REVISTA DE LIBROS
AZEVEDO e SOUZA, Felipe; Nas ruas. Abolicionismo, republicanismo e movimento operário em Recife, Editora da UFBA, Salvador, 2021, 262 pp.
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En 262 páginas Felipe Azevedo e Souza ofrece una historia social de la esfera política de Recife entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, abarcando los últimos años imperiales y las primeras décadas republicanas de Brasil. A la vez, la obra plantea una historia política en clave social, trascendiendo los límites institucionales para observar prácticas de acción en calles, barrios y asociaciones, donde las comunidades interactuaban con líderes partidarios. El libro destina dos capítulos a cada fenómeno analizado –abolicionismo, republicanismo y movimiento obrero– en un arco de medio siglo marcado por la construcción del Estado moderno brasileño. Basado en una amplia documentación, con énfasis en la prensa recifense, el autor reconstruye redes políticas y sociales, observando relaciones tanto verticales como horizontales que integraban a sectores populares en la vida política más allá de los organismos de poder formales.
El estudio cuestiona interpretaciones que reducen al “pueblo brasileño” a una masa manipulada por elites del poder, rescatando agencias e intercambios donde se disputaban y captaban beneficios personales o comunitarios por fuera de los escenarios institucionales. Azevedo e Souza propone ver la política como un entramado de negociaciones en que actores subalternos utilizaban recursos partidarios en función de sus intereses. Así, las demandas laborales por mejores condiciones de vida son leídas como expresiones auténticas de participación democrática. Recogiendo la noción de experiencia de la historiografía de E. P. Thompson, el autor cuenta una historia política de Recife en el período de modernización estatal y económica latinoamericano de fines del siglo XIX y principios del XX, a través de las luchas de los trabajadores y la construcción de una conciencia de clase obrera.
La introducción analiza las distintas causas de movilización popular en un mismo hilo de participación, articulado con una vida cotidiana altamente politizada. Dentro de la campaña abolicionista de Joaquim Nabuco en 1884, la formación de clubes republicanos y los actos de asociaciones obreras en la virada de siglo se encuentran militantes en común, que mantenían latentes las luchas por derechos en una sucesión de campos de combate. En torno a esos personajes postergados por la historiografía se descubren redes comunitarias que daban sustento a los respaldos partidarios en disputas electorales. Al trasladar el punto de vista hacia las “mallas más finas de la política”, el libro devela los flujos de poder que se canalizaban por fuera de las elites.
Los dos primeros capítulos inspeccionan el movimiento abolicionista como base de participación popular. En primer lugar, el libro distingue niveles de articulación entre sectores subalternos y líderes partidarios, dando importancia a prácticas que eran excluidas de la política institucional pero decisivas en su capacidad de reunir apoyo popular, como negociación de favores o actos violentos. Por otro lado, revisa la reforma electoral de la Lei Saraiva de 1881 y recupera las denuncias de exclusión electoral hechas por Nabuco ante requisitos que limitaban la participación de libertos y sectores de bajos recursos, una cuestión que llevó a la prensa y a clubes partidarios a incentivar la movilización callejera. Ante el fortalecimiento del movimiento que implicó la anticipada abolición de la esclavitud en Ceará en 1884 y la activación de redes de fuga de esclavizados desde Pernambuco, Azevedo e Souza argumenta que el abolicionismo “fundó la idea de movimiento social en Brasil”.
La obra reconstruye trayectorias de figuras con protagonismo social, como la del liberto Nicolau Duarte, quien excluido de la emisión de voto, pero con buenos contactos partidarios, organizaba escapes de cautivos a través del tráfico de influencias locales y favores que incluían actos delictivos, trascendiendo las esferas públicas y privadas del hacer político. Dichas plataformas colectivas bregaban por la afirmación de las libertades habilitadas por la abolición y resistían las fuerzas de la precariedad estructural de signo racial. Las lógicas locales del favor articulaban demandas individuales y colectivas que se ponían en juego mediante intercambios que alcanzaban a diversos canales políticos.
Para el período republicano abierto en 1889, el capítulo III analiza los clubes partidarios que proliferaron en Recife bajo la conducción de jóvenes intelectuales apoyados por señores de ingenio. Éstos disputaban el electorado liberal en una concepción de ciudadanía fundada en “buenas costumbres” y exclusión racial, junto a acciones de caridad y propaganda. A través de una densa investigación en periódicos, estatutos y cartas, Azevedo e Souza muestra cómo estos clubes se multiplicaron en barrios y feligresías que llegaron a incluir zonas periféricas consideradas quilombos urbanos, intentando captar sectores populares sin integrarlos plenamente. Personalidades como Manoel da Motta Monteiro Lopes, abogado afrodescendiente, revelan trayectorias devenidas del abolicionismo al republicanismo, ampliándose los espacios de participación a escala local.
El capítulo siguiente se sumerge dentro de candidaturas municipales de Recife a partir de 1892. Examina líderes locales, desde médicos y abogados hasta curanderos y delegados de policía, cuyas prácticas combinaban asistencia comunitaria y movilización electoral. Estos actores, al margen de las familias partidarias tradicionales, se consolidaban como referentes, mostrando que la política no era conducida unidireccionalmente por círculos dominantes. El análisis cuantitativo de padrones electorales refuerza el peso político de las mayorías empobrecidas que fueron limitadas a participar de los comicios por barreras formales.
La última parte del libro se dedica al movimiento obrero, destacando la fuerza que había cobrado en Pernambuco desde 1890. Azevedo e Souza investiga la Liga Operária Pernambucana y otros órganos de asociación que, apoyados en experiencias de mutualismo y hermandades afrodescendientes, articularon demandas laborales en clave política. Los periódicos obreros difundieron ideas socialistas, conectándose con repertorios internacionales y contribuyendo a la definición de una identidad de clase en Recife. La Liga llegó a presentar candidatos y obtener escaños en la legislatura estatal y municipal, con programas que incluían la jornada de ocho horas.
El estudio de huelgas entre 1890 y 1916 muestra la creciente complejidad del movimiento, que culminó en la creación de organizaciones centralizadas como el Centro Protetor dos Operários. Estas estructuras, con prensa propia y discurso socialista, articularon protestas y negociaron alianzas con partidos republicanos. Así, Azevedo e Souza demuestra que la clase obrera recifense no fue un actor pasivo, sino un agente político que disputó derechos laborales y espacios de representación. La conexión historiográfica con los movimientos socialistas, anarquistas y sindicalistas argentinos de la misma época, que estaban surgiendo en Buenos Aires o Rosario, y que sostuvieron luchas obreras por medio de la publicación de periódicos, la fundación de asociaciones de trabajadores y repertorios de lucha y negociación laboral, es ineludible y ejemplar para pensar la construcción de los estados modernos y las economías capitalistas en el Atlántico Sudamericano.
El epílogo analiza la evolución del sufragio en Brasil tras las reformas de 1881, 1904 y 1916, mostrando cómo todas redujeron progresivamente el electorado mediante requisitos de renta, alfabetización o residencia, con un claro sesgo racial y social. Azevedo e Souza sostiene que estas exclusiones institucionalizaron desigualdades heredadas de la esclavitud, perpetuando privilegios en sectores blancos y acomodados, mientras se marginalizaban grupos racializados como afrodescendientes.
Las conclusiones integran los tres movimientos –abolicionista, republicano y obrero– como proyectos que, desde calles y asociaciones, expandieron los márgenes de la política más allá de instituciones formales. Aunque enfrentaron barreras legales y narrativas elitistas, lograron politizar la vida cotidiana y proyectar demandas populares en el proceso de construcción del Estado nacional brasileño. El libro muestra cómo la experiencia de los trabajadores y de los sectores subalternos brasileños fue constitutiva de la modernidad política y no un mero eco de decisiones de elites.
En las calles de Recife se luchaba por derechos laborales y ciudadanos al compás de otros centros urbanos de la región sudamericana, densificándose los procesos de politización popular en América Latina. En el caso argentino, las historiografías sobre el trabajo y el movimiento obrero en las décadas de construcción del Estado nacional y blanqueamiento de la nacionalidad muestran tensiones semejantes: mientras las elites promovían la inmigración europea y excluían a afrodescendientes e indígenas del imaginario nacional, las organizaciones obreras de Buenos Aires, Rosario, Santa Fe o Córdoba expresaban demandas de derechos, ciudadanía y reconocimiento. La obra de Azevedo e Souza, centrada en Recife, capital del Estado de Pernambuco, invita a reponer esas experiencias en clave de agencia popular, revelando cómo en Brasil los trabajadores fueron actores fundamentales en las disputas por definir los contenidos identitarios de la nación y las fronteras de inclusión política.
Ariel Viola
Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro – Universidad Nacional de Rosario
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ORCID: https://orcid.org/0009-0005-6831-2398