Trashumancia, comunicación y extractivismo epistémico: disputas por la representación de los crianceros neuquinos en el contexto de transformaciones ambientales

 

María Inés Rodríguez(*)

 

ARK-CAICYT: https://id.caicyt.gov.ar/ark:/s24690732/hyjtxp6e1

 

Resumen

 

Este artículo analiza críticamente las representaciones mediáticas de la trashumancia en la provincia de Neuquén (Argentina), con el objetivo de visibilizar cómo las narrativas hegemónicas despolitizan las prácticas rurales y contribuyen a su folclorización en contextos de avance extractivista. Desde un enfoque interdisciplinario que articula historia rural, teoría crítica de la comunicación y pensamiento decolonial, se aborda el modo en que los medios configuran sentidos sobre el territorio y los sujetos rurales. Mediante un análisis cualitativo del corpus, se argumenta que estas representaciones forman parte de un dispositivo de extractivismo epistémico que invisibiliza los conflictos, omite las voces campesinas y convierte las prácticas territoriales en objetos de consumo simbólico. Se concluye sobre la necesidad de repensar la gobernanza territorial desde una perspectiva comunicacional y epistémica que reconozca a los crianceros como actores políticos.

 

Palabras clave: Trashumancia; Comunicación; Extractivismo epistémico; Crianceros; Ruralidad.

 

 

Transhumance, communication and extractivism epistemic: disputes for representation for the herders neuquinos environmental transformation

 

Abstract

 

This article critically analyzes media representations of transhumance in the province of Neuquén, Argentina, aiming to reveal the way hegemonic narratives depoliticize rural practices and contribute to their folklorization amid advancing extractivism. Using an interdisciplinary approach that draws on rural history, critical communication theory, and decolonial thought, the article explores how media discourses shape meanings around territory and rural subjects. Through qualitative analysis of the corpus, it is argued that such representations operate as part of an epistemic extractivist device that silences conflict, excludes peasant voices, and transforms territorial practices into objects of symbolic consumption. The article concludes by highlighting the need to rethink territorial governance through a communicational and epistemic lens that recognizes trashumans hereders as political actors.

 

Keywords: Transhumance; Communication; Epistemic Extractivism; Herders; Rurality.

 


 

 

Trashumancia, comunicación y extractivismo epistémico: disputas por la representación de los crianceros neuquinos en el contexto de transformaciones ambientales

 

1. Introducción

 

La trashumancia constituye una práctica socioproductiva ancestral, aún vigente en diversas zonas del centro y norte de la provincia de Neuquén. Esta forma de movilidad estacional del ganado —basada en el tránsito entre los campos bajos de invernada y las veranadas cordilleranas— no solo expresa una racionalidad ecológica y productiva específica, sino que condensa un modo de vida construido históricamente en diálogo con el ambiente, los ciclos climáticos y las formas comunitarias de organización del trabajo. En ese marco, los crianceros trashumantes conforman un actor social históricamente situado que ha debido sostener sus prácticas en un contexto signado por la marginalidad estructural, la desigual distribución del acceso a la tierra y la persistente invisibilización institucional (Bendini y Pescio, 1992).

Durante las últimas décadas, esta forma de vida ha sido crecientemente tensionada por el avance de procesos extractivos —energéticos, turísticos, inmobiliarios— que reconfiguran los usos del territorio, transforman las condiciones ecológicas y presionan sobre las prácticas tradicionales de uso del suelo. A este proceso de desposesión material se suma una dimensión menos visible pero igualmente significativa: el extractivismo epistémico. Tal como lo define Grosfoguel (2016), este se refiere a la apropiación de saberes, narrativas y prácticas de comunidades subalternizadas, despojadas de su contexto y resignificadas desde lógicas occidentalocéntricas, funcionales a la reproducción de estructuras de poder. En el caso de la trashumancia neuquina, este tipo de extractivismo se expresa en representaciones públicas que convierten una práctica ancestral en un objeto de consumo turístico o en una imagen folklorizada, ajena a las tensiones sociales, políticas y territoriales que la atraviesan.[1]

Este artículo propone analizar críticamente cómo se configuran esas representaciones mediáticas a partir de un corpus de siete noticias en versión digital de los dos diarios más importantes y vistos de la provincia de Neuquén, publicado entre los años 2022 y 2025. A través de este, se busca desentrañar los mecanismos narrativos, estéticos y discursivos que operan en la construcción de sentidos sobre la ruralidad, y en particular sobre los actores pastoriles, en un contexto atravesado por disputas simbólicas, conflictos territoriales y procesos de mercantilización de la cultura.

La perspectiva teórica adoptada articula aportes de la historia rural, la comunicación crítica y la teoría decolonial. En primer lugar, se recuperan los enfoques que abordan la trashumancia como una racionalidad productiva y una estrategia campesina frente a escenarios de vulnerabilidad estructural (Bendini, 2001; Gonzales Coll, 2008; Murmis y Bendini, 2003). En segundo lugar, se retoman planteos de la crítica comunicacional, en particular los estudios sobre medios, visibilidad y construcción de representaciones, que destacan el rol de los dispositivos periodísticos en la definición pública de lo social (Champagne, 1999; Matta, 2002). Finalmente, desde el campo de la teoría crítica latinoamericana, se incorporan nociones de extractivismo epistémico (Grosfoguel, 2016), interculturalidad crítica (Walsh, 2009) y ciudadanía comunicacional (Schmucler, 1984), que permiten analizar cómo se inscriben estas narrativas mediáticas en matrices de poder más amplias.

Desde el punto de vista metodológico, el trabajo se inscribe en una estrategia cualitativa y de enfoque hermenéutico-crítico. El corpus principal está compuesto por diversas notas periodísticas tanto del medio La Mañana de Neuquén y el diario Río Negro, ambos diarios son los más vistos en la provincia según el Instituto Verificador de Circulación (IVC). El análisis se centró en el tratamiento narrativo y estético de las noticias, atendiendo a las voces que se visibilizan, los encuadres discursivos que se privilegian y los modos en que se construye la experiencia trashumante como objeto de consumo cultural. Este procedimiento se complementa con una revisión crítica de la bibliografía académica sobre crianceros y políticas territoriales en la Patagonia, y con referencias normativas como la Ley Provincial 3016, que regula la actividad trashumante en Neuquén.

El artículo se organiza en cinco secciones. En primer lugar, se contextualiza histórica y territorialmente la práctica de la trashumancia y se revisan los marcos legales que la regulan. En segundo lugar, se analiza el avance del extractivismo —económico, turístico y epistémico— sobre el territorio y las comunidades pastoriles. En tercer lugar, se examinan los casos mediáticos desde una perspectiva crítica de la comunicación. En cuarto lugar, se abordan las implicancias ético-políticas de las representaciones y su relación con los derechos culturales y la ciudadanía comunicacional. Finalmente, se presentan las conclusiones y reflexiones finales sobre la necesidad de construir narrativas públicas más justas, polifónicas y territorialmente situadas.

 

2. Los crianceros trashumantes de Neuquén: historia, territorio y modos de vida

 

La trashumancia constituye una forma de organización socioproductiva y territorial profundamente arraigada en el centro y norte de la provincia de Neuquén. Este sistema ganadero, basado en la movilidad estacional del ganado —principalmente caprino y ovino— entre los campos bajos de invernada y los altos de veranada, configura lo que se ha definido como una trashumancia vertical, caracterizada por su “movimiento recurrente, pendular y funcional” (Bendini, 2005, p. 3). La estacionalidad no implica inestabilidad, sino que expresa un saber situado que articula prácticas de subsistencia, territorialidades móviles y vínculos familiares.

Este modo de vida se consolidó desde mediados del siglo XIX, impulsado por la disponibilidad de tierras fiscales, la cercanía con los mercados chilenos y la existencia de circuitos de circulación tradicionales a través de los valles cordilleranos. Según Bendini y Pescio (1992), el avance de la ganadería trashumante se vio favorecido por “la atracción que ejercía la disponibilidad de tierras”, lo que permitió el establecimiento de poblaciones rurales en condiciones precarias pero sostenidas en la práctica.

En el plano socioproductivo, los crianceros trashumantes integran el universo de la agricultura familiar: unidades domésticas donde predomina el trabajo directo, la baja capitalización y una lógica productiva que conjuga estrategias de subsistencia, vínculos comunitarios y una racionalidad particular en el uso de los recursos. Estas unidades, combinan trabajo familiar, control de parte del capital productivo y una forma de entender y organizar la producción que no se ajusta plenamente a las lógicas del capital. Esta “racionalidad peculiar” se expresa en el solapamiento entre unidad doméstica y unidad productiva, y en la alta dependencia del acceso a tierras fiscales o de uso común (Centeno, Villareal, Menni, 2025).

A diferencia de lo ocurrido en la región pampeana, donde la colonización agraria se orientó hacia la pequeña propiedad, en la Patagonia el avance del capitalismo rural se apoyó en el latifundio y en la apropiación de grandes extensiones fiscales. Bandieri (1993) señala que “el agente de ocupación en la Patagonia fue el ganado” y no la familia agrícola, y que “el latifundio fue la forma característica de apropiación de la tierra pública”. Esta situación se profundizó durante la etapa de los Territorios Nacionales, en la que Neuquén permaneció hasta su provincialización en 1958, reforzando el control del Estado nacional sobre el acceso y la titularidad de la tierra (Aguirre, 2019).

En este contexto de apropiación desigual y exclusión estructural, los crianceros desarrollaron estrategias de movilidad, negociación y resistencia frente a los cambios en el uso del suelo, el avance de la frontera extractiva y la presión por la privatización del territorio. A pesar de ello, su figura ha sido históricamente invisibilizada por las políticas públicas y marginada en los discursos institucionales.

La Ley Provincial N° 3016, sancionada en 2016, representó un intento normativo de reconocimiento y regulación de la práctica trashumante. Por primera vez se estableció un marco legal que define a la trashumancia como parte del patrimonio cultural y natural de la provincia. La norma contempla la conformación de un mapa de huellas de arreo y alojos, y establece la creación de una Comisión de Huellas de Arreo con participación de representantes crianceros. En sus fundamentos, se afirma la necesidad de garantizar “no sólo el uso instrumental de los callejones de arreo y alojos, sino también la conservación del ambiente y la subsistencia misma de la actividad trashumante” (Ley 3016, 2016).

No obstante, la implementación de esta legislación ha sido limitada. Como advierte Fernández (2019), “el régimen legal se limita a establecer un mapa de callejones de arreo” y no logró resolver los conflictos existentes entre los crianceros y los propietarios de las tierras por donde transitan. La misma autora señala que “nuestros actores de estudio no podían invocar derecho alguno si los mismos no estuvieran efectivamente constituidos por ellos”, evidenciando una brecha entre el reconocimiento jurídico y la garantía efectiva de derechos territoriales.

En síntesis, los crianceros trashumantes neuquinos configuran un actor rural portador de saberes ecológicos, estrategias adaptativas y formas de organización del trabajo que interpelan las lógicas dominantes del desarrollo agrario. Sus trayectorias dan cuenta de una historia de ocupación legítima, aunque frecuentemente deslegitimada en los marcos legales e institucionales. Las tensiones por el uso del territorio, los conflictos con propietarios privados y la turistificación reciente de su práctica —que los convierte en objetos de consumo simbólico más que en sujetos políticos— constituyen dimensiones clave para comprender su lugar actual en las disputas por el espacio rural andino-patagónico.

 

3. Extractivismo económico y cultural en la ruralidad andino-patagónica

 

En las últimas décadas, el territorio neuquino ha sido objeto de una reconfiguración profunda a partir del avance de distintos modelos extractivos que tensionan las formas tradicionales de habitar y producir en la ruralidad andino-patagónica. Entre ellos, se destacan con fuerza las industrias hidrocarburíferas y turísticas, que —aunque diferentes en sus dispositivos técnicos y económicos— comparten una lógica común: la apropiación intensiva de recursos naturales y simbólicos bajo formas de desposesión, fragmentación y desplazamiento de comunidades locales (Svampa, 2013; Wagner, 2019).

La expansión del extractivismo energético, particularmente con la explotación de Vaca Muerta, ha generado una presión creciente sobre los territorios utilizados históricamente por crianceros trashumantes. Las explotaciones de gas y petróleo avanzan sobre campos de veranada y rutas de arreo, deteriorando la calidad ambiental, generando conflictos por el uso del agua y fragmentando corredores productivos. Como señalan Gutiérrez Ríos (2014) y Maraggi (2017), este modelo se desarrolla en articulación con dispositivos legales y técnicos que despojan a las comunidades locales de control sobre los territorios que históricamente han habitado, sin que existan mecanismos efectivos de consulta previa ni de reparación de daños.

Al mismo tiempo, la valorización turística del paisaje cordillerano ha dado lugar a una nueva forma de mercantilización territorial, que resignifica prácticas tradicionales —como la trashumancia— desde lógicas ajenas a su sentido productivo y cultural. En ese marco, se multiplican las ofertas de “experiencias rurales” dirigidas al público urbano, en las que el trabajo de los crianceros se convierte en espectáculo, en objeto de consumo simbólico despojado de sus condiciones materiales e históricas. Esta transformación del paisaje en mercancía no solo altera el uso del suelo, sino que redefine quiénes son los portadores legítimos de la cultura rural (Wagner, 2019; Gago y Mezzadra, 2015).

Esta operación cultural puede leerse como parte de lo que Grosfoguel (2016) denomina extractivismo epistémico, una forma de despojo simbólico en la que los saberes, prácticas y modos de vida de comunidades subalternizadas son apropiados, estetizados y resignificados desde matrices de poder occidentalizadas, sin reconocimiento de sus autores ni de sus conflictos. En el caso de la trashumancia, esta dinámica se expresa en una narrativa que romantiza la vida pastoril, la convierte en performance turística y la desconecta de los reclamos territoriales y productivos de los propios crianceros. Como observó la filósofa y socióloga Maristella Svampa (2013), “el consenso extractivista opera también como un consenso cultural”, en la medida en que invisibiliza los efectos sociales y ambientales del modelo y desactiva sus resistencias mediante la estetización del conflicto.

Frente a estas transformaciones, los crianceros neuquinos han sostenido diversas formas de organización y resistencia. Algunas se han expresado en espacios institucionales, como las mesas territoriales o las comisiones de huellas de arreo creadas por la Ley Provincial 3016; otras, en acciones más directas, como cortes de ruta, petitorios o articulaciones con movimientos indígenas y campesinos. Estas prácticas dan cuenta de una voluntad persistente de permanecer en el territorio, de defender los modos de vida y de interpelar las lógicas extractivistas desde experiencias de producción arraigadas, aunque precarias. Como han señalado Bendini y Preda (2016), “la resistencia de los crianceros se explica tanto por la existencia de tierras fiscales disponibles como por su apego a la tierra y su identificación con el lugar” (p. 96).

Este proceso también puede leerse en clave de recomposición política de lo rural. Los crianceros no solo resisten, sino que reconfiguran sus estrategias de subsistencia en un contexto de intensificación de la competencia por el suelo, en donde convergen múltiples actores con intereses divergentes: Estados provinciales y nacionales, empresas petroleras, desarrolladores turísticos, propietarios privados, ONGs ambientalistas y, por supuesto, las propias comunidades ganaderas. En ese entrecruzamiento, se redefine el acceso a derechos, la legitimidad de las formas de habitar, y los sentidos mismos del territorio.

Así, la trashumancia en Neuquén no puede comprenderse hoy como una simple práctica de pastoreo tradicional, sino como un campo de disputa por el espacio, el valor del trabajo rural y el reconocimiento de culturas territoriales alternativas. La intensificación de los usos del suelo, la turistificación de la vida campesina y el despojo simbólico a través de narrativas mediáticas funcionales a la hegemonía extractiva son elementos clave para pensar los desafíos actuales de los crianceros y sus formas de resistencia.

 

4. Disputas por la representación: un análisis comunicacional de la trashumancia en la prensa

 

El trabajo considera a los medios de comunicación como actores productores de sentido, los cuales ocupan posiciones privilegiadas desde donde intervienen en la discusión pública. Sin embargo, con frecuencia la dimensión política y conflictiva de los medios queda desplazada u oculta por las connotaciones de “neutralidad”, “mediación pacificadora” u “objetividad” en el tratamiento de la información (Mattos, 1989). Desde los aportes del antropólogo Ariel Gravano (2008) entendemos que la cultura "no responde a un único orden, lógica o sentido, sino que será precisamente el reinado de la diversidad, de la heterogeneidad, por su carácter de magma de contradicciones permanentes y una "arena de luchas" por dar, compartir o imponer significados" (pág. 11). En Latinoamérica, desde los años 80, los estudios de comunicación centraron su atención en los modos de construcción social del sentido, considerando a la cultura, en su dimensión significante de lo social, como fenómeno inescindible de los procesos comunicacionales (Saintout, 2011).

La representación mediática de las prácticas rurales y de los actores que las sostienen constituye una arena central para la disputa simbólica en contextos de conflicto territorial, cultural y ambiental. En este apartado se propone analizar críticamente diversos casos específicos de representación de la trashumancia en Neuquén, a partir del tratamiento periodístico que el diario La Mañana de Neuquén y el diario Río Negro —los medios digitales de mayor alcance en la provincia editados en la ciudad de Neuquén y General Roca, respectivamente— realizaron en diversas notas publicadas entre el año 2022 y 2025. En la selección de los recortes periodísticos se toma como criterio aquellos en donde se evidencia un vaciamiento epistémico del colectivo de crianceros en relación a sus prácticas de trashumancia. En los artículos, observamos, por un lado, propuestas de turismo vivencial impulsada por una agencia privada que invita a participar temporalmente de la rutina de los crianceros trashumantes del norte neuquino y, por otro lado, la romantización de la práctica de la trashumancia, poniendo en valor “sacrificios” propios que deben realizar dichos sujetos. A continuación, se incorpora una tabla a modo de síntesis del corpus analítico de los recortes de diarios seleccionados:

 

Tabla 1: Corpus analítico de recortes de diarios

 

Medio

Fecha

Titulo de la nota

Río Negro

31/03/2022

Postales inolvidables de la trashumancia por los caminos neuquinos: se pide transitar con cuidado.

Río Negro

12/09/2023

Ser parte de una veranada: La experiencia que te faltaba la podes hacer desde Varvarco.

Río Negro

18/10/2023

 

Quieren que la trashumancia sea Patrimonio de la UNESCO: ¿Qué cambios traería a Neuquén?

 

La Mañana de Neuquén

 

04/05/2024

Trashumancia para turistas: son madre e hija y vivieron la experiencia de ser crianceras por dos días.

La Mañana de Neuquén

22/11/2024

Veranada: conmovedores testimonios de crianceros neuquinos.

Río Negro

13/11/2024

 

Comenzó la trashumancia en las rutas de Neuquén: el camino a la veranada.

 

La Mañana de Neuquén

06/05/2025

Transhumancia: cómo fue el operativo para el regreso a casa de los crianceros.

 

Fuente: elaboración propia

 

Desde una mirada crítica, este tipo de cobertura periodística permite observar cómo operan narrativas hegemónicas que romantizan, estetizan y despojan de conflictividad política a prácticas históricas y territoriales complejas. Por un lado, una de las notas describe la experiencia de dos mujeres —madre e hija, turistas provenientes de Villa La Angostura— que vivieron durante dos días el recorrido del arreo junto a una familia criancera. El texto enfatiza el impacto emocional y cultural que esta vivencia tuvo sobre las protagonistas:

 

“Nos habíamos despertado a las 6 de la mañana y estábamos agotadas de estar todo el día arriando”, dijo Alex pero señaló que fue entonces cuando miró sobre su hombro y vio a su hija, nacida en Villa La Angostura, como una síntesis de la identidad neuquina. “La vi con el poncho y las botas, gritando como una arriera y con el himno sonando de fondo, y sentí mucho orgullo” (La Mañana de Neuquén, Neuquén, 04/05/24).

 

Este fragmento condensa varios elementos del dispositivo representacional que aquí se busca problematizar: la romantización del trabajo rural, su construcción como experiencia estética y emocional, y su apropiación simbólica desde un lugar ajeno al mundo criancero. La trashumancia no es aquí una práctica ganadera, cultural y política sostenida por comunidades históricamente desplazadas, sino una vivencia efímera, accesible y transformadora para sujetos urbanos que la recorren como espectáculo. La cultura pastoril se reduce a una postal identitaria, en la que el uso del poncho, el himno y el “grito de arriera” sirven como marcas de autenticidad folklorizada.

En la línea del análisis propuesto por Patrick Champagne (1999), los medios no se limitan a reflejar realidades sociales, sino que las construyen activamente, seleccionando qué hechos son visibilizados y bajo qué encuadres. Como señala el autor:

 

Los malestares sociales sólo tienen existencia visible cuando los medios hablan de ellos, es decir, cuando los/as periodistas los reconocen como tales. (...) La manera en que los medios escogen y abordan esos malestares, en definitiva, dice al menos tanto sobre el medio periodístico y su modo de trabajar como sobre los grupos sociales en cuestión (Champagne, 1999, s/p).

 

En este caso, el “malestar” que atraviesa a los crianceros —conflictos por la tierra, sequías extremas, pérdida de huellas de arreo, abandono estatal— es completamente invisibilizado. La nota no incluye ninguna voz de los actores trashumantes. No hay entrevistas, testimonios, reclamos ni mención de problemáticas concretas. La práctica se convierte en “experiencia” narrada desde el privilegio blanco, urbano y turístico.

Otro pasaje refuerza esta lógica de exotización y despolitización de lo rural:

 

Alex reconoce que la trashumancia no es una actividad para tomarse a la ligera, [pero] recomienda la salida turística a todos los que quieran comprender un poco más sobre esta tradición ancestral. Hay que tolerar el frío y endurecer la piel ante la rudeza del terreno, pero la ganancia siempre se hace notar (La Mañana de Neuquén, Neuquén, 04/05/24).

 

Este discurso evoca una imagen heroica, estoica y deshistorizada del criancero, sin embargo “lo histórico persiste y actúa en lo rural” (Lefebvre, 1978, p. 20). Se valida el sacrificio físico, pero se omite toda referencia a las condiciones estructurales que lo generan. Se trata de una mirada que romantiza el esfuerzo, pero desactiva su dimensión política, una narrativa “sin conflicto” en la que los sujetos reales son reemplazados por estereotipos útiles para la comercialización cultural del territorio.

Podemos observar esto en otro ejemplo: el siguiente recorte de diario tiene como título “Ser parte de una veranada: la experiencia que te faltaba la podés hacer desde Varvarco. Una invitación que hacen para conocer el norte neuquino profundo[...] La trashumancia, ascenso al Domuyo, el cruce los Andes, buena gastronomía… Todos los datos para una escapada perfecta”. En una de sus imágenes que intenta publicitar la trashumancia la presenta a esta como “una práctica ancestral al alcance de cualquiera que quiera vivirla ahora” (Río Negro, General Roca, 12/09/23).

 

Aquí se puede observar una tensión entre tradición frente a transformación: nos referimos a la tensión constante entre mantenerse fiel a su tradición y su historia y, a la vez, adecuarse y transformarse en medio de los cambios del conjunto de la sociedad y de las nuevas exigencias e intereses de sus propios miembros (Pérez, 2014, p. 189).

 

Las identidades rurales aquí se encuentran en crisis en el marco de despojo, la explotación y expoliación de la naturaleza, las formas y medios de subsistencia de las personas que, en su conjunto, conforman territorios concretos (Nuñez, 2021). Podemos pensar que la identidad implica dos ejes claves. Uno la temporalidad, una dimensión más diacrónica, que comprende un tiempo largo histórico, presente en la memoria y un tiempo corto, vivido dentro de las experiencias y trayectorias de vida (Debuyst, 1998 en Pérez, 2014). Esto se puede observar en concordancia con la injerencia de la globalización y la influencia de modelos urbanos. Por ello las identidades rurales y cómo se desarrollan en los diarios reclaman ser leídas como identidades plurales, multidimensionales y dinámicas, relaciones de pertenencia con lugares que superan el hecho mismo de habitar tales lugares en el presente y que, desde la evocación, se mantienen e incluso se fortalecen. Aquí podemos encontrar una identidad rural asignada, imputada según comportamientos, actitudes que son identificadas como rurales (usualmente con menosprecio) frente a los modismos, la forma de expresarse o vestirse, entre otros, y como señala Di Meo y Buleon (2005), son muestra de estigmatización.

Siguiendo con el análisis comunicacional de los recortes de diarios digitales nos encontramos con otros dos ejemplos de análisis y reflexión: por un lado, “Veranada: conmovedores testimonios de crianceros neuquinos. La trashumancia se mantiene en pocos lugares del mundo y en Neuquén forma parte del patrimonio inmaterial de la provincia”, dicho titular corresponde a La Mañana de Neuquén de noviembre del 2024. En el primero entre sus testimonios nos encontramos con:

 

Los testimonios de trashumantes dan cuenta de las adaptaciones e innovaciones que realizan las familias para mantener esta costumbre vigente. Las declaraciones remiten a la separación del grupo familiar para que unos viajen con los animales mientras otros quedan al resguardo de la vivienda, la incorporación de viajes en camión para sumar seguridad en los traslados y la necesidad de generar arraigo en los jóvenes para mantener esta costumbre ancestral (La Mañana de Neuquén, Neuquén, 22/11/24).

 

Aquí nos encontramos con una exposición de las problemáticas diarias de dichos sujetos, pero con una intención “conmovedora” sin embargo, no problematiza el paternalismo, asistencialismo y voluntarismo. A su vez como plantea Bendini (2010) la movilidad del capital y del trabajo, la apropiación diferencial de los recursos, la incorporación de extensas zonas al mercado de tierra, la modernización concentrada y excluyente no sin persistencias y resistencias, moldean el agro y la ruralidad configurando formas diversas de territorialidad y que esto no queda representado en dicho recorte de diario. Bajo esta lógica, otro de los títulos es el de “vida sacrificada” quien lo comenta la lonko Silvia Claleo del paraje Santo Domingo: “es una vida sacrificada, se aprenden nuevas prácticas, hay que incorporar conocimientos para mejorar como sector productivo y si mejora el sistema económico, mejora la calidad de vida de la comunidad” (La mañana de Neuquén, ciudad de Neuquén, 22/11/24). En estas expresiones se expone algunas representaciones y relaciones de poder en relación al binomio ruralidad/ ciudad puesto que en uno se observa una “vida sacrificada” y que necesita de esa “incorporación de conocimientos”. Estas categorías son construcciones sociales que surgen en lugares y tiempos determinados, con influencias históricas, geográficas, culturales e institucionales que crean representaciones positivas y negativas. Son categorías que definen a “los otros” y que también delimitan un “nosotros”; que diferencian y a la vez generan pertenencias y cohesiones internas.

 

En ese proceso de conocer y reconocer hubo un gran desequilibrio, pues ha sido desde la ciudad que se ha designado, ignorado y catalogado al campo, con graves implicaciones para la distribución de los recursos, para la definición de rutas de bienestar, para las orientaciones del cambio y del papel de lo rural en el conjunto de la sociedad. Dicho ejercicio se ha impuesto contando con frecuencia con la legitimidad de los pobladores rurales, que aceptan y asumen el poder y el saber de la ciudad y de los citadinos. Este ejercicio interno de colonialidad presente y constante, reproduce las cargas de dominación y exclusión frente a la hegemonía y al poder de la ciudad y replica de manera profunda la relación centro-periferia (Pérez, p. 578).

 

“Quieren que la trashumancia sea patrimonio de la Unesco: ¿Qué cambios traería a Neuquén?” Del diario Río Negro con fecha de octubre del 2023. Formar parte de la UNESCO contribuye a llamar la atención sobre su importancia gracias a su visibilidad, como también habilita un proceso de supervisión y la participación permanente de que las comunidades sean parte de los planes de salvaguardia, no obstante, es menester identificar que en la nota periodística hace mención a los cambios que podrían repercutir a la provincia de Neuquén, pero no a las personas que realizan dicha práctica de forma permanente. La diputada Montecino afirma

 

Estamos en condiciones para que nuestra trashumancia neuquina sea declarada y vista a nivel mundial como un valor, que además nos enaltecería como ciudadanos nacidos, o los que han adoptado a nuestra provincia para vivir que valoremos nuestros ancestros. Recordemos que el centro norte de nuestra provincia resguarda nuestra cultura, todo lo que determina en gran parte la neuquinidad (Río Negro, General Roca, 18/10/23).

 

siendo ella la que presento el proyecto de resolución por el cual se le pide al Ministerio de las culturas que inicie los trámites ante el Comité Argentino de Patrimonio Cultural inmaterial y así la trashumancia sea parte de la UNESCO.

La categoría de extractivismo epistémico propuesta por Grosfoguel (2016) permite leer estas operaciones mediáticas como parte de una forma de despojo simbólico y cognitivo que acompaña —y legitima— las dinámicas de desposesión material. Este autor sostiene que: “El extractivismo epistémico consiste en extraer ideas, prácticas o conocimientos de pueblos racializados, indígenas o subalternos, para luego descontextualizarlos y reinscribirlos dentro de las lógicas de la episteme occidental” (Grosfoguel, 2016, p. 38).

Así entendido, los relatos turísticos-mediáticos no es ingenuo: forma parte de un dispositivo de colonialidad del saber, que resignifica la trashumancia como atractivo para el consumo urbano, a la vez que neutraliza sus sentidos originarios y sus demandas de justicia territorial.

Desde la perspectiva de la interculturalidad crítica, propuesta por Catherine Walsh (2009), este tipo de narrativa no habilita un diálogo entre saberes ni un reconocimiento simétrico de las culturas en juego. Por el contrario, perpetúa una relación jerárquica en la que una cultura hegemónica observa, representa y resignifica a otra subordinada sin que exista un proceso real de interacción horizontal. En palabras de Walsh, la interculturalidad no puede limitarse a “la convivencia de expresiones culturales”, sino que debe implicar una transformación de las relaciones de poder que las estructuran.

Como la comunicación, y en especial la comunicación socializada, la que existe en el ámbito público, ofrece el apoyo para la producción del significado, la batalla de opinión de las personas se juega en gran parte en los procesos de comunicación.

 

Como resultado, las relaciones de poder, es decir, las relaciones que constituyen los fundamentos de toda sociedad, además de los procesos que desafían las relaciones de poder institucionalizadas, se determinan y deciden cada vez más en el campo de la comunicación (Castells, 2008).

 

Recuperamos esta cita de Castells puesto que los medios de comunicación no son ajenos a la puesta en valor sobre sobre temas mediáticos y en esto caso, su lugar relevante en la batalla de opinión sobre qué piensa la sociedad neuquina sobre los crianceros.

Finalmente, en términos comunicacionales, este análisis se inscribe en una concepción de la comunicación como condición de ciudadanía, en tanto proceso que habilita —o bloquea— el reconocimiento público de actores, conflictos y demandas. Como sostiene Matta (2002), “el reconocimiento de la comunicación como condición de posibilidad de la ciudadanía es, al tiempo, condición de posibilidad de la política” (p. 67). El caso analizado revela un proceso inverso: la despolitización de la cultura criancera mediante su estetización mediática, que dificulta su inscripción como sujeto legítimo de derechos y políticas públicas.

En síntesis, la cobertura periodística de La Mañana de Neuquén y Río Negro no solo reproduce una imagen romántica y folklorizada de la trashumancia, sino que constituyen ejemplos paradigmáticos de cómo los medios construyen, jerarquizan y distribuyen sentidos sobre lo rural. Al omitir las voces de los crianceros, invisibilizar los conflictos territoriales y enmarcar la práctica como “experiencia turística”, el discurso mediático opera como parte de un proceso más amplio de colonialidad y mercantilización del territorio.

 

5. Comunicación, ciudadanía y territorialidad: por una mirada contra-hegemónica

 

Pensar la comunicación en contextos de ruralidad no puede reducirse a una mera cuestión de transmisión de información. Muy por el contrario, la comunicación constituye un campo de disputa simbólica y política en el que se definen jerarquías de reconocimiento, acceso a derechos y formas legítimas de habitar y narrar el territorio. Desde esta perspectiva, la representación de los crianceros trashumantes en los medios no es un fenómeno aislado, sino parte de un proceso más amplio de producción de sentidos sociales sobre lo rural, en el que los medios operan como agentes de estructuración simbólica.

La construcción mediática de la trashumancia como una “experiencia turística”, cargada de “sacrificios”, romantizando sus problemas cotidianos, tal como observamos en los artículos de La Mañana de Neuquén y Río Negro, configura ejemplos paradigmáticos de este tipo de intervención. La invisibilización de los actores reales, la estetización de sus prácticas, y la omisión sistemática de los conflictos territoriales que los afectan, no son fallas editoriales fortuitas, sino efectos estructurales de un modelo de comunicación hegemonizado por lógicas extractivas, mercantiles y monoculturales.

En este marco, resulta pertinente recuperar la noción de comunicación como herramienta de ciudadanía, tal como la define Matta (2002):

 

La comunicación se reconoce como fundante de la ciudadanía en tanto interacción que hace posible la colectivización de intereses, necesidades y propuestas. Pero al mismo tiempo, en tanto dota de existencia pública a los individuos, visibilizándolos ante los demás y permitiendo verse representados ante sí mismos (p. 67).

 

Desde esta concepción, los medios no solo informan, sino que configuran el espacio de lo decible, lo visible y lo políticamente imaginable.

Cuando se presentan prácticas campesinas como la trashumancia exclusivamente desde una mirada externa, estetizante y neutral —como ocurre en la nota que afirma que “la ganancia siempre se hace notar” tras tolerar el frío y “endurecer la piel”— se excluye toda posibilidad de agencia, conflicto o reclamo. Se borra al sujeto político y se erige un sujeto simbólico sin voz, útil a la reproducción del discurso turístico-extractivo. La experiencia es entonces narrada desde lo que Boaventura de Sousa Santos (2002) ha definido como una “epistemología del norte”, que clasifica, apropia y jerarquiza los saberes desde una matriz universalista y colonial.

Frente a esta lógica, la interculturalidad crítica propuesta por Catherine Walsh (2009) se presenta como una alternativa ética y epistemológica. A diferencia de las versiones funcionales de la interculturalidad —reducidas a la coexistencia o al folclore de las diferencias—, la interculturalidad crítica exige relaciones de igualdad, diálogo horizontal y reconocimiento de los marcos históricos y culturales de los pueblos y comunidades racializadas y subalternizadas. Supone, en otras palabras, desestabilizar la cultura hegemónica y abrir espacios reales de interlocución, en los que los crianceros sean no solo representados, sino también escuchados, reconocidos y visibilizados como sujetos portadores de saber, de memoria y de derecho.

En este sentido, los casos analizados invitan a reflexionar sobre los desafíos de una comunicación contra-hegemónica que articule representación, territorialidad y justicia social. Tal como sostiene Schmucler (1984), “la comunicación no es todo, pero debe ser hablada desde todas partes; debe dejar de ser un objeto constituido, para ser un objetivo a lograr” (p. 8). Este objetivo exige repensar los modos de producción de sentido desde una ética del reconocimiento, en la que el otro no sea consumido simbólicamente, sino incorporado en su diferencia y en su derecho a nombrar el mundo.

En la medida en que los medios configuran los marcos desde los cuales las prácticas rurales son interpretadas, su rol no puede ser neutral. La falta de pluralidad de voces, la ausencia de los actores implicados y la estetización de su vida cotidiana contribuyen a reforzar una ciudadanía de baja intensidad para los sectores rurales, en la que su participación en el debate público se limita a ser “tema” de otros, nunca palabra propia.

Proponer contenidos diferentes: los modos en los que se construye la información, la presencia en los medios de actores y temáticas que no suelen tenerla, ampliando la diversidad social y cultural de voces y rostros, la capacidad de introducir nuevos temas en la agenda pública, de hacerle un lugar a lo local frente a los medios fuertemente transnacionalizados. También la generación de narrativas, formatos y lenguajes (radial, audiovisual y multimedia) propios, que no reproduzcan los dominantes y que, a la vez, sean capaces de construir y mantener audiencias, así como el papel educativo y cultural que los medios pueden jugar (Kaplún, 1919, 74)

En síntesis, avanzar hacia una mirada comunicacional contra-hegemónica implica revisar no sólo los contenidos de los discursos mediáticos, sino también las condiciones de producción, circulación y apropiación de sentidos en torno a la ruralidad. La democratización de la comunicación y la construcción de narrativas plurales son condiciones fundamentales para que actores como los crianceros trashumantes puedan disputar sentidos, reclamar derechos y construir territorialidades basadas en el reconocimiento mutuo y la justicia epistémica.

 

6. Conclusiones

 

La trashumancia neuquina constituye una práctica histórica y territorial compleja, sostenida por comunidades rurales que han sabido adaptarse a contextos ecológicos adversos mediante saberes productivos, formas organizativas familiares y una racionalidad campesina situada. Sin embargo, esta práctica se encuentra hoy tensionada por múltiples procesos: la intensificación del extractivismo económico (en sus variantes hidrocarburífera, turística e inmobiliaria), la fragmentación territorial provocada por el avance de infraestructuras y emprendimientos sobre tierras fiscales, y la creciente precarización de las condiciones de reproducción de los crianceros y crianceras trashumantes.

Dentro del corpus de noticias analizadas observamos una tendencia a la construcción y reproducción de sentidos y representaciones en torno a los crianceros a favor de un despojo cultural e histórico. A su vez, dichos actores tienen escasas oportunidades de ser actores y fuentes de la información. “En realidad, esta se construye bajo la lógica de la persona “blanca” y los despojos del mercado capitalista, se invisibiliza sus demandas y vulnera sus derechos” (Escolar, 2010, en Lencina, Pereyra y Alonso, p. 3).

En este contexto, los conflictos no se limitan al plano material o institucional, sino que alcanzan también la dimensión simbólica. Como se ha demostrado en el análisis de los recortes mediáticos de La Mañana de Neuquén y Río Negro, las narrativas hegemónicas que circulan en la prensa contribuyen a la despolitización de la vida rural y a la folklorización de sus actores. La representación de la trashumancia como “experiencia turística” refuerza una mirada que estetiza la dureza del trabajo campesino, romantiza su dureza como si fuera elección, y omite sistemáticamente los conflictos reales que atraviesan el mundo pastoril: el acceso desigual a la tierra, la falta de políticas públicas efectivas, las amenazas derivadas del fracking, y la escasa participación de los actores rurales en las decisiones que afectan sus territorios.

La invisibilización mediática no es un fenómeno menor ni accesorio. Como muestran Champagne (1999), Matta (2002) y Walsh (2009), las formas de decir —o silenciar— inciden directamente en la constitución de ciudadanía, reconocimiento y agencia política. El extractivismo epistémico, tal como lo define Grosfoguel (2016), no sólo implica el despojo de recursos materiales, sino también la apropiación de conocimientos, lenguajes y prácticas culturales para integrarlos de forma subordinada al discurso dominante. Esta operación no solo expulsa físicamente a los crianceros, sino que también los despoja simbólicamente de su voz y sentido.

Quizás, deberíamos apostar por repensar y problematizar, teóricamente los sentidos y prácticas en torno al derecho a la comunicación, una categoría que tanto de los estudios sobre políticas de comunicación como desde los ámbitos de planificación y ejecución de estas políticas es pensada en términos de universalidad, pero que presenta dificultades a la hora de construir políticas y prácticas tendientes al diálogo social intercultural. Bajo esta propuesta, hay un desafío de luchar por la primacía de una concepción del derecho a la comunicación como un derecho humano, y por ello mismo, plural en sus acepciones y modos de ejercicio.

Frente a ello, este artículo propone repensar la gobernanza territorial desde una perspectiva que incorpore dimensiones comunicacionales y epistémicas. Esto implica no solo diseñar políticas públicas que reconozcan a los crianceros/as como actores legítimos y protagonistas de la ruralidad neuquina, sino también disputar las formas en que son narrados, representados y visibilizados en el espacio público. Reconocerlos no como figuras “típicas” del folclore local ni como piezas turísticas, sino como sujetos políticos, portadores de saberes, con demandas históricas específicas y con derecho a intervenir en el diseño del futuro rural.

Esta mirada exige construir narrativas mediáticas más plurales, polifónicas y contra-hegemónicas, capaces de habilitar el diálogo intercultural, de problematizar el modelo de desarrollo vigente y de contribuir a la reparación simbólica de actores históricamente subalternizados. Requiere también disputar los sentidos de lo rural, desarmar las imágenes románticas que sostienen el consenso extractivista, y devolver la centralidad a las voces que —como las de los crianceros— han sido sistemáticamente silenciadas en nombre del progreso.

En suma, si queremos pensar una ruralidad con justicia territorial y dignidad epistémica, debemos asumir que el conflicto no se juega sólo en el terreno ni en las instituciones, sino también en los lenguajes, las imágenes y las formas de contar. La comunicación es, en ese sentido, una herramienta estratégica para disputar el derecho a habitar, a producir y, sobre todo, a ser nombrado con verdad y respeto.

 

Bibliografía

 

Aguirre, C. S. (2019). Pueblos indígenas, territorio y acción política. La organización del pueblo mapuche en Neuquén, Argentina. el@atina. Revista electrónica de estudios latinoamericanos, 17(66), 1–24. Recuperado en: https://www.redalyc.org/journal/4964/496460704001/496460704001.pdf

Bandieri, S. (1993). Latifundio y economía ganadera en la Patagonia. En Historia económica y social del Cono Sur. Buenos Aires: Sudamericana.

Bendini, M. (2005). Trashumancia y movilidad territorial en Patagonia. Cuaderno GESA Nº 5, INTA.

Bendini, M. I., & Steimbreger, N. G. (2010). Dinámicas territoriales y persistencia campesina: redefinición de unidades y espacios de trabajo de los crianceros en el norte de la Patagonia. Transporte y Territorio, (3), 59. Recuperado en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3675893

Bendini, M., & Pescio, C. (1992). Transformaciones de los sectores populares en un área rural cordillerana argentina. Estudios rurales latinoamericanos, 15(1), 47–69.

Bendini, M., & Preda, G. (2016). Yolanda, una productora criancera del sur de Argentina: Trayectoria y liderazgo. Revista de Ciencias Sociales, 29(39), 91–109. Recuperado en: http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?pid=S0797-55382016000200006&script=sci_abstract&tlng=pt

Castells, M. (2008). Comunicación, poder y contrapoder en la sociedad red (I). Los medios y la política. Telos, 74 (1-19). Recuperado en: https://red.pucp.edu.pe/ridei/files/2012/07/120704.pdf

Centeno, M. P., Villarreal, P., & Menni, F. (2025). Una mirada actual sobre los crianceros trashumantes de Neuquén. Boletín Geográfico. Recuperado en: https://revele.uncoma.edu.ar/index.php/geografia/article/view/5458

Champagne, P. (1999). La visión mediática. En P. Bourdieu (Ed.), La miseria del mundo (pp. 51–63). Buenos Aires: FCE.

Di Méo, Guy y Buleón, Pascal (2005), L’espace social, París: Armand Colin.

Fernández, J. C. (2019). El nuevo régimen legal neuquino en materia de trashumancia. Ponencia V Congreso Nacional de Derecho Agrario Provincial (Corrientes, 3 y 4 de junio de 2019). Recuperado en: https://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/81989/Documento_completo.pdf?sequence=1

Flores, J. R. R. (2015). De la extirpación a la folklorización: a propósito del continuum colonial en el siglo XXI. Estudios artísticos, 1(1), 14-37. Recuperado en: https://revistas.udistrital.edu.co/index.php/estart/article/view/10246

Gago, V., & Mezzadra, S. (2015). Para la crítica de las operaciones extractivas del capital. Hacia un concepto ampliado de extractivismo. Nueva Sociedad, (255), 38–52.

Gravano, A. (2008). La cultura como concepto central de la Antropología. En Chiriguini, M. (comp.), Apertura a la Antropología. Alteridad, cultura, naturaleza humana, Buenos Aires: Proyecto, 81-122.

Grosfoguel, R. (2016). Del extractivismo económico al extractivismo epistémico y ontológico. Revista Internacional de Comunicación y Desarrollo (RICD), 1(4), 37–46. Recuperado en: https://revistas.usc.gal/index.php/ricd/article/view/3295

Gutiérrez Ríos, F. (2014). Acuerdo YPF-Chevron: Violencia física y simbólica en el contexto extractivista petrolero en la Argentina. Anuari del Conflicte Social, Universidad de Barcelona, 37–57. Recuperado en: https://revistes.ub.edu/index.php/ACS/article/view/12274

Kaplún, G. (2019). La comunicación alternativa entre lo digital y lo decolonial. Chasqui: Revista Latinoamericana de Comunicación, (141), 67-86.

Lefebvre, Henri (1978), De lo rural a lo urbano, Barcelona: Ediciones Península.

Lencina, R., Pereyra, R., & Alonso, E. (2023). Sobre la" arena de lucha" mediática en torno a las poblaciones indígenas en Argentina. Un abordaje interdisciplinario de encuadres informativos. Desde el Sur, 15 (2). Recuperado en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?pid=S2415-09592023000200010&script=sci_arttext&tlng=pt

Maraggi, I. (2017). Resistir al avance extractivista: las comunidades Mapuche Paynemil, Kaxipayiñ y Campo Maripe frente a los conflictos territoriales en Loma La Lata y Loma Campana, Neuquén (Tesis de licenciatura). Universidad Nacional de La Plata. Recuperado en: https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/library?a=d&c=tesis&d=Jte1476

Matta, M. C. (2002). Comunicación, ciudadanía y poder. Pistas para pensar su articulación. Diálogos de la Comunicación, (64), 65–76.

Mattos, H. B. (1989). El periódico, actor del sistema político. Anàlisi: Quaderns de comunicació i cultura, (12), 67-80. Recuperado en: https://www.raco.cat/index.php/Analisi/article/view/41078

Nuñez, D. M. G., & Santillán, J. R. Del corazón a la organización: El apego al lugar en experiencias de defensa del territorio en Jalisco (Tesis de Doctorado). Universidad de Guadalajara. Recuperado en: https://www.researchgate.net/profile/Daniela-Gloss-Nunez/publication/358088574_De_corazon_a_la_organizacion_El_apego_al_lugar_en_experiencias_de_defensa_del_territorio_en_Jalisco/links/61ef81f0dafcdb25fd4d16af/De-corazon-a-la-organizacion-El-apego-al-lugar-en-experiencias-de-defensa-del-territorio-en-Jalisco.pdf

Pérez, F. E. O. (2014). Identidades rurales en perspectivas territorial. Dinámicas cambiantes en tiempos de crisis. Veredas. Revista del pensamiento sociológico, (28), 559-597. Recuperado en: https://veredasojs.xoc.uam.mx/index.php/veredas/article/view/343

Romero, J., (2016). De la extirpación a la folklorización: a propósito del continuum colonial en el siglo XXI. Estudios Artísticos: revista de investigación creadora, 1 (1) pp. 14-36- DOI: https://doi.org/10.14483/25009311.10246

Saintout, F. (2011). Los estudios socioculturales y la comunicación: un mapa desplazado. Revista Latinoamericana de Ciencias de la Comunicación, (8-9).

Schmucler, H. (1984). Un proyecto de comunicación y cultura. En Cultura y comunicación. Perspectivas latinoamericanas (pp. 7–15). Buenos Aires: CICCUS.

Svampa, M. (2013). Consenso de los Commodities y lenguajes de valoración en América Latina. Nueva Sociedad, (244), 30–46. Recuperado en: https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/6451

Wagner, L. (2019). Propuestas de inversiones chinas en territorio mapuche: resistencias a la minería metalífera en Loncopué. Estudios Atacameños, (63), 315–339. Recuperado en: https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-10432019005001702&script=sci_arttext

Walsh, C. (2009). Interculturalidad, Estado y sociedad. Luchas (de)coloniales de nuestra época. Quito: Abya-Yala.

Weissel, A. R. (2022). Riesgo y territorio en la estepa nor-patagónica de la provincia de Neuquén, Argentina. Estudios Rurales, 12(24), 109–134. Recuperado en: https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/234354

 

 

Recibido: 27/06/2025

Evaluado: 18/08/2025

Versión Final: 19/09/2025

 

 

 



(*) Profesora en Historia (Universidad Nacional de Córdoba), Doctoranda en Estudios Territoriales (Universidad Nacional de Quilmes). Becaria doctoral (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), Argentina. Email: [email protected] ORCID: https://orcid.org/0009-0004-0792-0640

[1] En relación a los procesos de folklorización de sujetos rurales en Argentina, otros estudios provenientes de América Latina analizan dichos procesos para explicitar el vaciamiento de diversas prácticas en un contexto de capitalismo global. De este modo, hay una desconexión total con su historia e identidad. Romero (2015).