REVISTA DE LIBROS

 

 

 

 

LÓPEZ LEVI, Liliana; Destierro y Memoria Trayectorias de familias judías piamontesas. Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco, Facultad de Filosofía y Letras. UNAM, Fides Ediciones. México, 2024, 528 pp.

 

ARK-CAICYT: https://id.caicyt.gov.ar/ark:/s24690732/28a6wrcbo

 

 

Liliana López Levi escribe este libro sobre el pasado de las familias judías piamontesas que pasaron del ghetto[1] al exilio, trayectorias desde la región de Piamonte entre los siglos XVIII y XX. Desde la expulsión de los sefaradíes en España en 1492 estos grupos se asentaron en la región del norte de Italia y por las circunstancias de opresión tuvieron que cruzar el Atlántico e instalare en diferentes regiones de América. Se dispersaron por el mundo unidos siempre por los lazos de la memoria.

Memoria que se convierte en colectiva al reconstruir la historia de esos grupos que tuvieron que resistir para sobrevivir, adaptarse a nuevos escenarios y transformar sus nuevas experiencias.

Esta obra se basa en la genealogía de varias familias de las que se obtuvieron archivos, cartas, documentos y fotografías. Por otra parte, se lograron entrevistas, y numerosos testimonios con interesantes anécdotas. Las dos guerras mundiales, el fascismo en Italia, las leyes racistas y el Holocausto trastocaron la vida de los judíos en Piamonte, lugar donde se instalaron los ghettos. Según el diccionario de la RAE, durante la segunda Guerra Mundial, “eran distritos urbanos (de menudo cerrados) en los cuales los alemanes forzaron a la población judía a vivir en condiciones miserables. Los ghettos aislaban a los judíos, separándolos de la población no judía así como de las otras comunidades judías”.[2] El destierro y la memoria son los ejes principales con los que trabaja la obra y el motor principal “de la identidad judía siempre son el sello de la pertenencia, la expulsión, la ciudadanía y los derechos sociales” (López Levi, 2024, pp. 25 a 48)

El primer capítulo “La memoria archivada” cuenta la expulsión de 1942 de España y las familias que se asentaron en la Región de Piamonte. Estos sefaradíes hablaban el ladino y al llegar al destino italiano dejaron de hablarlo para tratar de integrarse y no lo lograron. El poder de la iglesia quiso que se convirtieran al catolicismo pero como a ellos los hicieron vivir aislados prácticamente sin contacto con el resto de la población pudieron desarrollar actividades culturales y religiosas, crear escuelas y sinagogas. Esto quedo como una marca de resistencia frente a todo ese confinamiento.

“Los aires de libertad, igualdad y fraternidad”, se titula el segundo capítulo que trata de los siglos XVIII y XIX cuando a los judíos les permiten mejorar sus condiciones de vida. Por esos tiempos se levantó el confinamiento en ghettos y tuvieron mayores libertades, pudieron acceder a las universidades, ejercer profesiones liberales, llegar a la milicia y ser parte del sector público. Pero entre los resabios de la población antijudía quedaban el odio racial y religioso que se fue convirtiendo en antisemitismo.

Un amplio espacio de tiempo desarrolla el tercer capítulo “Entre la civilización y la barbarie”, donde a la par que se encuentran anécdotas e historias familiares, va apareciendo el nacionalismo italiano hasta llegar la persecución. Es que los judíos se asimilaron tanto a la cultura piamontesa, que en varios rubros identificados plenamente como latinos fueron destacados profesores universitarios en cargos militares, como generales, almirantes y participaban en todo tipo de actividades de la región. También se valoró una proporción muy importante de mujeres académicas graduadas en la universidad.

En 1938 con el fascismo en Europa comenzaron a dictarse leyes raciales. Desarrollado en el capítulo cuatro “El fascismo y la pérdida de la ciudadanía”. Esta situación hizo que los judíos perdieran sus cargos universitarios y empleos en toda la administración. Algunos pudieron migrar pese a las complicaciones que hubo para sacar los pasaportes. Los que quedaron fueron ciudadanos de segunda clase, con nombres falsos algunos o escondidos en conventos o monasterios que le daban albergue, o vagando por las afueras de las ciudades. Otros tuvieron la ayuda de redes de solidaridad nacional o internacional. Ya para 1943 Italia se convirtió en una terrible pesadilla con la exterminación de más de 6.000 judíos italianos del total de seis millones de inmolados en los ghettos o cámaras de gas. Todos los judíos, comunistas, antifascistas o resistentes a la autoridad fueron despojados de todos sus bienes, despojados de su identidad y perseguidos, la mayoría hasta el extermino. Oscuro período de la historia de la humanidad, deshumanizada.

Algunas familias judías con más suerte lograron salir del país a finales de los años 30 hacia lugares donde no había persecución y recibían a los migrantes como los que fueron a Estados Unidos, México, Bolivia, Ecuador, Brasil, Colombia y Argentina. Tarea sumamente difícil poder irse y al llegar a estos destinos poder insertarse en estos nuevos países. De este tema trata el quinto capítulo “Los senderos se bifurcan”, que muestra como las nuevas personas subsistieron y las posibilidades para desarrollarse que tuvieron. La preparación que traían en ciencias, arte, administración y humanismo le permitieron instalarse en el mundo laboral de los nuevos países. Algunos de los que quedaron en Italia fueron deportados a Auschwitz y otros campos de la muerte. Muy pocos lograron sobrevivir como el escritor Primo Levi pero muy marcados por tanto horror que vivieron en los centros de exterminio. Levi se salvo por estar gravemente enfermo. Luego de la liberación y el fin de la guerra volvió a Italia y escribió las mejores obras sobre el Holocausto, porque fueron las excelentes y más terribles descripciones de lo que pasó junto a miles de judíos en el ghetto. Su literatura obtuvo numerosos premios.

Los abuelos de la autora, Enzo Levi y Nadia Levi[3] migraron de Italia a Cochabamba, Bolivia, donde nacieron sus hijas. Enzo era matemático y consiguió trabajo de topógrafo con unos ingenieros mexicanos. El matrimonio tuvo tres hijas, que emigraron hacia México cuando su mamá Silvana tenía 9 años, y él siempre trabajó con ingenieros. La abuela, ama de casa ayudaba dando clases de violín y francés. Cuando la madre estudió en la Universidad ella se dedico a biblioteconomía y trabajó siempre en bibliotecas. Conoció a su padre mexicano y el matrimonio tuvo tres hijas. A dos de las mujeres de la familia; Rita Levi Montalcini y Eugenia Sacerdote, ambas primas, las cataloga como detrás del microscopio. Las dos científicas, Rita Levi (prima de la abuela de la autora) bajo las durísimas condiciones del fascismo en Italia estudió medicina perseguida por judía y continuó sus estudios de neurología en otros países europeos. Estuvo 30 años en EEUU, volvió a Roma para seguir trabajando por la educación de las mujeres y llegó a ser Premio Nobel de Fisiología y Medicina, revolucionó la Neurología y fue Senadora de la República Italiana.

Eugenia Sacerdote de Lustig gran científica se recibió en Italia, también perseguida por judía emigró y fue brillante su actividad académica desarrollada en Argentina donde fue la primera en probar la vacuna poliomielítica Salk, junto a sus hijos. Investigó sobre la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular y el Parkinson, recibiendo numerosos premios y destacándose también como escritora.[4] El campo de la biología, la virología y la oncología fue su mejor legado y murió en Buenos Aires como científica centenaria.

Beppo Levi (sobrino del abuelo de la autora) de la Italia fascista se instalo luego en Argentina en la Universidad Nacional del Litoral donde desarrollo una gran actividad en ciencias matemáticas y físicas. De estar con la familia quedó sólo en Rosario. Fue muy respetado y querido por su labor en Matemática, por sus libros y revistas científicas, aportó a muchas generaciones de estudiantes y profesores. Fundó el Instituto de Ciencias Matemáticas que luego de su muerte lleva su nombre.

En el último capítulo, “Nuevos horizontes”, se plantea cómo al término de la Segunda Guerra Mundial, los migrantes se preguntaban si se quedaban en las tierras a las que habían llegado, se repatriaban o volvían a migrar. No hubo una sola respuesta. Hubo quienes regresaron a Italia, algunos otros optaron por permanecer en los países de acogida donde nacieron nuevas generaciones, y hubo quienes prefirieron migrar nuevamente a países como Canadá, Estados Unidos, Brasil, Nueva Zelanda, Inglaterra, Israel, Suiza o Bélgica, en busca de mejores oportunidades. Sin importar la decisión tomada, los lazos de parentesco han sido indisolubles y la memoria permanece como integradora de identidades.

Uno de los grandes dilemas terminada la Segunda Guerra Mundial que se les planteó a la mayoría de estos judíos fue que debieron tomar decisiones y tratar de reconstruir sus vidas. No fue fácil esta determinación porque muchos, ya habían generado vínculos, trabajos, raíces, estudios, investigaciones, carreras militares, artísticas o científicas en los nuevos lugares de asentamiento e Italia estaba desmembrada por el antifascismo y el fin de la guerra. Esto significó que la mayoría se quedara en los países que los recibieron, porque la memoria del destierro era muy fuerte y triste a la vez. La adaptación los llevó a una nueva vida. Los hijos y nietos de estos inmigrantes tuvieron un papel importante “en reinterpretar la herencia del exilio”. Reconstruyeron su memoria judía piamontesa y a partir de las nuevas experiencias consolidaron una nueva identidad.

Esas experiencias y anécdotas familiares se expresan en el final con datos significativos de todos los logros y conquistas de carácter social, cultural y científico para toda la familia Levi. Bien merecida la búsqueda de sus raíces por parte de la autora.

 

 

Berta Catalina Wexler

Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe

Centro de Estudios Interdisciplinarios de las Mujeres (Universidad Nacional de Rosario)

Email: [email protected]

ORCID: https://orcid.org/0009-0000-5042-4598

 

 



[1] La palabra guettho es la hispanización del término italiano ghetto, según indica el Diccionario Panhispánico de Dudas. Sin embargo, con frecuencia pueden verse formas incorrectas como guetto y gheto, que no son ni italianas ni españolas.

[2] Real Academia Española https//rae.er

[3] Tenían el mismo apellido sin conexión de parentesco.

[4] En 1961 comienza su carrera de investigadora científica en el recientemente creado Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) del que se retiró alcanzando el máximo nivel de Investigadora Superior y, luego, Emérita.