the struggle between the Peronist left and right, but between sectors of politics and trade unionism in the city and province of Santa Fe, which have nothing to do with the left and are representative of the meat union and the Metal Workers' Union (UOM) and their allies in the political branch. The work has a journalistic survey of newspapers of the time, the archive of the Honorable Deliberative Council of Rosario, testimonies of numerous protagonists of the time and the bibliography that deals with this temporal cut.

 

Key words: Rodolfo Ruggeri; Rosario; peronism; internal conflicts.

 

 


 

 

La interna peronista en versión municipal. El gobierno de Rodolfo Ruggeri en la ciudad de Rosario (1973-1976)

 

Introducción

 

Rodolfo Ruggeri fue el último intendente peronista de la ciudad de Rosario, su mandato se extendió desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 24 de marzo de 1976, cuando fue eyectado del poder en ocasión de concretarse el golpe cívico-militar. El trabajo analiza la gestión de Ruggeri y se inscribe en los trabajos que estudian el “tercer peronismo”, una de las etapas más convulsionadas de la historia reciente en nuestro país y que implicaba, además, el retorno del peronismo al gobierno municipal. En estos términos sus preocupaciones tocan aspectos trabajados por otros autores, así una de las aristas que ha abordado esta temática es el de la depuración ideológica dentro del peronismo (Franco, 2012; Merele, 2017), como también sobre las tensiones y conflictos que se manifestaron en ámbitos legislativos durante el tercer peronismo donde se destaca el trabajo de Ferrari y Pozzoni (2014), Ponisio (2023) y Leiva (2012).

Ahora bien, los procesos locales a analizar se enmarcan con la escala provincial donde es preciso indicar que el peronismo de Santa Fe sufrió una interna de importantes dimensiones que precedía al año 1973 (Adriani 2021), en la que como en buena parte del país, en el armado de las listas el peso de la rama sindical jugó un papel decisivo como parte de la estrategia diseñada por Perón (Servetto 2010).

La ciudad de Rosario era en 1973, la más importante en términos demográficos de la provincia de Santa Fe, con un importante desarrollo comercial, industrial, portuario, y de servicios; también, con un pasado muy cercano que vio a buena parte de su población protagonizando dos “azos” de enorme repercusión nacional. Contaba, además, con fuertes sindicatos, producto de la historia social de la ciudad y del país. Es también una ciudad de una dura jerarquía eclesiástica, pero habitada ahora por decenas de sacerdotes que han optado por los pobres, en abierto desafío a aquella. Rosario poseía además una rica tradición política atravesada por conservadores, radicales, la gran presencia de la Democracia Progresista y la posterior y arrolladora aparición del peronismo, seguida de la furiosa “resistencia” posterior al golpe de 1955, que la convirtió para siempre en “la capital del peronismo”, más una destacada gestión desarrollista a finales de los 50 y principios de los 60.

En este cuadro de partidos políticos, el peronismo será el epicentro de la investigación, con la particularidad, para el caso santafesino pero puntualmente rosarino, y de cómo una ruptura interna de proporciones que se trasladó al terreno electoral.

Para dar cuenta de las características de este conflicto hemos consultado los archivos de los diarios La Tribuna y La Capital de la ciudad de Rosario, al Archivo del Diario de Sesiones del Honorable Concejo Deliberante de Rosario y a la Secretaría Electoral de Santa Fe y contamos también con el testimonio de varios protagonistas del período en cuestión. A todo ello se suma parte del archivo personal del intendente Rodolfo Ruggeri.

Sobre esta base y través del estudio de la gestión de Ruggeri se pretende dilucidar si el conflicto central que caracteriza al tercer peronismo (izquierda versus derecha) tiene incidencia en su administración, cuáles son los actores intervinientes en los conflictos intra e interpartidarios entre 1973 y 1976 y establecer el nivel de repercusión del conflicto político santafesino (gobernador versus vicegobernador) a escala local.

 

El contexto nacional

 

El peronismo cargó con la proscripción que le impuso la dictadura de 1955 y que continuaron aplicando los gobiernos civiles de los presidentes Frondizi e Illia. En las postrimerías de la Revolución Argentina (1966-1973), el decadente gobierno de Lanusse convocó a elecciones para el 11 de marzo de 1973. El anuncio vino acompañado de una reforma electoral inédita, que buscó, en primer término, que Perón no pudiera participar de las próximas elecciones. Luego, y siempre apuntando a obturar el casi seguro triunfo electoral del peronismo, se impuso un sistema de doble vuelta para la elección de presidente y vicepresidente si en el primer turno electoral el primero no lograba el 50% más 1 voto. La doble vuelta regía también para la elección a gobernador y vicegobernador y para el tercer senador nacional. La estrategia buscaba neutralizar a los candidatos peronistas, para que, en el caso de no vencer en primera vuelta, pudieran ser derrotados en el ballotage, luego de unir a todo el antiperonismo. Por otra parte, en algún sentido producto de los mismos recaudos, el mandato presidencial se acortó a cuatro años.

El retorno a la democracia no era el resultado de una renovada convicción en el sistema institucional, o la conversión a los principios republicanos de las Fuerzas Armadas; más bien se trataba de la señal más acabada del fracaso rotundo del GAN (Gran Acuerdo Nacional), que gestó Lanusse con interlocutores de todas las fuerzas políticas, incluido un sector del peronismo, en la figura del anteúltimo representante de Perón, Jorge Paladino y una porción del espacio sindical que encabezaba Rogelio Coria de las 62 organizaciones.

El proceso de descomposición que atravesó la dictadura fue también consecuencia del accionar de organizaciones armadas, peronistas, panperonistas y de izquierda, que desde hacía unos años habían acrecentado su actividad, con hechos espectaculares, como el secuestro y posterior ejecución del dictador Aramburu en 1970, pero también con secuestros extorsivos, ataques a dependencias militares y policiales y a entidades bancarias. Esas organizaciones daban cuenta también, de un deseo acelerado de cambios profundos que parecían exceder al sistema democrático tradicional por parte de un sector de la población, que crecía en número y que tenía en los segmentos etarios más jóvenes a sus principales impulsores.

Finalmente, la disputa pública entre Perón y Lanusse terminó con la imposibilidad legal para que el primero pueda presentarse como candidato y con el segundo debiendo resignar sus aspiraciones presidenciales. Sin embargo, no debe leerse esto como una disputa entre dos personajes de la política. El telón de fondo era el de una profunda confrontación que se remontaba a 1955, cuando el peronismo fue despojado violentamente del poder, continuó con una enorme persecución, acompañada de cárcel y muerte para muchos militantes peronistas y todo ello con la intención, de mínima, de domesticar al movimiento creado por Perón y, de máxima, de borrarlo del sistema político.

El peronismo era, en última instancia, el enemigo a derrotar, para imponer un modelo económico que estuviera en condiciones de transformar al país, bajo la tutela de intereses locales e internacionales que necesitaban de un sistema político acorde a esos destinatarios. Tras 18 años de frustrados intentos, el retorno a la democracia tenía de nuevo al peronismo como protagonista excluyente. Restaba cumplimentar con el proceso organizacional y la puesta a punto del oxidado partido para afrontar el desafío de las urnas.

 

Santa Fe en la antesala electoral

 

Desatado el proceso electoral, al peronismo se le hizo perentorio la reorganización partidaria en Santa Fe, y serán particularmente los hombres de la rama política los que la tendrán a su cargo, de tal manera los delegados para el norte y el sur serán los encargados de la reafiliación, la apertura de unidades básicas y todo lo atinente al aspecto organizativo de un proceso preelectoral. No obstante, como ya se ha dicho, el poderoso aparato gremial ocupaba un lugar protagónico en el peronismo (Torre, 1983), aunque lejos estaba de constituir un bloque homogéneo; por el contrario, agrias disputas se cernían en su interior. Existían expresiones sindicales herederas del vandorismo de la década del 60, un sector ligado a los gremios de empleados públicos, ligados a lo que fue la Confederación General de Trabajadores de los Argentinos (CGT de los Argentinos) y otro grupo de sindicatos que adherían al poderoso sindicato de la carne.

La rama sindical contaba con dos poderosos elementos a su favor; en primer término, el aspecto económico. Los gremios disponían de dinero para volcar a la reorganización partidaria, la logística, organización de actos y eventos, difusión a través de volantes, etc. El segundo aspecto (y no es segundo en importancia), era el destacado papel asignado por Perón a este sector desde por lo menos 1972, cuando José Ignacio Rucci se consolidó al frente de la CGT y fue uno de los principales impulsores del regreso del General, en detrimento de la llamada Tendencia de la Juventud Peronista.[1]

En el caso de Rosario, podríamos clasificar al espacio sindical peronista en dos grandes grupos; el que conducía la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el que lideraba el sindicato de la carne. Ambos contaban con miles de afiliados, muestra de la todavía pujante actividad industrial y comercial.

Por otra parte, hay que señalar también que la rama femenina acompaña el proceso del reacomodamiento partidario, pero ninguna mujer ocupa un rol protagónico en este tiempo, circunstancia que indica el neto predominio de los varones en la arena político partidaria.

Finalmente, la Juventud Peronista (JP) era desde el punto de vista numérico, el espacio de mayor crecimiento y con un altísimo poder de convocatoria. Pero el Partido y la propia JP no tenían una mirada convergente sobre el cómo llevar a cabo la reorganización partidaria, de hecho, la Juventud no se involucró de lleno en esa tarea.

La JP también tenía en su interior diferentes vertientes con pocos y a veces ningún punto en común. La Juventud Sindical Peronista (JSP) era un espacio cercano a los sindicatos de corte burocrático (Damin, 2013). El Frente Estudiantil Nacional (FEN) era una organización de origen marxista que luego se inserta en la ortodoxia peronista (Pozzoni, 2017; Adriani, 2021, p. 51; Reta, 2009; Califa, 2017), al igual que Guardia de Hierro, de raíz nacionalista y luego aliada del FEN (Pozzi y Pérez, 2005). La Concentración Nacional Universitaria (CNU) y el Comando de Organización (CdO) eran parte de la ultraderecha peronista (Besoky, 2016) y por último, el espacio más importante en términos numéricos, protagonistas de la izquierda, Montoneros y la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), agrupación que había crecido notoriamente en número (Di Terlizi, 2019).

Ahora bien, luego de la convocatoria a elecciones para el 11 de marzo de 1973, el peronismo de Santa Fe realizó un congreso partidario para consagrar las candidaturas a cargos ejecutivos y legislativos. Con una lógica acorde a esos momentos de 1972, dicho encuentro nominó al Capitán (RE) Antonio Campos y a Alberto Bonino para la fórmula a gobernador y vice. Ambos representaban a la vieja rama política, experta en la tradicional “rosca”. El proceso aparentaba naturalidad, por cuanto los nombrados eran reconocidos representantes de la ortodoxia partidaria y con 30 años de pertenencia, además del recorrido realizado en tiempos de la proscripción.

Pero la llegada de Perón al país, el 17 de noviembre de 1972, sirvió, entre otras cosas, para redefinir las candidaturas en todos los distritos y éste designó para la provincia de Santa Fe la fórmula compuesta por Carlos Sylvestre Begnis y Eduardo Félix Cuello. Ex gobernador de la provincia entre 1958 y 1962, ex hombre de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) y miembro de primera línea del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), la candidatura de este dirigente supuso un verdadero sacudón a la estructura del PJ de Santa Fe. Por otra parte, el candidato a la vice gobernación, Cuello, era un dirigente de la UOM de la ciudad de Santa Fe y referente de las 62 organizaciones de esa ciudad.

El diario La Tribuna fue el encargado de dar la primicia el 9 de diciembre de 1972, Sylvestre Begnis sería el candidato del Frente y las candidaturas a intendente de Rosario y Santa Fe serían para hombres del peronismo.[2] La lista de diputados nacionales será encabezada por Luis Rubeo y personajes afines a él, como Enrique Osella Muñoz y Luis Sobrino Aranda, entre otros. Luis Rubeo y Enrique Osella Muñoz fueron notificados por el propio Perón de la decisión adoptada y les dijo “yo sé lo que ustedes habían avanzado con las otras candidaturas, pero ahora deberán militar por esta nueva fórmula”.[3]

Por otra parte, ya propuestos a la primera magistratura provincial, ahora disidentes, Antonio Campos y Alberto Bonino fueron expulsados del partido. Pero Campos y Bonino no dieron marcha atrás y se presentaron a la justicia electoral nacional, que les otorgó la sigla partidaria de Partido Justicialista (PJ) y disolvió al Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) en la provincia de Santa Fe. Tal decisión implicaba también, dar luz verde al financiamiento de la lista 9 que ellos encabezaron. Así la lista 9, del peronismo ortodoxo, logró presentar candidaturas en más del 70% de localidades de Santa Fe. En la ciudad de Rosario, el candidato a intendente de la lista 9 fue el Dr. Costanzo, ex apoderado del PJ.

 

El peronismo de Rosario

 

El grueso del peronismo de Rosario se encolumnó tras la determinación política y electoral de Perón. Luis Rubeo fue el protagonista excluyente del armado electoral en la ciudad por el MID, tal la sigla que llevaron los candidatos de la lista 11. La poderosa 62 Organizaciones de Rosario conducida por un hombre del sindicato del vidrio, Osvaldo Patalagoitía, apoyó decisivamente a la candidatura de Ruggeri. No obstante, los recelos internos entre el sindicato de la carne y la UOM no tardaron demasiado tiempo en convertirse en abierto enfrentamiento.

En los primeros días de 1973 y, a pesar de la proclamada unidad de las “62” en torno a la fórmula frentista, un plenario con mayoría de gremios, decide separar de sus cargos a Patalagoitía y a Gerardo Cabrera (líder del sindicato de la carne), “de todas las gestiones inherentes al quehacer político de dicha organización”.[4] Se trata del primer indicio serio de una ruptura gremial de proporciones, la saga continuó con la convocatoria del sector Cabrera/Patalagoitía a un plenario donde se fustiga al otro sector por propender a la ruptura entre compañeros.[5]

El candidato a intendente del MID fue el profesor Rodolfo Ruggeri, un peronista histórico, que había sido gremialista docente y funcionario provincial entre 1952 y 1954. Pero su actuación más destacada provenía de haberse desempeñado como dirigente comunitario en la colectividad italiana, como secretario organizador del Instituto “Dante Alighieri” y presidente de la Federación de Sociedades Italianas de Rosario. Un sector de esta entidad, le prestó un importante apoyo logístico a su campaña electoral dando muestras de adhesión a su gestión posterior al frente del municipio.

Su candidatura fue consensuada por todos los sectores, tanto la rama política, la femenina, como la gremial, de la cual recibió un importante apoyo desde las 62 Organizaciones Peronistas, participando activamente en la campaña por la gestión del ejecutivo municipal y el Concejo Deliberante (CD). El discurso de Ruggeri estaba basado en una retórica de la reparación histórica que significaba la vuelta del peronismo al poder, repitiendo las consignas tradicionales del justicialismo, como la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Para el específico tema de la ciudad, Ruggeri hacía consideraciones de orden genérico: realización de pavimentos y desagües, creación de una Fundación a la manera de la implementada por Evita en el primer peronismo, instalación de una estación única de ferrocarril, creación de centros deportivos zonales y una comuna abierta a los vecinos.

Producido el acto electoral del 11 de marzo, los resultados fueron los siguientes:

 

Partido / Frente

Intendente

Concejales

MID

172.220

171.731

AL. POP. FEDERALISTA

132.426

131.752

UCR

44.383

44.273

JUSTICIALISTA

33.415

33.406

REVOL. CRISTIANO

6.502

6.590

PST

4.092

4.300

NUEVA FUERZA

4.853

4.996

FIP

1.999

2.006

INTR. FEDERALISTA

577

590

 

Fuente: Resultados electorales, 1973, Tribunal electoral Santa Fe. Secretaría electoral de Santa Fe.

 

Por otra parte, Luis Rubeo fue el encargado de confeccionar la lista de concejales, que debía representar a los diferentes espacios internos, tarea que no resultó fácil. Y es que al inicio del proceso varios hombres del FEN, cercanos a Rubeo, ocuparon lugares que, por importancia numérica, les hubieran correspondido a la Juventud Peronista.

Fue entonces que el peso político nacional del secretario general del Movimiento Nacional Justicialista, Juan Manuel Abal Medina, a través del interventor del PJ, Luis Sobrino Aranda, volcó la decisión en favor de Edison Boggino y Ángel Baltuzzi, de la JP Regional II, quienes finalmente terminaron ingresando en representación de ese sector.

Por el espacio de Rubeo fueron electos Antonio Andrade, Rubén Martínez, Ana Martínez, Domingo Basso, Ángel Álvarez y Pedro Retamozo. Del resto del peronismo, alineado con la CGT de calle Córdoba y el Plenario de Unidades Básicas, los concejales electos fueron: Gualberto Venesia, Osvaldo Ruíz, José Mancinelli (UOM, Félix Cuello)[6] y Angélica Navarro de Cuello. Edison Boggino y Ángel Baltuzzi, representantes de la JP, pertenecen a este grupo. Alberto Gabetta, del Movimiento Socialista de Liberación Nacional, aliado del FREJULI funcionaba alineado al oficialismo. Completan la nómina de electos, los hombres del MID, Francisco Carraveta, Mario Cardinaletti y Eduardo Rodríguez Soto, los tres respondían al intendente Ruggeri.

Completaban el Concejo el PJ oficial (de la línea Campos-Bonino) que logró ingresar 3 ediles y los 16 concejales electos restantes pertenecían a la Alianza Popular Federalista, el Partido de Orientación Legalista (POL), la Unión Popular y la UCR.

Antonio Andrade, secretario general del sindicato de la madera y perteneciente al sector de Luis Rubeo será presidente del Concejo. Una versión periodística de aquellos días era que la presidencia del cuerpo sería rotativa y, por ende, le tocaría a Gualberto Venesia en el próximo período.[7] José “Chiche Mancinelli ratificó esa información y adelantó que la posterior ruptura del bloque se dará por el incumplimiento de ese pacto.[8] El oficialismo se llevó además las vicepresidencias 1era y 2da, a manos de Oscar Martínez y de Ana Martínez, respectivamente. El secretario y prosecretario del Concejo le van a pertenecer a la JP. Rosendo Romero y Raúl Poggi tomarán esos cargos. La presidencia del bloque oficialista le correspondió al ingeniero Gualberto Venesia, perteneciente al sector referenciado en la CGT de calle Córdoba.

A principios de agosto de 1973, la traumática relación entre la UOM Seccional Rosario y el sindicato de la carne daría luz a la división de las 62 organizaciones. Gerardo Cabrera, líder del sector de “la carne”, promovería la creación de las 62 “auténticas”. Lo acompañaba Osvaldo Patalagoitia, diputado nacional y referente del sindicato del vidrio; en tanto que la UOM, con Alfonso Galbán, sería parte de las 62 “peronistas”. Ante la ruptura, el secretario general de las 62 organizaciones a nivel nacional, Lorenzo Miguel, hizo denodados esfuerzos por alcanzar la unidad sin haber podido alcanzar su objetivo.

A nivel provincial, los sindicatos que rodeaban a Cabrera y compañía apoyaban al gobierno de Sylvestre Begnis, en tanto que los liderados por Galbán tenían afinidad con el vicegobernador Cuello e iban a empezar un trabajo de desgaste para con el gobernador.

Este es el telón de fondo de la disputa política al interior del movimiento, enfrentamiento que es anterior al triunfo electoral de Sylvestre Begnis-Cuello. Con la llegada al poder el 25 de mayo de 1973, el conflicto se agudizó, se trasladó a todos los estamentos de la gestión, empezando por el gobierno provincial y derramando luego a intendencias, concejos deliberantes y comunas.

Lo dicho no supone subvalorar el gran problema interno del peronismo, que claramente ha sido abordado profusamente en la bibliografía sobre la época, esto es, la de la JP de la Tendencia, corporizada fundamentalmente en Montoneros y el mundo de la ortodoxia gremial.

El caso del peronismo de Santa Fe no es un problema de trasfondo ideológico, doctrinario, o que tiene como protagonistas a anteriores contendientes, como los peronistas que integraban la CGTA y los gremios vandoristas. La UOM y el sindicato de la carne conforman un tipo de sindicalismo de características muy similares, perfectamente clasificables como organizaciones burocráticas (Harari, 2017).

Lo que sostenemos es que dicho conflicto navega por aguas diferentes al de la gestión; obviamente que tendrá repercusión e influencia si pensamos, por ejemplo, en que el sector de la UOM acusará en más de una ocasión al Ejecutivo provincial por supuesta convivencia con las acciones armadas encabezadas por Montoneros (Adriani, 2021, p. 185), pero no tiene el volumen que alcanza el problema de fondo.

Rosario no escapará a esa lógica interna y será una caja de resonancia directamente ligada a este problema. Desde el sector liderado por el vicegobernador Cuello y con el respaldo del hombre fuerte de la UOM y senador nacional por Santa Fe, Afrio Penisi, se irá produciendo un trabajo de desgaste permanente hacia la gestión de Sylvestre Begnis y ello va a derivar en una conducta similar para toda la provincia.

Ruggeri, aliado de Sylvestre Begnis y sostenido políticamente por el tándem Rubeo-Rosúa (éste último, ministro de gobierno de Sylvestre y articulador político del MID), verá complicada su gestión por el conflicto político planteado. No obstante, el bloque de concejales oficialistas de Rosario se mantuvo unido por un tiempo considerable. Ayudaron a ello, los esfuerzos notables realizados por hombres que priorizaban la gestión y los acuerdos políticos.

La presidencia del bloque en manos del Ing. Gualberto Venesia, del sector adherido a la CGT de calle Córdoba, bajo la hegemonía de la UOM, mucho tenía que ver con esos esfuerzos por mantener la unidad. Era un hombre de la rama política, muy preparado y conocedor de todos los temas de la ciudad y, además, muy respetado por propios y ajenos. Su presencia era una manera de equilibrar el peso interno de ambos sectores; para Andrade (sector Rubeo) la presidencia del Concejo, para Venesia, la presidencia del bloque.

En cuanto a la composición del gabinete municipal, nuevamente el peso de Luis Rubeo resulta determinante. La secretaría de hacienda le fue otorgada a Rodolfo Vachiano, hombre relevante del FEN de la ciudad, mientras que a la JP se le dio la secretaría de salud (Santiago Montaldo) y la subsecretaría de hacienda a Alberto Tranier, incumpliendo, según la versión de los hombres de la “cuarta rama”, con la promesa de otorgarles dos secretarías para la ciudad de Santa Fe y dos secretarías para la ciudad de Rosario.[9] El ingeniero Torcuato Battaglia, designado en Obras y servicios públicos y Ricardo Bianchi en Gobierno, eran hombres de mayor recorrido en el peronismo.

En su discurso inaugural ante el CD, Ruggeri detalló un panorama sombrío, consistente en un presupuesto con déficit elevado, la importante deuda de la Caja Municipal de jubilaciones, la excesiva burocracia, una altísima deuda contraída por el municipio y el abandono de los barrios. Ante tal situación, el electo intendente propuso hacer del Banco Municipal una herramienta destinada al desarrollo local y reformular la política impositiva para alcanzar una autonomía de funcionamiento y no solo para afrontar los gastos corrientes. También se prometió ampliar los servicios de salud pública y mejorar los accesos viales a la ciudad para salir de su “eterno abandono”.[10]

Además, postuló la necesidad de dar respuesta a la realización de obras de infraestructura básica, como agua corriente, cloacas, pavimento, etc. En estos términos, pidió la ayuda del CD y expresó su confianza en recuperar el país para vivir en “una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”. La entonación de la marcha peronista dio por finalizado el acto.[11]

En el primer año de deliberaciones del poder legislativo local, se puso en acto el poder emanado de las urnas. Esto significa una posición oficialista que, de manera unificada, impulsaba los proyectos del Poder Ejecutivo y elevaba los que a consideración del bloque era necesario que se promulgaran. La oposición estaba claramente en manos del bloque conducido mayoritariamente por hombres del Partido Demócrata Progresista, es decir, quienes habían integrado la Alianza Popular Federalista.

Cuando los debates subían de tono, los temas puntuales por los que se estaba discutiendo iban dejando lugar a pronunciamientos políticos que tenían que ver con el pasado reciente. Allí los pases de factura empezaban a remontarse a 1955 (de parte de los peronistas), las persecuciones sufridas, los despidos, las cárceles, etc. La oposición intentaba evitar esos señalamientos y pretendía enfocarse en los temas de actualidad, aunque en ocasiones, resurgían críticas a cierta conducta históricamente autoritaria del peronismo. No obstante, corresponde decir que del análisis del Diario de sesiones se observa una actitud bastante colaborativa de parte de la oposición, como suele ocurrir en los primeros meses de gobierno (Gluck, 2007).

Ahora bien, el tratamiento de un tema central para cualquier administración, la sanción del presupuesto anual, fue el primer atisbo de conflicto interno del peronismo. El sindicato de trabajadores municipales apoyó decisivamente el proyecto de presupuesto, pues este contemplaba la readecuación de las escalas salariares y a la efectivización del personal supernumerario y contratado sin distinción de antigüedad. En este sentido, se partía de la base de considerar muy perjudicial la escala salarial para los agentes de menos categoría efectuado por el gobierno de la dictadura. Asimismo, otros articulados del proyecto habían sido reformulados con la intención de alcanzar el mayor consenso posible. El proyecto preveía un déficit de 12 mil millones de pesos y, salvo Acción social y Salud pública que fueron incrementadas, el resto de las partidas presupuestarias sufría una reducción.

El clima del debate se veía caldeado por la presencia de la barra en el recinto, compuesta mayoritariamente por integrantes del sindicato municipal que estaba dispuesta a intervenir en cada alocución que viniera a poner en cuestión el tema de la readecuación salarial. En ese contexto, el concejal Baltuzzi, del FREJULI cuestionaba que, según el proyecto del Ejecutivo, serían muy favorecidos los agentes de más alta categoría.

Por otra parte, la CGT Rosario fustigó al Ejecutivo duramente por “pretender la aprobación, entre gallos y medianoche y por repetir las prácticas anteriores de gobiernos no populares que consolidaban su poder económico a espaldas del pueblo y con fines inconfesables”.[12] Además, Baltuzzi criticó la numerosa designación de agentes desde el 25 de mayo del 73 y el incremento de personal previsto para 1974, así como lo inconsulto del proyecto para con los miembros de su bloque. Las 62 organizaciones de Rosario (calle Callao), en tanto, se expresaron en contrario y adujeron que “quienes hoy reclaman, no lo hicieron durante 18 años, por el contrario, con su silencio acompañaban del brazo a quienes ingresaban al palacio municipal”.[13]

De manera simultánea, en el ámbito legislativo provincial, el sector de la CGT Regional Santa Fe, más los diputados y senadores que lo integraban, intentaban por todos los medios evitar la sanción del presupuesto provincial para el año 1974 (Adriani, 2021, pp. 155/156).

El interventor del Partido Justicialista en Santa Fe, Dr. Juan Carlos Lorenzo, hombre de Lorenzo Miguel, tuvo en estas diferencias internas por la aprobación del presupuesto municipal, sus primeros ejercicios de conciliación. En este contexto, su influencia empezó a tomar visibilidad, así su mediación permitió que los integrantes del bloque del FREJULI actúen de manera conjunta con los 3 representantes del bloque justicialista; es decir, quienes habían sido electos por la lista 9. El presidente del bloque del FREJULI, Ing. Venesia, lo expresó de manera explícita: “queremos hacer conocer a la opinión pública que por acatamiento a nuestras más altas autoridades partidarias nuestro bloque tendrá unidad en la acción con los integrantes del bloque del PJ”.[14]

En sintonía con esta postura, el concejal Boggino (FREJULI) tildó al presupuesto de “inflacionario y típicamente desarrollista”, tras lo cual adelantó su voto negativo al proyecto.[15]Así, luego de una larga intervención del presidente del bloque del FREJULI, argumentando los puntos en disputa, consideraciones de orden político, doctrinario y de la realidad nacional, el pacto social de Perón y la política local, Venesia indicó que su bloque de 9 concejales se retiraba del recinto.[16]

Por otra parte, las 62 organizaciones de calle Callao se asumían como las “verdaderas creadoras del FREJULI en Santa Fe y como representantes de las agrupaciones representativas de la verticalidad en el movimiento y por ello dieron su pleno y ferviente apoyo al proyecto del Poder Ejecutivo local”.[17]

La movilización en favor y en contra del presupuesto se tradujo en infinidad de comunicados de prensa, plenarios y reuniones en numerosas seccionales de la ciudad y se puede inferir de esta situación que no sería tarea sencilla volver a un marco de unidad.[18]

Finalmente, el presupuesto fue aprobado, pero el costo para lograrlo fue muy elevado. Las secuelas de este diferendo surcaron el mandato pleno de Ruggeri. Pero el presupuesto en sí, no sería el punto central de la discusión, sino más bien, la excusa para poner en acto un posicionamiento político en torno a la disputa de fondo, que sería el enfrentamiento entre el sector peronista que apoyaba a Sylvestre Begnis y sus aliados, versus quienes se le oponían. Prueba de ello, fue una carta abierta que las 62 organizaciones de Rosario, aliadas a Sylvestre Begnis y Ruggeri, escribieron a Perón, en un contexto donde la forzada renuncia del gobernador de Buenos Aires, Oscar Bidegain, va tiñendo al discurso del movimiento peronista de epítetos tales como “cipayos”, “antiverticalistas”, “traidores” e “infiltrados”.[19] Ese contexto tiene en la versión rosarina una adaptación al problema político provincial y local.[20] Otro documento es por demás elocuente, es el firmado por una gran cantidad de unidades básicas de las diferentes seccionales de Rosario, en uno de sus párrafos más salientes se felicita al Departamento Ejecutivo, y al HCM

 

… por la importante derrota ocasionada a los representantes de la sinarquía infiltrados en el gobierno comunal que pretendieron en su afán antipatriótico destruir la labor del gobierno peronista cuando se opusieron por todos los medios a la aprobación del presupuesto municipal para el corriente año.[21]

 

Por otro lado, el escenario de violencia política desatado en el país tuvo su natural correlato en Rosario. Este conflicto enfrentó a sectores de la izquierda peronista y de otras organizaciones armadas marxistas con las fuerzas regulares e irregulares del Estado que profundizaron las acciones represivas en todo el territorio nacional.[22]

Volviendo al ámbito municipal, en el mes de marzo, el Concejo interpela al secretario de Obras y Servicios Públicos, Battaglia, acerca de los vetos del Departamento Ejecutivo a los proyectos de pavimentación aprobados por el Concejo. El concejal Amez del PDP y el presidente del bloque del FREJULI, Venesia, fueron los más incisivos.

El clima político estaba enrarecido. A finales de marzo todavía no se había aprobado el presupuesto provincial y con frecuencia se hablaba de la posibilidad de la intervención federal a la provincia o la renuncia del gobernador. Hasta el propio Ricardo Balbín, presidente de la UCR, de gira por Santa Fe, sostuvo: “si cae el gobierno elegido por el pueblo en la provincia de Santa Fe se bamboleará el edificio institucional de la República” y se preguntó “¿Qué les pasa a los peronistas, triunfadores en las elecciones nacionales? ¿Están borrachos de poder?[23]

En el sector sindical, la CGT Delegación Rosario, de franca oposición al gobierno provincial y creciente oposición al gobierno municipal, reeligió en el cargo de secretario general a Alfonso Galbán, hombre fuerte de la UOM Rosario. En tal circunstancia publicaron una dura solicitada con tono amenazante. El titular de la misma nos exime de mayores comentarios: “Ayer, Braden o Perón, hoy, Sylvestre Begnis o Perón”.[24]

Por otra parte, como consecuencia de haberes y retroactividades no abonadas, un sector de trabajadores municipales de la ciudad de Rosario dio comienzo a una huelga en algunos hospitales. De resultas de ello, la intendencia les inició sumario administrativo a los que participaron de la huelga y amenazó a quienes se animaran a plegarse. A los pocos días se intervinieron tres hospitales y Ruggeri designó a los deberían terminar con el conflicto, apoyados por el sector sindical oficialista. Al cabo de 30 días, cesó la acción de los interventores y fueron restituidos en sus cargos los anteriores directores. Los interventores ahora serían “asesores” en otras instituciones hospitalarias de la ciudad, dando cuenta de las tensiones que anidaban en el balance de poder de la gestión municipal. No obstante, en mayo de 1974 se eligieron las autoridades del Concejo Deliberante y el peronismo votó unido a favor de Antonio Andrade para un nuevo período al frente del cuerpo deliberativo.

En el campo sindical, los esfuerzos del interventor partidario en la provincia permitieron que el dividido espacio sindical alcance una precaria unidad a través de la constitución de una comisión provisional reorganizadora de la CGT Rosario. La CGT nacional contribuía también a ese propósito.

La muerte del General Perón, el 1° de julio de 1974, terminó por agravar las tensiones existentes.

El año 1975 implicó una aceleración e incremento del violento proceso político en el país y de su deterioro institucional. En algunos titulares de diarios empezó a hablarse de finalización del mandato presidencial, renuncia de la primera mandataria o licencia de la misma en el ejercicio del cargo. Mientras tanto, la situación económica daba signos evidentes de crisis, de manera elocuente en el aumento desmedido de precios y el desabastecimiento de productos esenciales.

El sindicato de la carne se pronunciaba en contra del “terrorismo económico”[25] y la intendencia de Rosario designó a un Interventor en comercio y abastecimiento de la municipalidad de Rosario. La tarea que se le asignó fue la de actuar de manera eficaz en combatir el desabastecimiento provocado por algunos comercios. Tenía el poder de clausurar establecimientos que “conspiren contra la política económica del gobierno”. Las tareas de clausura se llevaron a cabo por este nuevo ente y participaban las unidades básicas.[26] En más de una ocasión, la mercadería decomisada fue entregada en hospitales públicos. El intervencionismo municipal replicaba en otras áreas de la vida local, así la Línea 2 del transporte urbano de pasajeros también fue intervenida por mal funcionamiento en su frecuencia y estado de los ómnibus.

En el plano político, la principal tarea que se fijó el nuevo interventor partidario en Santa Fe, el diputado nacional por la provincia de Entre Ríos, Jorge Salomón, fue tratar de acercar posiciones; primero, entre los peronistas y luego posicionarse ante el gobierno provincial de Sylvestre Begnis. Pero el clima de violencia política no contribuía demasiado, tanto que, con pocos días de diferencia, son asesinados el diputado nacional peronista Hipólito Acuña y el tesorero de la UOM de Rosario, Teodoro Ponce.

En el mes de abril, la CETUP (la cámara que agrupa a los empresarios del transporte urbano de pasajeros) decretó un lock out solicitando un aumento del precio del boleto. El municipio se negó a acceder y la CGT local, siempre enfrentada al intendente, le exigió que interviniera, que aplicara sanciones y lo acusó de inoperante.

En el mes de mayo debían ser elegidas las autoridades del CD. Pero esta vez, el precario acuerdo entre los legisladores oficialistas se rompió. La reelección cantada de Antonio Andrade (oficialista), cayó producto de la interna y surgió la nominación de José “Chiche” Mancinelli. Este dirigente aseveró que la causa de la ruptura fue el incumplimiento del pacto que implicaba la alternancia en la presidencia del cuerpo entre los dos sectores peronistas.[27] Sin embargo, Mancinelli fue votado por el 90% de los legisladores. Fue decisiva la injerencia del Consejo Nacional del Partido Justicialista y del interventor provincial Salomón, lo cual perfiló un posicionamiento de franca oposición a todo lo que fuera cercano al gobernador Sylvestre Begnis.

La proximidad a la UOM (aunque no se tratara de un sindicalista), le permitió al nuevo presidente del Concejo acudir en numerosas ocasiones al propio Lorenzo Miguel y obtener soluciones a demandas de vecinos y organizaciones. Mancinelli aduce que el municipio no daba respuestas a esas demandas y mucho menos si eran urgentes.[28]

En la misma coyuntura, otro evento convulsionará el CD, el 12 de mayo, el intendente y algunos pocos funcionarios viajaron a Europa. El propósito del viaje era observar, para probablemente adquirir, máquinas expendedoras de boletos de colectivos. La bancada del PDP denunció que el viaje fue solventado por una agencia de turismo con una maniobra cambiaria que le permitió obtener a la delegación una “pingüe ganancia estimada en 14 millones de pesos per cápita”.[29] El Concejo, en la persona de su presidente, el bloque del FREJULI alineado con la CGT de Rosario y los bloques de la oposición decidieron interpelar al intendente.

Ruggeri, en sus primeras declaraciones, sostuvo que el viaje no le costó un centavo al pueblo de Rosario y que los gastos corrieron por cuenta de la empresa invitante. Mencionó, además, que funcionarios de la municipalidad de Santa Fe y de Córdoba participaron del viaje.[30]

El sindicato de trabajadores municipales se mantuvo fiel al intendente y señaló a los integrantes del bloque del FREJULI que impulsaron las denuncias.[31] Igual actitud adoptó el Movimiento independiente de la colectividad ítalo-argentina. Un masivo acto en apoyo al intendente fue organizado en las escalinatas del palacio municipal, organizado por el sindicato de trabajadores municipales. En el discurso de cierre, Ruggeri fustigó a los concejales del PDP, a los que trató de “enemigos que sólo buscan roña y nunca hicieron nada”.[32] Al referirse al panorama interno embistió: “algunos se visten de cordero”, refiriéndose a los concejales que lo acusan y agregó: “dentro del secretariado tengo algún infiel, pero les voy a cortar la cabeza”.[33]

El tema del viaje a Europa agitó las aguas de la eterna interna peronista.[34] Luego de negarse a dar explicaciones en el Concejo, el día 5 de junio de 1975, el intendente Ruggeri publicó una solicitada dirigida al Concejo y al pueblo de Rosario. El documento criticaba la utilización política del tema, para luego adentrarse en el aspecto referido a la financiación del viaje, del cual se afirmaba que el municipio no gastó un centavo y que todo el gasto corrió por cuenta de la empresa Hassler. Por último, se detallaba el periplo y las gestiones realizadas por varias ciudades de Europa.[35]

En forma paralela, Ruggeri se dirigió al interventor partidario Salomón y el testimonio da cuenta de la fractura total con el CD, pero especialmente, con el bloque de concejales del FREJULI, en el que ya era prácticamente imposible efectuar una distinción entre oficialistas y opositores. Ruggeri ha quedado solo. Como prueba de ello, sostiene que la acusación que efectuara el bloque peronista, no incluye al concejal Retamozo que fue parte de la delegación y que éste, con su silencio cómplice, no sale en defensa del intendente. Retamozo, que era parte de su sector político, se ha sumado a la oposición. Ruggeri afirmó ante el interventor que “para no perjudicar al movimiento, mi réplica a la afrenta se centró solamente en la oposición”.[36]

Al pedido de licencia al intendente realizado por algunos concejales del FREJULI, éste les contestó que “si ellos renuncian, yo renuncio”.[37] Con la intención de dar un golpe de timón, más de medio gabinete es reemplazado por Ruggeri, lo que terminó siendo una evidencia más del deterioro de su gestión.

La reestructuración del gabinete no conformó a casi nadie y, menos aún, a la bancada del FREJULI, que, en la voz de su presidente, Nelos Basso, anunció que “la aparente reestructuración del gabinete no representa al movimiento peronista, deslindamos la responsabilidad en el intendente y el peronismo de Rosario espera una política municipal moralizadora y eficiente”.[38] Por esos días la CGT de calle Córdoba aceleró y atacó abiertamente al gobierno provincial y al municipal. “Las obras municipales están inconclusas y no se inició en este gobierno municipal ninguna obra nueva”.[39]

El ala política también hizo lo suyo, el Consejo Nacional partidario determinó que todos los funcionarios provinciales peronistas debían renunciar a sus cargos en el gobierno de Sylvestre Begnis, lo que implicó una ruptura total y definitiva en lo que fuera el Frente político que llegó al gobierno en 1973.

Por otro lado, la violencia y su trágico saldo en víctimas fatales se incrementaba a diario. El brutal asesinato en Rosario del procurador Luis Lezcano y del prestigioso abogado y defensor de presos políticos, Felipe Rodríguez Araya a manos de la Triple A enlutaron a la ciudad. A estos dos crímenes se sumó el de un alto dirigente de la UOM local, Ricardo Sánchez, quien fue masacrado en la vía pública a plena luz del día. El clima era tal que la mayoría de los funcionarios andaban armados y con custodia. El presidente del Concejo admite con naturalidad, que en su despacho tenía “una escopeta recortada y una 45 bajo mi escritorio”.[40]

El intendente recurrió una vez más al interventor partidario a través de misivas, a las cuales les adjuntaba recortes periodísticos que intentaban exculpar de las acusaciones al Departamento Ejecutivo y cargaba contra los concejales, a los cuales denunciaba, entre otras cosas, de no haber asistido ninguno de ellos al acto en apoyo a la presidente Isabel Perón, “ya que están más cerca de la traición que de la verticalidad”.[41]

Los meses transcurridos hasta el golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 solo mostraron el aumento de la crisis económica y la violencia política. Los principales actores políticos seguían enfrascados en una lucha sin cuartel, con pronunciamientos en favor de la verticalidad y desmentidas a los rumores diarios acerca del fin de la democracia, con un recambio interminable de funcionarios y con la realización de reuniones que intentaban evitar lo inevitable.

 

Consideraciones finales

 

La gestión del intendente peronista Rodolfo Ruggeri fue atravesada de principio a fin por un conflicto interno del peronismo, que era reflejo de las disputas en torno al alineamiento de los peronistas que apoyaron a Sylvestre Begnis y de los que sabotearon la gestión del gobernador extrapartidario desde el día uno.

Gobernador e intendente fueron parte del mismo espacio político interno, sostenido por el gremio de la carne y sus aliados, corporizado en las 62 organizaciones de calle Callao. A ellos se sumaron dirigentes de la rama política y una porción poco importante de la juventud peronista. Su contraparte era muy notoria e influyente, la CGT regional o de calle Córdoba, liderada por la UOM. Por ello, poco duró la alianza que llevó al poder al FREJULI (MID en la versión Santa Fe) y el cisma se trasladó rápidamente a la legislatura provincial y a los organismos deliberativos de todas las ciudades.

Por otra parte, la gestión de Ruggeri adoleció de un proyecto estratégico de ciudad, no hubo plan ni ejecución de obras de infraestructura básicas que eran necesarias. Aunque sí se observa una fuerte tendencia a la intervención en cuestiones como el control de precios y contra el desabastecimiento, o la designación de interventores en organismos municipales.

Desde el año 1975 y, agravado con el affaire del viaje a Europa, la ruptura entre el Departamento Ejecutivo y el Legislativo se profundizó, pero especialmente al interior del peronismo que se abroqueló contra el intendente, sumando, incluso, a concejales que respondían a Ruggeri al inicio de su gestión.

Sus cartas al interventor partidario dan cuenta de un hombre desesperado por mantenerse en la función, que no dudó en responsabilizar a parte del peronismo de los obstáculos que le presentaron a su gobierno. Ruggeri les recordaba su histórico verticalismo y llegó a enviarle a Salomón una foja de cada funcionario designado, en la que se exaltaba la pertenencia peronista del funcionario en cuestión.

Por todo ello afirmamos que Santa Fe presenta una característica particular, el eje del principal conflicto político en la provincia es la lucha entre dos sectores, uno liderado por la UOM, el vicegobernador Eduardo Cuello y el senador nacional Afrio Penisi y el otro, conducido por el sindicato de la carne, principal sostén del gobierno provincial y la municipalidad de Rosario. Cada uno de ellos tiene terminales en sectores de la rama política y de la rama femenina. Son dos vertientes del peronismo tradicional, con la particularidad de haber incorporado a un gobernador extrapartidario.

El sector liderado por la UOM pugnó desde el comienzo mismo de la gestión por la intervención federal a la provincia, cosa que no lograron ni en el interinato de Raúl Lastiri (julio de 1973-octubre de 1973), ni en el mandato presidencial del General Perón (octubre de 1973-julio de 1974), ni en la presidencia de Isabel Martínez de Perón (Julio de 1974-marzo 1976).

Por otra parte, los hechos de sangre sí están ligados al clima de violencia entre las facciones que representan la Tendencia y la burocracia sindical.

En este contexto, Ruggeri quedó en medio de la disputa interna del ámbito local y provincial. Por lo que la oposición más fuerte a su gestión vino de la mano de sus aliados originales. El último intendente peronista de Rosario no pudo salir indemne ni airoso de esa lucha interna. Finalmente, Ruggeri fue detenido el 24 de marzo de 1976 y trasladado a la cárcel de Coronda. Con él compartieron la cárcel numerosos detenidos políticos de la provincia y del resto del país, recuperó la libertad a fines de 1978.

El peronismo nunca volvió a gobernar la ciudad de Rosario.

 

Fuentes

 

Resultados electorales, 1973, Tribunal electoral Santa Fe. Secretaría electoral de Santa Fe.

Diario de sesiones Honorable Concejo Municipal de Rosario.

La Capital, Rosario.

La Tribuna, Rosario.

Archivo personal de Rodolfo Ruggeri

Entrevistas:

Luis Rubeo

José Ángel Mancinelli

Ángel Baltuzzi

 

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Recibido: 14/03/2024

Evaluado: 05/02/2025

Versión Final: 19/03/2025

 

 

 



(*) Profesor en Historia (Instituto Superior de Profesorado N° 3 “Eduardo Lafferriere” – ISP N° 3). Magister en Estudios Políticos (Universidad Nacional de Rosario). Docente de Historia (ISP N° 3). Argentina. Email: [email protected] ORCID: https://orcid.org/0009-0008-0389-9791

[1] La Tendencia revolucionaria del peronismo apareció en 1968 y progresivamente ocupó el espacio de la izquierda peronista. La Tendencia aglutinaba a Montoneros, la JP ligada a esta organización y todas las organizaciones que se identificaban con la salida revolucionaria. Con el transcurrir del tiempo estos sectores se fueron distanciando de Perón y su conducción.

[2] La Tribuna. Rosario, 9 de diciembre de 1972.

[3] Testimonio de Luis Rubeo. Entrevista con el autor. Buenos Aires, 4 de abril de 2019. Rubeo fue un notorio dirigente del peronismo rosarino. Allegado al sindicato de la carne, fue diputado nacional, senador nacional por Santa Fe y varias veces candidato a gobernador de la provincia.

[4] La Tribuna, Rosario, 5 de enero de 1973.

[5] La Tribuna. Rosario, 26 de enero de 1973. Pág. 3.

[6] Mancinelli era un obrero de 27 años en una fábrica metalúrgica de Rosario. La UOM de Rosario presionó al candidato a vicegobernador Cuello para hacerlo ingresar en la lista de diputados provinciales. En pleno cierre de listas, Cuello, de pocas pulgas, tirado en un sillón, y ante el pedido de ingresarlo en la lista de diputados provinciales, dijo “no me rompan las pelotas, acá no hay más lugar para nadie, pónganlo en la lista de concejales de Rosario”. Entrevista con José “Chiche” Mancinelli. Rosario, 24 de noviembre de 2022.

[7] La Tribuna, Rosario, 3 de mayo de 1973. Pág. 3.

[8] Entrevista con José Mancinelli. Rosario, 3 de octubre de 2022. Mancinelli fue presidente del Concejo Deliberante desde el 01 de mayo de 1975 al 24 de marzo de 1976. Sostiene que su designación fue producto de ese desacuerdo político con el sector oficialista.

[9] Entrevista a Ángel Baltuzzi, concejal por la JP del FREJULI entre 1973 y 1976. Rosario, octubre de 2021.

[10] Diario de sesiones del Honorable Concejo Municipal de Rosario. 25/05/1973. Tomo I, Pág. 15.

[11] Diario de sesiones del Honorable Concejo Municipal de Rosario. 25/05/1973. Tomo I, Pág. 16.

[12] “La CGT Rosario y el presupuesto municipal”. La Tribuna. Rosario. 3 de enero de 1974. Pág. 3.

[13] “Al presupuesto comunal se refiere una entidad”. La Tribuna. Rosario. 7 de enero de 1974. Pág. 3.

[14] La Tribuna. Rosario. 8 de enero de 1974. Pág. 3.

[15] Diario de sesiones del Honorable Concejo Municipal de Rosario. 19/01/1974. Pág. 1435.

[16] Diario de sesiones del Honorable Concejo Municipal de Rosario. 19/01/1974. Pág. 1438.

[17] La Tribuna, Rosario. 18 de enero de 1974.

[18] Sobre las disputas en el terreno legislativo en el ámbito local ver Ponisio, 2023.

[19] “Repercusión de los sucesos en Rosario. Posición de las 62 organizaciones”. La Tribuna. Rosario, 24 de enero de 1974. Pág. 3

[20] Para una mejor comprensión de las disputas internas entre gobernadores y vicegobernadores en varias provincias peronistas ver Servetto, 2010.

[21] “Unidades básicas justicialistas dieron a conocer una declaración”. La Tribuna. Rosario, 28 de enero de 1974. Pág. 3.

[22] Para analizar las características de la violencia desatada en el país y el accionar de las fuerzas represivas y la depuración ideológica en el peronismo ver Franco, 2012, y Merele, 2017.

[23] “Balbín y Santa Fé”. La Tribuna, Rosario, 25 de marzo de 1974. Pág. 1.

[24] La Tribuna. Rosario, 3 de abril de 1974. Pág. 3.

[25] La Tribuna. Rosario, 8 de febrero de 1975. Pág. 9.

[26] La Tribuna. Rosario, 13 de febrero de 1975. Pág. 1.

[27] Entrevista con José Mancinelli. Rosario, 24 de noviembre de 2022.

[28] Entrevista con José Mancinelli. Rosario, 24 de noviembre de 2022.

[29] La Capital. Rosario, 24 de mayo de 1975. Pág. 4.

[30] La Capital. Rosario, 25 de mayo de 1975. Pág. 7.

[31] Son numerosos los casos de intentos de destituciones de intendentes en el período 1973-1976. Para ampliar sobre el particular, consultar: Ladeuix, 2021.

[32] La Capital. Rosario, 27 de mayo de 1975. Pág. 5.

[33] La Capital. Rosario, 27 de mayo de 1975. Pág. 5.

[34] Las acusaciones de corrupción fueron parte de la interna peronista en diferentes distritos. Ver: Ladeuix, 2024.

[35] La Tribuna, Rosario, 5 de junio de 1975. Pág. 3.

[36] Carta al Interventor del Partido Justicialista de Santa Fe. Archivo personal de Rodolfo Ruggeri. 2 de agosto de 1975.

[37] La Tribuna, Rosario, 23 de agosto de 1975. Pág. 1.

[38] La Tribuna, Rosario, 29 de agosto de 1975. Pág. 3.

[39] “CGT: formula denuncias”. La Tribuna, Rosario, 10 de septiembre de 1975. Pág. 2.

[40] Entrevista a José Mancinelli.

[41] Carta al interventor partidario en Santa Fe. Archivo personal de Rodolfo Ruggeri. 2 de septiembre de 1975.