Decididos de Córdoba.

La aparición pública del PRT-ERP en Córdoba (1970 – 1973). Una aproximación a partir de la prensa gráfica

 

Leandro Inchauspe(*)

 

Introducción

 

Los trabajos que han analizado el sistema político argentino desde 1930 han señalado una serie de rasgos que lo caracterizarían. Esto es, inestabilidad y crisis de carácter permanente, alternancia de gobiernos de facto y gobiernos civiles débiles; incremento de la intensidad de los conflictos sociales ligado a enfrentamientos entre proyectos de sociedad opuestos, expresados en niveles crecientes de conflictividad y violencia de diverso tipo. En particular respecto a la violencia política, Luis Alberto Romero ha realizado una prolija revisión de la producción académica, militante y de investigación periodística, señalando para el período iniciado a finales de la década de 1960 como la violencia se instala como una de las alternativas políticas y se constituye en un recurso normal y socialmente aceptado”[1]. El autor pone de relieve la abundancia de acercamientos a los años de agitación social y extensión de la violencia política. Aún así, creemos que el fenómeno de la violencia revolucionaria constituye una de las características de la etapa más difíciles de asir. Al respecto, en un interesante artículo en el cual se analizan los puentes rotos que dificultan hoy nuestro acercamiento a los 70 se sostiene que “uno de los casos más dramáticos de modificación de las cargas semánticas, y del todo pertinente al problema de los puentes rotos, es la que ocurrió en torno de la violencia”.[2]

Asimismo son aún escasos los abordajes regionales sobre la temática, pese a que han comenzado a difundirse algunos análisis locales sobre experiencias diversas. Para los editores de la revista Lucha Armada en la Argentina la falta de estos estudios constituye aún “una de las más notorias ausencias”[3] actuales. Es por ello que iniciativas editoriales como la de este número de la Revista Historia Regional adquieren particular relevancia.

En ese sentido este trabajo se propone analizar de qué manera el Partido Revolucionario de los TrabajadoresEjército Revolucionario del Pueblo (PRT – ERP) surgió en el escenario cordobés bajo una dictadura militar (1970 – 1973). Para ello centramos la mirada en la particular combinación entre acciones militares y políticas denominada propaganda armada[4]. Sostenemos que ese accionar potenció la repercusión de la organización, hecho este íntimamente ligado a la militarización del sistema político[5]. De allí que a finales de 1972 su acción llegó a alarmar a los medios y a las fuerzas represivas, lo que se tradujo en retaceos en el tratamiento informativo. Sin embargo hacia finales de la dictadura, cuando el proceso electoral y el triunfo de un gobierno peronista con fuerte presencia de sus sectores radicalizados concentraban el interés mediático, la espectacularidad de ciertas acciones perretianas y su presencia en las movilizaciones que enmarcaron la asunción del nuevo gobierno hicieron ineludible para los medios gráficos locales las referencias a la organización.

Intentaremos demostrarlo dando cuenta de la trayectoria de la organización guerrillera en los medios cordobeses La Voz del Interior y Los Principios así como las expresiones de su prensa partidaria[6]. Recorreremos el tratamiento dado por la prensa a las acciones de la guerrilla[7] y la forma en que esas operaciones militares permitían al ERP inscribir sus consignas, caracterizaciones políticas y su simbología en la escena mediática. Registraremos momentos de contrapunto entre la organización y los diarios cuando ante avances de las fuerzas represivas la guerrilla extremaba sus actividades para continuar mostrándose operativa y por el contrario la prensa sostenía su decaimiento. Veremos luego como hacia finales de 1972 ambos medios comenzaran a retacear la información utilizando eufemismos o silenciando la referencia identitaria y las expresas indicaciones en tal sentido de la policía cordobesa. Por último, a pocos meses de las elecciones destacaremos como la organización ganó espacios a través de acciones de una gran espectacularidad y por su presencia en las movilizaciones populares en reclamo de la amnistía a los presos políticos y en el acto por el aniversario del Cordobazo.

También pondremos de manifiesto algunas de las particularidades de la regional Córdoba que entendemos la destacan a nivel nacional.

Cabe aclarar que, dado el estado inicial del desarrollo de nuestra investigación no nos encontramos aún en posibilidades de dar cuenta en profundidad tanto de la línea política de la organización como de sus mecanismos y niveles de inserción en la sociedad cordobesa de la época. El presente trabajo constituye entonces una primera aproximación a la problemática en cuestión.

 

“Dentro del quehacer subversivo”.

La instalación del ERP en los medios gráficos

 

En un trabajo previo[8] destacábamos la rapidez con que la organización se instaló en el escenario mediático de Córdoba, con operaciones que movilizaron recursos humanos y materiales limitados. Señalábamos la elevada eficiencia en términos de repercusión en la prensa, teniendo en cuenta la amplia difusión obtenida en breve tiempo. Por caso, hechos como el copamiento de la estación ferroviaria y el destacamento policial de la localidad de Juárez Celman impactaron fuertemente en las crónicas por el carácter simbólico con que se realizaba: “(…) el Ejército Revolucionario del Pueblo se acreditó la autoría en el atentado en la estación y el destacamento de Juárez Celman (…) ‘se izó en el mástil de la comisaría la bandera del E.R.P., enseña similar a la bandera de Los Andes que el General San Martín desplegara a lo largo de América en la gesta de la primera independencia, donde hemos reemplazado el sol por nuestra estrella roja con la sigla E.R.P. en el centro. Se distribuyeron volantes a la población y se pintaron las paredes de la comisaría y la estación con consignas de nuestra lucha. Nuestros combatientes actuaron usando el distintivo de nuestra fuerza militar: la boina negra del Che con la estrella roja en la frente.[9]

La Voz del Interior también asignó gran significación al copamiento, acaso algo excesivo teniendo en cuenta la escasa dimensión militar implicada: “en el Destacamento Policial de Juárez Celman [los guerrilleros] inmovilizaron al único agente de guardia”.[10] A pesar de ello el efecto propagandístico fue importante, en los días posteriores Los Principios reprodujo completo el programa de la organización sobre aspectos como las relaciones internacionales, su propuesta de gobierno y la orientación de la economía en un indudable éxito de este tipo de propaganda[11].

A poco del inicio de las operaciones guerrilleras, la prensa ya daba cuenta tanto de la seguidilla de acciones como de las dificultades de la represión estatal para enfrentarla: “(…) la policía (…) no da en la tecla para poner coto a las actividades de los comandos, mostrándose impotente para frenar esta ola de hechos que inquietan a la opinión pública (…) De nuevo (…) una ‘confiscación () del Ejército Revolucionario del Pueblo, grupo que está cumpliendo gran actividad en nuestro medio[12]

En ocasiones la sola espectacularidad de una acción garantizaba la repercusión mediática. Así sucedió cuando el ERP interceptó un camión blindado del Banco de Córdoba apoderándose de una importante suma, en el que fue calificado como el asalto “de mayor importancia ocurrido hasta el momento en todo el país”[13], noticia que se mantuvo en primeras planas por varios días[14].

También lograba repercusión participando de movilizaciones masivas como la del 12 de Marzo de 1971, al producirse violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales en Ferreyra –barrio del complejo fabril de Fiat donde actuaron los sindicatos clasitas SITRAC y SITRAM –. La prensa señaló que junto a los trabajadores: “(…) se entremezclaron (…) miembros del autodenominado ‘Ejército Revolucionario del Pueblo’ provistos estos últimos de armas largas, cortas y de repetición [y] cócteles Molotov”.[15]

En esos hechos cayó asesinado un joven manifestante, Adolfo Cepeda, identificado con la organización al punto que en su entierro “el féretro (…) estaba totalmente cubierto por una bandera del titulado ‘Ejército Revolucionario del Pueblo’”.[16] Las movilizaciones continuaban y el día 15 se realizó un paro activo convocado por la CGT local signado por violentos incidentes callejeros, jornada que será conocida como Viborazo[17]. En el lugar de concentración principal de las columnas sindicales, unas diez mil personas según las crónicas, la prensa destacó la presencia de la organización: “a los numerosos estandartes portadores de leyendas deben sumarse banderas del E.R.P.”[18]

Los análisis partidarios asignaron también gran importancia a la segunda gran insurrección urbana mediterránea; en las reuniones del Comité Ejecutivo de la organización se destacaba que “El estallido popular de Córdoba (…) tuvo como características especiales la inocultable simpatía demostrada por las masas hacia los movimientos armados (…) las masas tomaron como suyo [Sic] sus banderas”[19]. Para la dirigencia perretiana ello abría la posibilidad de “un vuelco masivo del proletariado a la guerra revolucionaria”. Más de un año después del hecho, Estrella Roja se refería a él como “esa magnífica movilización de las masas cordobesas, que se caracterizó por la presencia viva en su curso de la Estrella Roja del ERP (…) símbolo de la guerra revolucionaria y el socialismo”[20] (destacado en el original).

El ‘caliente’ mes de marzo cerró con otra acción de propaganda armada de gran repercusión: el copamiento del Canal 10 de televisión y la difusión al aire de una proclama[21]. La Voz del Interior dio una importante cobertura a la ocupación, con numerosas fotografías y referencias al número de participantes – “de 15 a 20 personas”- y a la imagen fija que acompañó la difusión de la proclama – “con la figura de perfil del Che Guevara, el lema ‘A Vencer o Morir por la Argentina’ y la inscripción del autodenominado ‘Ejército Revolucionario del Pueblo’-. Además, objetivo central para los fines propagandísticos, el diario difundió en su totalidad el texto dirigido a “la clase obrera, el estudiantado y todo el pueblo trabajador” protagonista de las recientes jornadas de lucha antidictatorial.

 

La organización guerrillera más activa e importante de la

Argentina. Represión y respuestas perretianas

 

Sin embargo la cobertura mediática que la organización lograba a través de la prensa gráfica no eran solo resultado de acciones exitosas, en otras ocasiones la motivaban los resultados de la represión policial. Será este el caso de un enfrentamiento con la policía que culminaba con tres integrantes del ERP muertos – las primeras bajas de la organización a nivel nacional - y varios agentes del orden heridos[22]. El comunicado posterior se preocupaba por remarcar tanto la heroicidad de los combatientes caídos como la inexorabilidad de la respuesta guerrillera, que la lógica de la propaganda armada exigía como imagen a mantener: “(…) tres combatientes revolucionarios (…) han caído en acción tras ofrecer heroica resistencia (…) abatidos después de haber quedado sin municiones y al cesar de combatir, por esa causa fueron asesinados [Se advierte] el Pueblo recuerda a sus combatientes (…) el E.R.P. ha de saber vengar a sus muertos”

Otro tanto sucedía cuando la represión policial comenzaba a ser efectiva en cuanto a detenciones de guerrilleros[23]. Por entonces la prensa ensayó una curiosa interpretación al explicar simultáneamente supuestas dificultades del ERP por las caídas y el incremento de sus acciones: “(…) la organización (…) en su aspecto local, habría perdido fuerza. Debido a ello (…) estarían empeñados en reclutar nuevos elementos y (…) se habían incrementado los pequeños golpes de mano (…) entrenamiento para seleccionar los elementos humanos.”[24]

Este argumento que relacionaba el incremento de operaciones menores con el entrenamiento de nuevos militantes sería luego recurrente en ocasiones similares.

Mientras la prensa insistía en esta línea el ERP realizó otra acción de gran impacto: la fuga de cinco guerrilleras detenidas en la cárcel femenina del Buen Pastor. La noticia se mantuvo presente en forma consecutiva durante los siguientes seis días, siendo uno de los hechos de mayor trascendencia mediática protagonizados por la guerrilla en esta primera etapa. Además otorgaba un gran prestigio a la organización: “(…) se tenían referencias (…) que integrantes del E.R.P. estaban preparando un golpe grande, que tuviera mucha repercusión sicológica (…) con precisión cronométrica.”[25] Las crónicas no ahorraban elogios a la capacidad operativa y la “(…) precisión y exactitud con que fuera consumado el golpe (…) operativo comando audaz y exitosamente concretado.”[26] Fortaleciendo esta visión, a pocos días se producía la evasión de un militante detenido nada menos que en el Departamento Central de la policía provincial.[27]

Pocos días después se producía otro éxito de la propaganda armada perretiana: la primera conferencia de prensa clandestina en la cual, por primera vez también, se asociaría al ERP con su dirección partidaria.[28] Significativo logro propagandístico, permitió difundir las posiciones del PRT-ERP en relación con importantes tópicos políticos del momento, como la caracterización del proceso electoral y la posición de la organización. Además se incluyó la fuerte crítica del partido hacia el peronismo: “se instaló en el poder para defender los intereses de la burguesía (…) el general Perón continúa cumpliendo ese papel (…) su figura constituye el último escape de la burguesía argentina y en tal sentido es contrarrevolucionaria”. No dejaron de tocarse las conexiones internacionales del ERP “con los Tupamaros en Uruguay (…) el MIR en Chile (…) el ALN en Brasil, Frente Sandinista de Nicaragua, con revolucionarios paraguayos (…) Naturalmente también con Cuba (…)”- ni el conflicto entre SITRAC y SITRAM y la empresa Fiat. La conferencia finalizó con lo que era a la vez un pronóstico y una propuesta del partido a los trabajadores “(…) solo con la lucha se consiguen las reivindicaciones más justas.”

El siguiente hecho que volvió a poner al ERP en el centro de la escena mediática construida por la prensa gráfica fue un resonante triunfo policial: el encarcelamiento de parte de su dirección nacional. Una vez identificados los detenidos, la prensa revelaba la importancia del golpe asestado a la organización; entre ellos se encontraba “Rodolfo [Sic] Santucho, el cabecilla de la organización guerrillera en el orden nacional (…) uno de los fundadores del Partido Revolucionario de los Trabajadores, aparato político de la guerrilla.”[29]

A partir de estas detenciones comenzaría un contrapunto de la organización con los medios, en el cual el ERP aparecía como empeñado en mostrarse operativo, pese a los golpes represivos. En ese último cuatrimestre de 1971 la guerrilla realizó once operaciones entre copamientos de plantas fabriles y consulados, desarmes de agentes policiales con incautaciones de sus armas, diversos robos y ataques a ejecutivos de Fiat para mantener presencia. Debió reconocerlo el diario Los Principios al asumir que “a pesar de las numerosas detenciones de elementos guerrilleros realizados por la policía (…) los comandos guerrilleros continuaron con sus operaciones (…)”[30].

Comenzado el año 1972 la escalada de acciones del ERP continuaba y los diarios registraron sus efectos. La Voz del Interior destacaba: “Luego de los exitosos golpes dados por la policía a los elementos extremistas (…) la población vivió una breve época de tranquilidad. Sin embargo, en los últimos días se ha incrementado de nuevo esta actividad, particularmente por parte del () ERP.[31]

Los Principios por su parte recordaba: “hasta hace pocos días, cuando los organismos de seguridad habían desbaratado a varias células extremistas (…) todo hacía indicar (…) que se había eliminado a los ‘comandos extremistas’”[32]. Sin embargo, “de unos días a esta parte, la prensa debe ocuparse diariamente de uno o dos casos (…) en los que tienen que ver los presuntos eliminados”. Ante esta contradicción, el diario se preguntaba “¿Qué pasó entonces? ¿Es que existe una apreciación errónea en cuanto a las fuerzas que actúan en los planes subversivos? o en su defecto, ¿se ha subestimado su capacidad de acción?”.

Poco después el ERP intentaba uno de sus mayores actos de propaganda armada: el copamiento del Correo Central, simbólico edificio de gran dimensión ubicado en el mismo corazón del centro de la capital provincial. El hecho, aunque fracasado, impactaba fuertemente en ambos diarios, Los Principios se refería a que: () solo 24 horas de descanso se dieron los integrantes del denominado Ejército Revolucionario del Pueblo para volver a realizar otra acción ‘comando () un fallido intento de copar nada menos que las dependencias del Correo Central en uno de los neurálgicos puntos de la ciudad.[33]

La Voz del Interior, por su parte destacaba que “se viene notando un incremento en el accionar del (…) Ejército Revolucionario del Pueblo, tratando más que nada de dar golpes de mano de acción psicológica”.[34]

La respuesta represiva fue inmediata aunque, en los primeros momentos al menos, infructuosa: () fuerzas policiales especializadas realizaron un operativo de búsqueda (…) apoyados por dos helicópteros pertenecientes a la Fuerza Área y al Comando del III Cuerpo de Ejército () los resultados fueron negativos[35]. Las “razzias antiguerrilleras” se sucedieron hasta que la situación comenzó a volcarse a favor de las fuerzas policiales con la detención en una localidad serrana, de Luis Ortolani y Liliana Delfino, sindicados como ideólogos” de la organización armada, en lo que el diario calificaba como “golpe de importancia quizás decisiva”[36]. A partir de entonces, bajo el titular de “¿Decae la guerrilla?” se sucedían las consideraciones sobre el aburguesamiento de los guerrilleros, que en la actualidad alquilan pistolas, dinamiteros e ideólogos’” lo que a la postre supuestamente “determinaría el final gradual de la lucha guerrillera”[37]. Los hechos parecieron encaminarse en ese sentido cuando poco después las detenciones continuaban y un militante del ERP caía en un enfrentamiento con la policía[38].

Sin embargo pronto otra acción guerrillera ganó espacio en los medios gráficos, el secuestro del ejecutivo de la empresa Fiat Oberdán Sallustro que, aunque no se realizaba en tierras cordobesas, igualmente repercutía debido a la amplia difusión nacional del hecho[39]. Se realizaban más detenciones, por cuanto “Córdoba se convirtió en el principal foco de atención [porque] se considera la posibilidad de que los captores hubieran trasladado al Dr. Sallustro presumiblemente en avión hacia Córdoba[40]

En ese marco se editorializaba sobre la existencia de una “Izquierda Inflexible”[41] en donde se ubicaba a la organización sosteniendo que “el ERP se ha transformado en la organización guerrillera más activa e importante de la Argentina entre cuyas “acciones más importantes: los secuestros del cónsul británico () y del industrial italiano, el robo al Banco Nacional de Desarrollo (450 millones de pesos viejos) () y el asalto al camión pagador del Banco de Córdoba en Yocsina se incluía esta última realizada en Córdoba.

El trágico desenlace del secuestro de Sallustro, que además fue coincidente con el ajusticiamiento del general Sánchez, comandante del II Cuerpo de Ejército con sede en Rosario, derivó en nuevas detenciones, allanamientos y secuestros de armas y panfletos de la organización[42].

Sin embargo a pesar de la presión represiva el ERP se mantuvo operando nuevamente los medios registraban que “La acción de los grupos guerrilleros habíase llamado a sosiego en los últimos días () la aparente tranquilidad fue quebrada ayer[43]- y en mayo se iniciaba una nueva escalada.

En efecto, en los meses que corren entre mayo y agosto de 1972 el ERP realizaba quince operaciones de propaganda armada con las cuales mantenía su presencia mediática[44]. En esos momentos un hecho interrumpía una dinámica que ya podía calificarse como habitual: un numeroso grupo de guerrilleros prisioneros copaban el penal de Rawson. La repercusión en la prensa fue muy importante, el tema ganó las primeras planas y se reflejaba en las acciones guerrilleras en nuestra ciudad. Conocida la noticia una gran cantidad de bombas molotov y de estruendo[45] explotaban en residencias de miembros de las FF.AA. y en centros de retirados, entre otros lugares ligados a las fuerzas de seguridad. La tensión llegó a su pico máximo cuando se anunció con grandes titulares que “Diecinueve guerrilleros fueron protagonistas de un sangriento intento de evasión en Trelew[46].

La respuesta cuando se conoció la trágica noticia fue inmediata; se informaba de tomas del Hospital de Clínicas, el Comedor Universitario y la Facultad de Arquitectura (donde se secuestra una bandera del ERP) y de barricadas en calles céntricas. Al día siguiente se anunciaban extremas medidas de seguridad que no alcanzaron para impedir la continuidad de los incidentes en cercanías de la Ciudad Universitaria), tomas de hospitales e intentos de actos relámpagos en la zona céntrica, donde se arrojaron bombas molotov. Por su parte, la CGT ofreció su sede para velar a los cordobeses muertos y declaraba un paro por 48 horas en repudio a la represión[47]. La réplica gubernamental fue clausurar la central sindical, lo que junto a la intensidad de las medidas represivas en los días siguientes terminaron por aplacar la movilización popular[48].

Días después se realizó otra acción de propaganda armada indudablemente perretista que parecía inaugurar una forma distinta de cobertura mediática: “(…) cinco individuos encapuchados, portando metralletas y pistolas 11.25 ingresaron [a] la Escuela de Ciencias de la Información () se identificaron como miembros de una agrupación guerrillera de izquierda, repartiendo volantes y colocando una bandera argentina con una estrella roja de cinco puntas (…)[49]

Es notable como a partir de este hecho Los Principios silenció casi por completo las referencias al ERP. Eufemismos como “organización, grupo o agrupación extremista” comenzaban a emplearse sin distinguir ya entre diferentes organizaciones armadas. En la misma sintonía, se informaba que las fuerzas policiales adoptaban también medidas contrarias a los objetivos de la propaganda armada: la Jefatura de Policía habría decidido censurar la información sobre hechos extremistas (…) prohibiendo (…) que todo el personal (…) haga saber a los periodistas (…) todo hecho de aquella naturaleza.”[50] Días antes La Voz del Interior informó que“(…) en la mañana de ayer el titular de la repartición [policial] Tte. Cnel José Rodolfo Latela Frías (…) habría prohibido a sus subordinados proporcionar a la prensa noticias vinculadas a hechos cometidos por elementos extremistas”[51] aunque este medio nunca realizaría un silenciamiento tan estricto sobre el ERP como su colega.

Entendemos que las fuerzas de la policía cordobesa ya habían comprendido la necesidad de no facilitar con su información el efecto mediático de las acciones de propaganda armada perretista. A pesar de ello el accionar guerrillero que podemos atribuir con bastante certeza a elementos del PRT-ERP lo mantenía en las crónicas periodísticas locales aún de esta manera solapada durante finales de 1972 y comienzos de 1973.[52] Pronto una acción de particular importancia militar pondrá en cuestión este silenciamiento que ambos diarios implementaban.

 

Un espectacular golpe de mano.

El copamiento del Batallón de Comunicaciones 141

 

Por varias razones creemos que el copamiento del Batallón de Comunicaciones 141 del Ejército Argentino el 18 de febrero de 1973 fue la acción más importante realizada por la guerrilla perretista en el periodo, por su envergadura militar y espectacularidad. Los diarios locales le dedicaron varias páginas con extensos comentarios y profusión de fotografías y testimonios. Además reunió algunas de las características centrales de las acciones paradigmáticas de la organización; esto es, repercusión mediática, importante planificación, cronometrada ejecución y nulo derramamientos de sangre, realización de la acción en un escenario ubicado en un emblemático sector de la ciudad.

Como hemos señalado, tanto La Voz del Interior como Los Principios dedicaron gran atención al hecho[53]. El primero de los diarios sintetizaba en el copete de la nota los aspectos fundamentales del hecho: “Cuatro horas duró la acción extremista. Sin que se produjeran derramamientos de sangre, los sediciosos dominaron al personal de la mencionada unidad militar que tiene su asiento en el Parque Sarmiento. Se apoderaron de numerosas armas largas, municiones y otros elementos y se dieron a la fuga. También se llevaron un pequeño camión militar (…)”

El diario destacó que los guerrilleros “demostraron conocer perfectamente el terreno () y haber organizado un plan () que preveía hasta los menores detalles” y agregó que “A pesar de las características del suceso, no hubo derramamientos de sangre”. Otros aspectos de la noticia ponían en evidencia la magnitud del hecho; tanto por la cantidad de militantes participantes - “alrededor de treinta hombres, más los otros que cumplieron tareas de apoyo en el exterior” - y de miembros del ejército momentáneamente capturados - “en el establecimiento se encontraban entre oficiales, suboficiales y tropa aproximadamente sesenta hombres” – como por la importancia del armamento capturado - “alrededor de 35 fusiles automáticos livianos (FAL), 25 pistolas ametralladoras, municiones, cargadores () y otros pertrechos” - y el despliegue operativo que incluyó “acciones de distracción” en distintos puntos de la ciudad.

Los Principios, por su parte optaba por destacar el efecto perturbador que el hecho producía en el supuesto clima de tranquilidad imperante: “Cuando a todo nivel se discute acerca de la institucionalización del país y las elecciones de marzo próximo aparecen como una esperanza de 26 millones de personas, la guerrilla, en un nuevo intento de sembrar el desconcierto y la incertidumbre, logró asestar un espectacular golpe de mano (…)[54].

Más que en los aspectos militares del copamiento del batallón, el diario católico cargó las tintas sobre la participación de un soldado conscripto militante del ERP que facilitó el ingreso de los guerrilleros, calificándolo como “(…) un traidor, un soldado de quien sus padres pensaron que sería un defensor de la patria. Ahora es solamente un prófugo, un hombre sin patria, sin amigos ni hogar”. Es de hacer notar que ni aún esta acción llevó a Los Principios a salirse de su posición de no mencionar a la organización guerrillera.

El PRT-ERP, por su parte dedicó un importante esfuerzo de difusión al copamiento que mereció un número extra de su publicación Estrella Roja dedicado casi totalmente al hecho, titulado “Armas para el pueblo” ilustrado con una fotografía del camión militar secuestrado[55]. El periódico partidario se refería al hecho como la “primera operación de gran envergadura de una unidad del ERP contra el ejército pro-imperialista y oligárquico” que además constituía “un salto cualitativo en el accionar militar de la guerrilla”. En tanto un Comunicado del ERP explicaba en las páginas siguientes las semejanzas que atribuía a la lucha del momento con las protagonizadas contra los españoles en el siglo XIX: “En 1810 el pueblo de Córdoba formó y armó la Compañía ‘Decididos de Córdoba’ que se incorporó al Ejército del Alto Perú en nuestra guerra de la primera independencia. El mismo heroico pueblo cordobés ha logrado en dos años de operaciones revolucionarias formar y armar nuevamente la Compañía (…) incorporada hoy al ERP en esta nuestra guerra por la segunda y definitiva independencia (…)”.[56]

Las apelaciones a esa tradición se reforzaban en la entrevista al militante – soldado conscripto Félix Roque Gimenez, de importante participación en la operación, que señalaba su convicción respecto a que “El ejército ha olvidado los principios sanmartinianos” y que por el contrario “Ese espíritu en el que se forjaron los ejércitos patriotas de San Martín, Belgrano y Güemes está presente en las filas del ERP”.[57]

Asimismo, en la que puede ser considerada la editorial política, se sostenía que “La importancia que adquiere el copamiento (…) es precisamente la de dar sólidas bases a ese objetivo de extender la guerra”[58]. Para la organización esto permitía que “Por encima del parloteo mentiroso de los politiqueros (…) por sobre las traiciones de los burócratas (…) la bandera de la guerrilla se levanta como la verdadera opción revolucionaria para las masas”.

La publicación dedicada al copamiento cerraba con la trascripción de la Resolución del Comité Central partidario que otorgó la Orden de Combate ‘Héroes de Trelewa los combatientes participantes por “(…) su moral combativa, férrea disciplina y (…) excelente preparación militar a lo largo del prolongado, complejo e importante operativo”[59].

Las publicaciones internas, es decir no destinadas a una circulación más amplia que el de la propia militancia partidaria, también destacaban la acción militar. Así, la reunión del CC (Comité Central) realizada a pocos días del copamiento comenzaba diciendo que “El CC se reúne bajo la impresión de la toma del Batallón 141 de Córdoba”[60] dando cuenta de la trascendencia nacional que se le asignaba también hacia el interior de la organización. Entendemos que la particularidad de la experiencia de Córdoba tenía especial fuerza en el imaginario interno del ERP como posibilidad de fuerte arraigo guerrillero en un proletariado altamente movilizado. Ya a finales de 1970, a poco de la aparición pública de la guerrilla, la reunión del Comité Central se destacaba que “En Córdoba se comienza a encarar el trabajo en el proletariado fabril, el Partido y el Ejército se ligan a Fiat participando (…) en el Sitrac-Sitram[61]. Cuando se evaluaban los resultados obtenidos a partir de la aplicación del Primer Plan Operativo se concluía que los resultados positivos se obtenían “sobre todo en Córdoba”[62]. Igualmente, al analizar y autocriticar los efectos negativos de las tendencias militaristas que habrían actuado en el seno de la organización, se señalaba que ello se había registrado “En Córdoba también” aunque pronto se aclaraba que “el compañero responsable da una lucha cambiando la orientación y dándole una dirección con una composición predominantemente proletaria”[63] que lograba superar la desviación.

Por su parte, volviendo a los hechos del Batallón 141, cabe señalar que las consecuencias del copamiento se mantuvieron presentes en los medios cordobeses cuando estos daban cuenta de los infructuosos operativos militares y policiales para dar con los autores y recuperar el material expropiado[64].

Sin embargo la presencia mediática del PRT-ERP no se reducía exclusivamente a las acciones militares, en los agitados días del otoño de 1973 la organización mostraba su presencia también en las movilizaciones por la amnistía a los presos políticos. Sea por mención explícita o por los registros gráficos puede colegirse la presencia del columnas de militantes de la organización en las marchas realizadas desde la sede de la CGT hacia la cárcel de Encausados[65].

Aparte de la movilización la guerrilla recurrió a acciones militares como garantías de la liberación de los presos logrando nuevamente la atención de los diarios locales como cuando “el Jefe de Gendarmería, el Comandante Principal Jacobo Nasif, fue secuestrado” por personas no identificadas que dejaron al retirarse “siglas y símbolos alusivas al “Ejército Revolucionario del Pueblo” que pintaron en las paredes de la casa de la víctima (…)”[66]. Como señaláramos arriba la organización difundió de diversas maneras (entre ellas con el comunicado leído desde los balcones del local cegetista en una de las movilizaciones que mencionamos) la condición de rehenes de Nasif y de otros oficiales secuestrados hasta la liberación de los guerrilleros detenidos.

 

Cuba va del brazo/de nuestro Cordobazo”.

El acto del 29 de mayo de 1973

 

Como resultado del triunfo electoral del Frente Justicialista de Liberación Nacional fueron electos como autoridades provinciales Ricardo Obregón Cano y Atilio López. De manera similar a otros distritos, la fórmula contaba con el firme apoyo de los sectores radicalizados del peronismo. La figura del vicegobernador, dirigente de la UTA y Secretario General de la CGT, integrante del sector legalista que conducía la central cordobesa en alianza con el sector de Agustín Tosco, concitaba expectativa en el PRT.[67] En este marco debe entenderse su presencia en las movilizaciones que acompañaban la asunción de las nuevas autoridades y las que impulsaban a una rápida liberación de los presos políticos.[68] En efecto, según las crónicas periodísticas las banderas de la organización junto a las de las organizaciones armadas peronistas transitaron desde las cárceles hasta la propia sede de la gobernación: (…) pudo observarse frente a la Cárcel de Encausados (…) grandes cartelones e insignias de organizaciones extremistas (…) llegó al lugar el senador Norberto Tejeda, portando la Ley de Indulto. Diez minutos después (…) recuperaron su libertad los detenidos políticos (…) se sumaron a los manifestantes (…) integrando una columna dentro de la cual se destacaban jóvenes que cubrían de diversos modos su rostro y portaban cartelones de organizaciones guerrilleras (…) Fueron entonces recibidos por el Ricardo Obregón Cano (…) antes de retirarse de la Gobernación, en el mástil principal, izaron las banderas del ERP, las FAR y las FAP”[69]

Las movilizaciones festivas tuvieron su punto culminante en el acto de celebración del cuarto aniversario del Cordobazo organizado por la CGT Regional con la presencia del Presidente de Cuba Osvaldo Dorticós, llegado a nuestro país días antes para asistir a la asunción presidencial de Cámpora. Una concentración masiva (entre 15 y 20.000 personas para La Voz del Interior, cuarenta mil para Estrella Roja) y marcada por la presencia del sindicalismo combativo (peronista e independiente), la izquierda peronista y no peronista y las organizaciones armadas con un destacado espacio para el PRT-ERP. Importante visibilidad pública tanto en el arribo del presidente cubano – “El arribo a Córdoba de Osvaldo Dorticós (…) En la pista del aeródromo (…) se habían alineado grupos del Ejército Revolucionario del Pueblo” [70]– como en el mismo acto – “se podían observar emblemas (…) de agrupaciones guerrilleras de extrema izquierda y (…) numerosos enmascarados que portaban cartelones con siglas pertenecientes a organizaciones guerrilleras”[71]. Además, un militante perretiano participó como orador compartiendo la tribuna con el propio Dorticós, autoridades provinciales, Tosco y otros integrantes de organizaciones armadas: “Las organizaciones armadas expusieron su prédica a través de sus oradores, que se identificaron como pertenecientes a los “Montoneros”, al “Ejército Revolucionario del Pueblo” y a las “Fuerzas Armadas Peronistas” (…) destacaron la importancia del rol desempeñado por esas organizaciones para derrocar a la dictadura militar (…)”[72]

Este importante rol parecería haber sido especialmente destacado por el ERP cuando menciona la presencia de “banderas y gallardetes” de “E.R.P., F.A.R., Montoneros, F.A.L., F.A.P., C.P.L.”[73] y la presencia solo de oradores de las tres organizaciones mencionadas por el diario. A más de ello, el periódico perretista destacaba la consigna “Cuba va del brazo/de nuestro Cordobazo” con el que se ovacionaba al presidente cubano y se lo identificaba con las “banderas del Socialismo y de la guerra llevadas por las masas”

 

Conclusiones

 

Aún alertando sobre la provisionalidad con que deben entenderse estas conclusiones, por lo inicial de este trabajo, nos interesa remarcar algunas de las características de las acciones de propaganda armada llevadas adelante por los militantes del PRT-ERP en Córdoba en el período de nuestro interés.

Lo primero que se destaca en la cobertura realizada por los medios es el fuerte contenido simbólico de estas operaciones, que siempre incluyen al menos alguno de los siguientes recursos expresivos: despliegue de banderas, pintadas de la estrella de cinco puntas, frases heroicas y marciales, apelaciones a la figura del Che Guevara, uso de uniformes. Se trata de una dramaturgia que permite amplificar los efectos de los hechos armados realizados por la guerrilla.

Asimismo, la espectacularidad de algunas de las acciones (robo del siglo, ataques exitosos o aún fallidos a importantes edificios representativos del poder estatal, cuarteles) es otro elemento que subrayamos en esta intención de conmover la escena mediática.

La presencia en movilizaciones masivas es otra de las características destacables de esta combinación de elementos militares y políticos que caracteriza a la propaganda armada. En varias ocasiones, la aparición del ERP en medio de columnas obreras y populares, en particular cuando incluyen ciertos niveles de violencia callejera, preocupaban particularmente a la prensa.

Además, podemos señalar algunas particularidades que la organización parece especialmente preocupada en poner de relieve, esto es la precisión en la planificación y la audacia en la ejecución de sus acciones, todo lo cual suele redundar en exitosos resultados con escaso o directamente nulos costos en vidas propias o del ‘enemigo’. Los medios parecían ser especialmente sensibles a enfatizar estos aspectos. El copamiento del Batallón 141 es un palmario ejemplo en tal sentido: entrar a un gran cuartel del ejército, dominar a más de medio centenar de efectivos y retirarse con gran cantidad de armamentos casi sin disparar un solo tiro requieren de mucha precisión y audacia. En este punto, cabe destacar que la propia organización ya venía otorgando a la experiencia cordobesa una particular valoración, destacando sus aspectos positivos ligados a la presencia de un proletariado altamente movilizado y en sintonía con la propuesta de “la guerra y el socialismo”.

Por último, un elemento al que tanto el ERP como la prensa eran especialmente sensibles: el mostrar operatividad a pesar de los golpes represivos recibidos. Mientras más éxitos obtenían la policía o el ejército en detener o ultimar a miembros del ERP y la prensa se regodeaba en señalar el inicio de la decadencia de la organización, más empeño en realizar acciones que desmientan tal perspectiva.

Ahora bien, tanto las características señaladas como el notable éxito obtenido al menos en términos de repercusión mediática creemos que deben entenderse en el marco de la militarización del sistema político argentino. Podemos ejemplificar nuestra afirmación en la repercusión lograda por una acción de copamiento de una muy pequeña localidad del interior cordobés, militarmente de escasa envergadura si se tiene en cuenta que en la delegación policial atacada se desempeñaba un solo efectivo. Solo en un sistema en el cual la dimensión militar de la lucha política se encuentra sobredimensionada puede entenderse tal desproporción entre resultados obtenidos y recursos empleados[74].

Por su parte, la presencia del PRT-ERP en las movilizaciones que acompañaron la asunción del gobierno peronista en mayo de 1973 es una evidencia del éxito obtenido en referencia pública. Aparecer a la par de las organizaciones armadas integrantes del movimiento político que acababa de obtener resultados electorales cercanos al 50% del electorado debe entenderse sin dudas como un gran resultado para una organización pequeña en número y reciente en su aparición.

Otro indicador del éxito al que nos referimos es la decisión policial, acompañada por parte de la prensa, en silenciar la aparición explícita de las organizaciones armadas hacia septiembre de 1972. Además con efectos medibles en nuestro rastreo: del total de 113 acciones relevadas, 21 se registran desde octubre a diciembre de 1970; 52 acciones en 1971, solo 40 en 1972 de las cuales 35 se registran antes del mes de septiembre.

Son numerosos los análisis y testimonios que aluden a la militarización y el aparatismo que habría afectado a las organizaciones armadas como el PRT-ERP. Una de las más sugerentes metáforas al respecto ha sido la formulada por Tcach como el “Imperio del Golem[75], para referir la coexistencia de una lógica romántica, creativa y rebelde con otra guerrera, autoritaria dentro de las organizaciones, siendo esta última la que finalmente se impondría. Para nosotros, otros interrogantes se abren a partir del recorrido de esa bandera del ERP que va de la modesta comisaría de Juarez Celman a los patios de la Casa de Gobierno cordobesa: ¿Cabe comenzar a pensar ese aparatismo también como fuertemente vinculado al peso del gran éxito inicial de las estrategias militares para conseguir difusión, al menos mediática? ¿los relativamente ‘fáciles’ logros iniciales de la propaganda armada, posiblemente claves del período de auge de los primeros años de la guerrilla, están en la raíz de una de las causas de su posterior derrota? ¿resultaba esperable una respuesta más ‘política’, entiéndase más alejada de estrategias militares, ante cambios en el escenario político para una organización que había nacido y crecido en el lenguaje de la propaganda armada?

 

 

RESUMEN

 

Decididos de Córdoba. La aparición pública del PRT-ERP en Córdoba (1970 – 1973). Una aproximación a partir de la prensa gráfica

 

A fines de los 60 la violencia revolucionaria ocupaba un lugar central a nivel nacional y en el escenario cordobés, las guerrillas lograron gran difusión. A pesar de ello, la historiografía local no les ha prestado suficiente atención. En esta línea, el trabajo da cuenta parcial de una investigación sobre la experiencia del PRT-ERP en Córdoba durante los años 1970-1973. Analizamos de qué manera se constituyó en actor político, centrándonos en la combinación de acciones militares y políticas denominada propaganda armada, en un contexto militarizado que potenciaba su repercusión más allá de su envergadura. De todos modos, el desarrollo local del ERP alcanzó importancia a nivel nacional: aquí se organizó la primera compañía de combate mediana -Decididos de Córdoba- y se realizó el primer ataque a una dependencia del ejército, el Batallón 141 de Comunicaciones en Febrero de 1973

 

Palabras clave: Violencia Política - Guerra Revolucionaria - Propaganda Armada – Guerrilla

 

 

ABSTRACT

 

 

At the end of the sixties the revolutionary violence was of a central importance at national level, and in Córdoba the armed parties got a big protagonism. In spite of this the local historiography has not paid attention to those parties. As regards this line, the work partially refers to an investigation about the experience of the PRT-ERP in Córdoba between 1970 and 1973. We analyze the way that this group became a political agent. For this, we will concentrate in the combination of military actions and policies named as armed advertisement in a military context which gave more emphasis in the impact than to the dimension. Anyway the local development of the ERP reached national importance: in this moment the first fighting company, known as Decididos de Córdoba, was organized. In February, 1973, the first attack was carried out against a headquarter of the army, Batallón 141 de Comunicaciones.

 

 

Key words: Political violence - Revolutionary War - Armed advertisement - Guerrilla

 

 

Recibido: 30/04/07

Aceptado: 19/07/08

Versión final: 26/08/08

 

 

Notas



(*) Profesor en Historia (UNC). Maestrando en Partidos Políticos, Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba. E-Mail: leandroinchauspe@fullzero.com.ar

[1] En el texto en cuestión el autor se refiere tanto a las obras generales sobre la violencia política como a las que dan cuenta de múltiples de sus aspectos parciales. También reseña la bibliografía sobre los partidos armados en particular Montoneros y ERP; así como diversas interpretaciones sobre el fenómeno. ROMERO, Luis Alberto: “La violencia en la historia argentina reciente: un estado de la Cuestión”, consultado en Documentos, Centro de Estudios de Historia Política, Escuela de Política y Gobierno, UNSM, <http://www.unsam.edu.ar/escuelas/politica/centro_historia_politica/material/romero.pdf>, pp.18-46.

Si bien por razones de espacio no nos explayaremos sobre la totalidad de los trabajos que han abordado la experiencia perretiana, cabe señalar la importancia de obras testimoniales como la de MATTINI, Luis; Hombres y mujeres del PRT-ERP. La Campana, La Plata, 1996. Desde los análisis académicos, a los primeros trabajos de POZZI, Pablo; "Los Perros. La cultura guerrillera del PRT-ERP". Taller. Revista de sociedad, cultura y política. Bs. As., 1996, num. 2. POZZI y SCHNEIDER. Los setentistas. Izquierda y clase obrera: 1969 - 1976. Eudeba, Bs. As., 2000. “Por las sendas argentinas...”. El PRT-ERP. La guerrilla marxista. Imago Mundi, Bs. As., 2001 – se agregan recientemente los interesantes trabajos de CARNOVALE, Vera; “Jugarse al Cristo: mandatos y construcción identitaria en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP)”, en Entrepasados, Bs.As., año XIV, n° 28. “El concepto del enemigo en el PRT-ERP”, en Lucha Armada en la Argentina, Bs. As., Diciembre de 2004-Enero-Febrero de 2005, Año 1, N°1, pp. 4-11. “Postulados, sentidos y tensiones de la proletarización en el PRT-ERP”, en Lucha Armada en la Argentina, Bs. As., Febrero-Marzo-Abril de 2006, Año 2, N°5, pp. 30-43. “Las ejecuciones del PRT-ERP”, en Lucha Armada en la Argentina, Bs. As., 2007, Año 3, N°8, pp. 74-81; de WEISZ, Eduardo; “El PRT-ERP: Nueva Izquierda e Izquierda Tradicional”, Cuaderno de Trabajo Nº 30, Ediciones del IMFC, Bs. As., Enero de 2004 y -El PRT-ERP. Claves para una interpretación de su originalidad. Marxismo, Internacionalismo y Clasismo, Ediciones del CCC, Bs. As., 2006 y la original mirada de PELLER, Mariela; “Hombre Nuevo’, ¿Familia Nueva? Convivencia, sexualidad y procreación en el PRT-ERP (1970-1975)”, Revista Afuera, Estudios de crítica cultural, Bs.As., Octubre de 2006, Año 1, Nº 1, sobre las relaciones de género en la organización. En interesante cruce de lo académico con lo testimonial, realiza un aporte el trabajo de PLIS-STERENBERG, Gustavo; Monte Chingolo. La mayor batalla de la guerrilla argentina, Planeta, Bs. As, 2003. Ineludibles por la información que aportan, las compilaciones documentales de DE SANTIS, Daniel; A vencer o morir. Historia del PRT-ERP. Documentos, en varias ediciones.

[2] Para Sergio Caletti los puentes rotos que nos separan de los 70 se explican por la desaparición de la revolución como horizonte de sentido de la vida individual y colectiva, pública y privada, presente y futura de los actores del período. CALLETI, Sergio: “Puentes rotos”, en Lucha Armada en la Argentina, Bs. As., Mayo-Julio de 2006, Año 2, N°6, p. 80

[3] BUFANO, Sergio y ROT, Gabriel: “Editorial”, en Lucha Armada en la Argentina, Bs. As., Febrero-Marzo-Abril de 2006, Año 2, N°5, p. 1.

[4] Hemos rastreado los orígenes y el significado de la estrategia de la propaganda armada en INCHAUSPE, Leandro: ‘La organización militar del pueblo”. El PRT-ERP, guerra y política en la Córdoba de los setenta”. XI° Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Tucumán, 2007, UNT. CD-ROOM. En definición de la propia organización, la propaganda armada perseguía “la propagandización de nuestra sigla militar y el programa del Ejército, a través de acciones militares de gran repercusión, continuidad y realizadas a escala nacional”. DE SANTIS, Daniel: A vencer o morir. PRT-ERP. Documentos, Nuestra América, Bs. As., 2006, Tomo I, Volumen 2. pp. 44-45.

[5] Nos referimos de esta forma a los efectos concretos del ya mencionado proceso de expansión de la violencia política. Son numerosas las investigaciones que dan cuenta de diferentes aspectos; para Romero, por caso, se trata de una “naturalización de la violencia política” (2007:2) de larga data pero particularmente condensada desde 1955. En su estudio sobre la identidad política de los integrantes de la Izquierda Revolucionaria, Ollier refiere al período 1966 – 1976 como “un escenario crecientemente militarizado” (1998: 131). Por su parte, analizando la conformación de la denominada Nueva Izquierda Tortti de cuenta de “un alto contenido de violencia entre las clases y la expansión de la idea de la violencia como camino para la rápida transformación social y política” (1999: 219) que recorre la etapa en la cual analiza la acción de los miembros de la Nueva Izquierda: “Vinculados o no con organizaciones armadas, en estos grupos y partidos existía la certeza de que la apelación a la violencia popular sería inevitable en algún momento del proceso revolucionario” (1999: 223). Por último, señalando un aspecto no siempre tenido en cuenta, Tcach hace notar que para las elites dominantes “el principio de la guerra interna fue anterior a la existencia de guerrilleros o combatientes armados” (2006: 136) contribuyendo así a la militarización de las expresiones políticas.

[6] Hemos podido consultar algunos números de El Combatiente y Estrella Roja en el Fondo Documental del Trabajo de Investigación “La cultura política en los ’70: prácticas y representaciones de los trabajadores cordobeses” dirigido por la Dra. Mónica Gordillo en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades, CIFFyH (UNC). Agradecemos su gentileza al facilitarnos el acceso a dicho material que reproduce las publicaciones originales conservadas por el SMATA Córdoba. Por su parte la Hemeroteca de la “Biblioteca Popular de Bella Vista” conserva en su importante acervo algunos ejemplares de la Revista Posición al esmerado cuidado de su Bibliotecario Alexis Comamala a quien agradecemos su amabilidad y paciencia. Las referencias a la prense perretiana introducidas en este artículo son fragmentarias, principalmente debido al estado inicial de nuestra investigación y también a la inexistencia de un repositorio sistemático de esta producción en el ámbito local.

[7] Dado que trabajamos principalmente con prensa gráfica somos concientes de la necesidad de acercarnos también a fuentes orales y de profundizar el estudio de la prensa partidaria para matizar el discurso mediático. Tales acciones están previstas en próximas etapas de este trabajo de investigación.

[8] INCHAUSPE, Leandro: La guerra revolucionaria ha comenzado. La aparición publica del PRT-ERP en el escenario cordobés post Cordobazo (1970-1971)”, I Jornadas Internacionales de Historiografía Regional, Chaco, 2006, Universidad Nacional del Nordeste, CD-ROM.

[9] LP, Córdoba, 16/11/1970, pp. 1, 18 y 19.

[10] LVI, Córdoba, 16/11/1970, p. 16.

[11] El comunicado en cuestión se reprodujo completo en LP, Córdoba, 18/11/1970, p. 11.

[12] LVI, Córdoba, 9/12/1970, p. 18.

[13] LVI, Córdoba, 13/02/1971, p. 18. LP, Córdoba, 13/02/1971, pp. 1, 8 y 9. La trascendencia del asalto fue aprovechada por la publicidad de la compañía de seguros del banco que una vez que cubrió la suma robada lo difundió ampliamente señalando que “El robo del siglo fue cometido [al] Banco de la Provincia de Córdoba, cuyo camión blindado fue asaltado el 12 de Febrero último” LVI, Córdoba, 26/03/1971, p. 11 y LP, Córdoba, 26/03/1971, p. 5.

[14] LP, Córdoba, 16/02/1971, p. 32. LP, Córdoba, 17/02/1971, p. 1. LP, Córdoba, 18/02/1971, p. 32.

[15] LVI, 13/03/1971, p. 14 y LP, Córdoba, 13/03/1971, pp. 8-11.

[16] LVI, Córdoba, 15/03/1971, p.19.

[17] La alusión se originó en un desafortunado discurso del gobernador Uriburu: confundida entre la múltiple masa de valores de Córdoba () anida una venenos serpiente cuya cabeza quizás Dios me depare el honor histórico de cortar, LP, 8/03/1971, p. 10; LVI, 8/03/1971, pp. 11 y 17. Luego precisó más: “La víbora es la bandera roja”. LVI, Córdoba, 11/03/1971, p. 18. Estas palabras caldearon más los humores sociales y la ofídica metáfora marcó la tónica de la protesta. La cobertura de la prensa fue amplia, con numerosas fotografías, notas y columnas de opinión. LVI, Córdoba, 17/01/1971, pp. 1, 30-31.

[18] LP, Córdoba, 17/01/1971, p. 14.

[19] Hasta próxima indicación, las citas siguientes corresponden a DE SANTIS, Daniel: op. cit., Volumen 2, p. 165.

[20] Ibidem p. 237

[21] Hasta próxima indicación, las citas siguientes corresponden a LVI, Córdoba, 29/03/1971, p.16.

[22] LP, Córdoba, 18/04/1971, pp. 1, 18 y 19. LVI, Córdoba, 18/04/1971, pp. 1, 30 y 31. Hasta próxima indicación, las citas siguientes corresponden a esta nota. El 12 de mayo se informaba que fallecía un policía gravemente herido en el hecho (LVI, Córdoba, 13/05/1971, p. 18). Daniel De Santis señala en su compilación documental que los mencionados fueron “los primeros combatientes del ERP y militantes del PRT caídos en combate” DE SANTIS, Daniel: Daniel: op. cit., p. 173

[23] Las primeras detenciones se realizaban a poco de la aparición pública del ERP, LVI, Córdoba, 29/11/1970, p. 38 y LP, Córdoba, 29/11/1970 p. 1. Más arrestos, entre ellos un importante cuadro partidario: Domingo Mena, en LVI, Córdoba, 13/01/1971, p. 16. Luego era apresada Ana María Villarreal de Santucho, esposa del máximo líder partidario junto a otro militante, LVI, Córdoba, 12/03/1971, p. 18. Más detenciones en LVI, Córdoba, 16/05/1971, p. 31, LVI, Córdoba, 18/05/1971, p. 18. y LP, Córdoba, 18/05/1971, p. 16.

[24] LVI, Córdoba, 10/06/1971, p. 8.

[25] LVI, Córdoba, 13/06/1971, p. 17. Entre las fugadas se encontraba Ana María Villarreal de Santucho.

[26] LVI, Córdoba, 14/06/1971, p. 16. La prensa perretiana dio difusión a la fuga de las guerrilleras en una “Carta Abierta de las compañeras liberadas en Córdoba” publicada en Estrella Roja Nº 4 del 1 de julio de 1971 (DE SANTIS, Daniel: op. cit., pp.174-175).

[27] LVI, Córdoba, 15/06/1971, p. 20. La audaz fuga de la sede policial central fue protagonizada por Emilio Enrique Arqueola.

[28] LVI, Córdoba, 30/06/1971, p. 18. LP, Córdoba, 30/06/1971, pp. 1 y 18. Hasta próxima indicación, las siguientes citas pertenecen a esta última nota.

[29] LP, Córdoba, 03/09/1971, pp. 1 y 6.

[30] Robo de explosivos de una cantera, LVI, Córdoba, 10/09/1971, p.12. Ocupación fábrica de calzados, LP, Córdoba, 10/09/1971, p.11. Ocupación planta fabril Pedriel, LVI, Córdoba, 23/09/1971, pp. 8-9 y LP, Córdoba, 23/09/1971, p. 9. Ocupación centro médico de Fiat, LVI, Córdoba, 30/09/1971, p. 12. Copamiento y pintadas en Consulado de Bolivia, LP, Córdoba, 03/10/1971, p. 26. Copamiento puesto de policía ferroviaria, LVI, Córdoba, 10/10/1971, p. 22. Copamiento y robo en Hospital Privado, LP, Córdoba, 28/10/1971, p. 6. Ataque a casa del Jefe de Personal de Fiat, LVI, Córdoba, 31/10/1971, p. 6 y LP, Córdoba, 31/10/1971, p.8. Desarme de dos policías, LVI, Córdoba, 02/11/1971, p. 10. Otro desarme, LVI, Córdoba, 07/12/1971, pp. 1 y 16. Asalto academia de choferes propiedad de empleados de Fiat, LVI, Córdoba, 29/12/1971, p. 10 y LP, Córdoba, 29/12/71, p. 12. La cita pertenece a esta última nota.

[31] LVI, Córdoba, 14/01/1972, p. 15.

[32] Hasta próxima indicación, todas las citas siguientes corresponden a LP, Córdoba, 14/01/72, p. 13.

[33] LP, Córdoba, 17/01/1972, p. 7.

[34] LVI, Córdoba, 17/01/1972, p. 9.

[35] LP, Córdoba, 18/01/1972, p. 1.

[36] LP, Córdoba, 09/02/1972, p. 11.

[37] LP, Córdoba, 10/02/1972, p. 11:

[38] LP, Córdoba, 15/02/1972, p. 1 informa de siete detenidos y que tras un tiroteo morían el guerrillero Ramiro Leguizamón y un agente apellidado Maldonado.

[39] Hemos señalado el impacto local, nacional e internacional del secuestro del empresario de origen italiano en INCHAUSPE, Leandro: No justifico la violencia, pero…” La ambigua posición de la dirigencia política cordobesa ante la lucha armada, Córdoba 1970-1972”, I Jornadas Internacionales: Historia y memoria de la dirigencia política contemporánea, Córdoba, 2 y 3 de julio de 2007, CEA-UNC, CD-ROM.

[40] LP, Córdoba, 29/03/1972, p. 1.

[41] Hasta próxima indicación, todas las citas siguientes corresponden a LP, Córdoba, 07/04/1972, p. 8.

[42] LP, Córdoba, 21/04/1972, p. 11. Al tiempo circulaban versiones de que el “el ataque en que perdió la vida el general Sánchez había sido planificado en la ciudad de Río Cuarto”

[43] Reparto en una escuela y desarme de un policía, LVI, Córdoba, 28/04/1972, p. 17, de donde se extrae la cita. Otro reparto e izamiento de bandera en escuela, LVI, Córdoba, 29/04/1972, p. 15.

[44] Reparto de leche donde se consignaba que el chofer del camión expropiado fue víctima de un ataque () uno de los extremistas lo atendió () haciéndolo reaccionar LVI, Córdoba, 06/05/1972, p. 15. Tras dar cuenta del desarme de un agente vuelve argumentos del tipo “los servicios de seguridad piensan que de nuevo se están formando células empleando las estructuras que quedaron de las desarmadas organizaciones extremistas (...) en los últimos días han comenzado a producirse escaramuzas a través de las cuales se entrenan (…) los elementos nuevos” LVI, Córdoba, 08/05/1972, p. 12. Reparto de ropa en un hogar de madres menores; LP, Córdoba, 14/05/1972, p. 11. Intento de liberación de un detenido herido y, en otro hecho, reparto en escuela, LP, Córdoba, 17/05/1972, p. 7. Curiosa acción de copamiento del acto conmemorativo del 25 de mayo, con desarme de un agente e izamiento de bandera en una escuela, LVI, Córdoba, 27/05/1972, p. 15. Reparto de leche y panfleteo, LVI, Córdoba, 31/05/1972, p. 18. Reparto de leche, LP, Córdoba, 06/06/1972, p. 16. Robo de automóvil, LP, Córdoba, 22/06/1972, p. 20. Reparto de leche, LP, Córdoba, 25/06/1972, p. 16. Colocación de bandera en escuela, LP, Córdoba, 11/07/1972, p. 11. Cuatro bombas colocadas en oficinas de empresas de transporte urbano, LVI, Córdoba, 01/08/1972, p. 13. Copamiento e incendio de móvil policial, LVI, 06/08/1972, p. 27. Copamiento e incendio de móvil e incautación de armas, LP, Córdoba, 13/08/1972, p. 24. Reparto de leche, LP, Córdoba, 13/08/1972, p. 24.

[45] LP, Córdoba, 17/08/1972, p. 7. Sobre la fuga, la recaptura y la derivación los guerrilleros a la base de Trelew donde fueron fusilados por la Marina: LP, Córdoba, 16/08/1972, pp. 1, 5, 8 y 9; LP, Córdoba, 17/08/1972, pp. 1, 5, 6 y 7; LVI, Córdoba, 18/08/1972, pp. 9, 12 y 13; LP, Córdoba, 19/08/1972, pp. 1, 3 y 7; LP, Córdoba, 21/08/1972, pp. 1, 7 y LP, Córdoba, 22/08/1972, pp. 1 y 5. LVI, Córdoba, 23/08/1972, pp. 5, 9 y 15. LVI, Córdoba, 24/08/1972, pp. 9, 11 y 15. LVI, Córdoba, 25/08/1972, pp. 9 y 15.

[46] LP, Córdoba, 23/08/1972, pp. 1,5,6,7,9. Las notas se encargaban de destacar la vinculación de gran parte de las víctimas con el escenario cordobés. Además de los militantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias FAR (Carlos Alberto Astudillo, Alberto Miguel Camps, Alfredo Elías Kohan, y la sobreviviente María Antonia Berger) y del Montonero Mariano Pujadas; todos ellos oriundos de y/o detenidos en Córdoba; se menciona a “(…) Humberto Adrián Toschi (ERP) () domicilio en Avenida Carafa 950, Córdoba, detenido el 30 de agosto de 1971 () Ana María Villarreal de Santucho (ERP) () detenida el 11 de marzo de 1971 en Córdoba () Miguel Ángel Polti (ERP) () domicilio en Juan Bautista Alberdi 310 de Morteros (Córdoba) () detenido el 3 de julio de 1971 en Córdoba (…)

[47] LP, Córdoba, 24/08/1972, pp. 1,5,6.

[48] LVI, Córdoba, 25/08/1972, pp. 9 y 15.

[49] LP, Córdoba, 31/08/1972, p. 6.

[50] LP, Córdoba, 11/09/1972, p. 16.

[51] LVI, Córdoba, 09/09/1972, p. 15.

[52] Registramos petardos en el IPAM por sujetos identificados con una bandera () alusiva a una organización extremista LP, Córdoba, 11/09/1972, p. 16. Un enfrentamiento en el se abatía a Guillermo Ferreyra Pizarro y Raúl Enrique Martínez () compañeros de Roberto (SIC) Santucho LP, Córdoba, 15/09/1972, p. 20 y LVI, Córdoba, 15/09/1972, p. 18. Incidentes en el cementerio cuando un grupo se había concentrado () para rendir homenaje al guerrillero Humberto Adrián Toschi LP, Córdoba, 25/09/1972, p. 20. Incidentes con sujetos identificados con un estandarte de una agrupación extremista y la fotografía del Che Guevara LP, Córdoba, 09/10/1972, p. 16. Copamiento de una fábrica con pintadas de la estrella de cinco puntas que caracteriza a los guerrilleros de izquierda LP, Córdoba, 10/10/1972, p. 5. En la misma nota se registra la única información fehacientemente atribuida al ERP en Los Principios en esta etapa: la detención de ex dirigentes clasistas de FIAT a los que se vincula a las agrupaciones FAL y ERP. También se daba cuenta de las detenciones de personas no identificadas a las que se les secuestraban planos donde aparecen las instalaciones de plantas fabriles () y ordenes precisas para realizar disturbios y actos sobre los que se sostenía que pertenecían al ERP LP, 18/12/1972, P. 16. En La Voz del Interior encontramos algunas menciones explícitas: “Pusieron un ‘caza - bobos’ (…) allí estaba la mortal trampa con una insignia del denominado ‘Ejército Revolucionario del Pueblo’ LVI, Córdoba, 09/10/1972, p. 18. “Presuntos extremistas robaron $ 3.500.000 m/n.(…) los asaltantes (…) se identificaron como pertenecientes a la organización extremista autodenominada Ejército Revolucionario del Pueblo” LVI, Córdoba, 20/10/1972, p. 17. Secuestro de “revistas ‘Estrella Roja (…) de las denominadas ’El E.R.P. Desarrollemos la Guerra Popular LVI, Córdoba, 27/01/1973, p. 13. También cuando en peculiar acción desde un avión contratado se arrojaron panfletos cerca del complejo Fiat, siendo “los firmantes (…) ‘brigada Ramiro Leguizamón’ del ‘Comado 29 de Mayo’ de indudable pertenencia perretista, LVI, Córdoba, 29/11/1972, p. 17.

[53] Hasta próxima indicación todas las citas siguientes corresponden a LVI, Córdoba, 9/02/1972, p. 16.

[54] Hasta próxima indicación todas las citas siguientes corresponden a LP, Córdoba, 19/02/1972, pp. 1 y 7

[55] ER, N° extra, 28/02/1973, Fondo Documental del Trabajo de Investigación “La cultura política en los ’70: prácticas y representaciones de los trabajadores cordobeses”, CIFFyH (UNC). Hasta próxima indicación las siguientes citas corresponden al “Parte de Guerra”, p. 3.

[56] ER, N° extra, 28/02/1973, Fondo Documental del Trabajo de Investigación “La cultura política en los ’70: prácticas y representaciones de los trabajadores cordobeses”, CIFFyH (UNC). “Comunicado del ERP sobre el copamiento del Batallón 141 de Comunicaciones”, p. 5.

[57] ER, N° extra, 28/02/1973, Fondo Documental del Trabajo de Investigación “La cultura política en los ’70: prácticas y representaciones de los trabajadores cordobeses”, CIFFyH (UNC). “6 Preguntas a un combatiente”, p. 6.

[58] ER, N° extra, 28/02/1973, Fondo Documental del Trabajo de Investigación “La cultura política en los ’70: prácticas y representaciones de los trabajadores cordobeses”, CIFFyH (UNC) p. 7.

[59] ER, Número extra, 28/02/1973 consultado en Fondo Documental de Fondo Documental del Trabajo de Investigación “La cultura política en los ’70: prácticas y representaciones de los trabajadores cordobeses”, CIFFyH (UNC), “Condecoración”, p. 8.

[60] DE SANTIS, Daniel: op. cit., p. 303

[61] Ibidem, p. 51

[62] Ibidem, p 167.

[63] Ibidem, p 184

[64] Diversas crónicas de allanamientos policiales en LVI, Córdoba, 20/02/1973, p. 13; LVI, Córdoba, 22/02/1973, p. 15; LVI, Córdoba, 23/02/1973, p. 15; LVI, Córdoba, 24/02/1973, p. 13. En LVI, Córdoba, 27/02/1973, p. 15 se daba a conocer un comunicado del Comando del III Cuerpo sobre el copamiento. En LVI, Córdoba, 08/03/1973, p. 17 se difundía la “identidad de cuatro presuntos integrantes del grupo (…) 1. Enrique Aroldo Gorriarán Merlo: importante cabecilla del “E.R.P.”, evadido del penal de Rawson y fugado a CUBA, que reingresó clandestinamente al país. 2. Francisco Ventrici (a) “Cacho” (…) participó en diversos episodios sangrientos en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires. 3. Alejandro Enrique Ferreyra Beltrán (…) colaboró en la fuga del penal de Trelew (…) Fugó a CHILE y CUBA, reingresando clandestinamente al país. 4. Ex - soldado Félix Roque Gimenez: traicionó a su patria, entregando a sus compañeros y su Cuartel a los enemigos de la NACION. También en LP, Córdoba, 08/03/|973, p. 8.

[65] El 18 de abril y el 2 de mayo se realizaron sendas marchas con ese itinerario. La participación del PRT-ERP no fue mencionada directamente por los diarios, aunque para el primer caso contamos con la crónica del Acto por los Presos en el Suplemento 2. La situación de los presos políticos ¡Libertad a los Compañeros! de la revista Posición, Córdoba, Año I, N° 5, mayo de 1973, p. 8. Asimismo se reproducen algunos de los estribillos coreados por los manifestantes reveladores tanto de la presencia perretiana como de las intenciones unitarias de las marchas: “(…) ‘Santucho, Pujadas, la patria liberada’. ‘FAR, ERP y Montoneros, son nuestros compañeros’”. Del segundo acto frente a la CGT contamos con una foto aparecida en LVI, Córdoba, 23/05/1973, p. 11 donde se observa entre otras una bandera del ERP. En tanto en LP, Córdoba, 23/05/1973, p. 1 se relata como “Desde los balcones de la CGT (…) se dio lectura a un comunicado de una agrupación extremista de izquierda en la cual se expresaba que “el almirante Aleman y el comandante principal Nasif se hallan como rehenes hasta que los miembros de ese grupo que se encuentran detenidos recuperen su libertad”. Como luego veremos, ambas acciones correspondieron a la organización. Firme en su posición, el diario católico Los Principios seguía sin mencionar directamente al ERP.

[66] LVI, Córdoba, 27/04/1973, p. 17 y LP, Córdoba, 27/04/1973, pp. 1, 6 y 7. Este diario agregó que según testigos el grupo atacante actuó durante el secuestro con los ademanes típicos de “quien está drogado”.

[67] En El Combatiente N° 77, primera quincena de abril de 1973, pp. 7 y 8, el PRT calificaba de compañero al Negro López y rescataba su posición de “impulsar las luchas de toda la clase obrera y el pueblo”. Consultado en Fondo Documental del Trabajo de Investigación “La cultura política en los ’70: prácticas y representaciones de los trabajadores cordobeses”, CIFFyH (UNC).

[68] Cabe recordar también que la experiencia camporista cordobesa fue de efímera vida: en febrero de 1974 Obregon Cano y Atilio López fueron desplazados por un golpe policial – el Navarrazo – convalidado por el propio Perón que decretó una Intervención Federal (SERVETTO, Alicia: De la Córdoba combativa a la Córdoba militarizada 1973-1976, Ferreira Editor, Córdoba, 1998.) responsable de iniciar en Córdoba la represión ilegal hacia la izquierda (sobre la temprana represión en Córdoba ver OVIEDO, Silvina y SOLIS, Carol: La génesis de los organismos de derechos humanos en Córdoba.” En LA BASTILLA. Revista de Historia y política, Ferreyra Editor, Córdoba, Agosto 2007, Vol I, Nº 0.

[69] LVI, Córdoba, 27/05/1973, p. 30.

[70] LVI, Córdoba, 30/05/1973, p. 13.

[71] LP, Córdoba, 30/05/1973, pp. 8 y 9.

[72] LVI, Córdoba, 30/05/1973, pp. 9 y 15. La tradición partidaria señala a Domingo Mena como dicho orador, aunque no hemos podido reunir elementos que lo comprueben fehacientemente.

[73] Las citas corresponden a ER, N° 21, junio de 1973, pp. 11 y 12, consultado en Fondo Documental del Trabajo de Investigación “La cultura política en los ’70: prácticas y representaciones de los trabajadores cordobeses”, CIFFyH (UNC).

[74] La toma de localidades con fines propagandísticos fue una acción frecuente de las guerrillas. Implicaban un importante despliegue militar, en tanto requerían cortar momentáneamente las vías de acceso para retrasar la respuesta represiva, neutralizar a las fuerzas policiales del lugar, ocupar los espacios representativos de la presencia estatal (como bancos, oficinas de correo), concentrar a la población local a la cual se arengaba y/o entregaba volantes y retirar por diversas vías a las fuerzas actuantes. La toma de la localidad de Pando (Uruguay) por los Tupamaros, la de Garín por las FAR y la de La Calera, en Córdoba, por los Montoneros (todas previas a la realizada por el ERP) tuvieron gran importancia en el desarrollo de dichas organizaciones, tendiendo en algunos casos carácter de acción de presentación pública. Sostenemos que la militarización de la política a la que ya hemos hecho referencia (véase nota 5) hacía posible que este tipo de acciones tuvieran gran relevancia, aún en casos de escasa dimensión militar, como en el hecho al que hacemos referencia. Sobre la importancia de la toma de Pando para la historia tupamara, véase MERENSON, Silvina; “Peludos, caramelos y sucedidos. La incorporación del campo y los trabajadores rurales en la construcción de un pasado para la militancia tupamara montevideana”, en: Lucha Armada en la Argentina, Año 1, N°1, diciembre 2005-enero-febrero 2006, Bs. As., p. 86. Sobre la toma de La Calera, sigue siendo referente el clásico trabajo de GILLESPIE Soldados de Perón. Los Montoneros, Bs. As., Grijalbo, 1987, pp. 126-127. Sobre las FAR, CHAMA y GONZÁLEZ CANOSA; ““Los de Garín” Aspectos nacionales y locales de la presentación pública de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias)”, ponencia Jornadas “Historia Política del Gran Buenos Aires en el Siglo XX”, Centro de Estudios de Historia Política (CEHP) – Universidad Nacional de General San Martín, 2006.

[75] TCACH, C: “Entre la lógica del partisano y el imperio del Golem: dictadores y guerrilleros en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay”, en TCACH y QUIROGA Argentina 1976-2006. Entre la sombra de la dictadura y el futuro de la democracia, Homo Sapiens, Rosario, 2006, pp. 159-163.