Las mujeres y el Partido Comunista de Costa Rica: feminismo
y conquista del sufragio femenino (1931-1949)
ARK CAICYT: http://id.caicyt.gov.ar/ark:/s24690732/r4da1nqn2
Resumen
Este art�culo analiza desde una perspectiva comparativa con otros pa�ses de Am�rica Latina, y m�s all� de los discursos a favor o en contra de sufragio y del feminismo, cu�l fue el papel que tuvieron las luchas pol�tico-electorales y los actores pol�ticos como la Liga Feminista, en que el Partido Comunista de Costa Rica (PCCR) modificara sus posturas a favor o en contra el sufragio femenino, en que le diera prioridad en su agenda pol�tica a las reivindicaciones sociales sobre las de g�nero, y en que se opusiera al que denomin� �feminismo burgu�s� durante el per�odo de 1931-1949. De esta manera, esta perspectiva nos permitir� explicar por qu� el sufragio femenino se conquist� y se aprob� en 1949, despu�s de una larga lucha llena de avances y retrocesos.
Palabras clave: Mujeres; Sufragio; Feminismo; Partido Comunista Costa Rica; D�cadas 1930-1940.
Women and the Costa Rican Communist Party: Feminism and Conquest of Female Suffrage (1931-1949)
Abstract
This article analyzes from a comparative perspective with other Latin American countries, and beyond the debates in favor or against suffrage and feminism, what was the role played by political-electoral struggles and political actors such as the Feminist League, in which the Communist Party of Costa Rica (PCCR) modified its positions in favor of or against women�s suffrage, in which it gave priority in its political agenda to social demands over gender ones, and in which it opposed what it called �bourgeois feminism� during the period of 1931-1949. In this way, this perspective will allow us to explain why women�s suffrage was won and approved in 1949, after a long struggle full of advances and setbacks.
Keywords: Women; Suffrage; Feminism; Costa Rican Communist Party; Decades 1930-1940.
Las mujeres y el Partido Comunista de Costa Rica: feminismo y conquista del sufragio femenino (1931-1949)[1]
El 7 de febrero de 1932 se public� en el semanario Trabajo, �rgano del Partido Comunista de Costa Rica (PCCR),[2] el art�culo �Llamamiento a las mujeres de la clase trabajadora de Costa Rica�, en el cual Carmen Lyra,[3] una de sus principales l�deres, interpelaba a las mujeres trabajadoras, argumentando que sus luchas deben concentrarse en derribar al sistema capitalista, y no en conseguir el voto y vincularse al feminismo, ya que este es un absurdo:
...Compa�eras, hay que empe�arse con todas las fuerzas por cambiar este estado de cosas. No vale la pena trabajar por conseguir el voto de la mujer� Las mujeres de la clase trabajadora del mundo entero debemos esforzarnos por derrumbar la podrida estructura econ�mica de la sociedad capitalista y no por sostenerla. Eso del feminismo es un absurdo. �Por qu� las mujeres han de formar un grupo aparte y colocarse en actitud hostil ante los hombres? ...[4]
Estos planteamientos de Lyra se dan en un contexto en el cual reci�n irrumpe en el escenario pol�tico el PCCR (1931),[5] en donde eran indiscutibles los crecientes debates sobre el feminismo y la propuesta del sufragio femenino se hab�a convertido en un fen�meno pol�tico liderado por la Liga Feminista.[6] Adem�s destaca que, junto con al Partido Reformista (1923) y la Liga Feminista (1923), el PCCR se pronunci� con frecuencia con respecto a la reforma del voto femenino y fue el primer partido pol�tico que incluy� en su programa una los derechos pol�ticos, sociales, jur�dicos y salariales de las mujeres.[7]
No obstante, hasta ahora no disponemos de investigaciones que analicen en forma sistem�tica dichas posturas del PCCR, ya que la mayor�a de los trabajos se concentran en analizar algunos aspectos de la participaci�n pol�tica de las mujeres en el PCCR[8] y el papel de la Liga Feminista en las luchas por el sufragio femenino.[9] Por otra parte, un importante conjunto de estudios� han contribuido a replantear el complejo papel que tuvo el PCCR en la din�mica pol�tico electoral, la importancia medular de ciertas figuras como Carmen Lyra, Carlos Luis Fallas y Luisa Gonz�lez, as� como el papel estrat�gico que tuvo el semanario Trabajo como �rgano oficial del PCCR.[10]
Por lo tanto, el objetivo central de este art�culo es analizar m�s all� de los discursos a favor o en contra de sufragio y del feminismo, cu�l fue el papel que tuvieron las luchas pol�tico-electorales en que el Partido Comunista de Costa Rica (PCCR), modific� sus posturas a favor o en contra el sufragio femenino y en que se opusiera al que denomin� �feminismo burgu�s�, durante el per�odo de 1931-1949. De esta manera, esta perspectiva nos permitir� explicar por qu� el sufragio femenino se conquist� y se aprob� en 1949. Adem�s, la evidencia encontrada nos permitir� demostrar que los procesos de conquista de espacios y de los derechos civiles y pol�ticos, no fueron producto de una concesi�n de los pol�ticos o de sus �compa�eros camaradas�, sino de arduas y prolongadas luchas para conquistarlos llenas de avances, retrocesos y contradicciones.[11]
En este sentido, las principales preguntas a responder son las siguientes: �cu�les fueron las principales posturas que desarroll� el PPCR sobre el sufragio femenino y el feminismo?; �cu�l fue la relaci�n entre las coyunturas de lucha pol�tico electoral y el planteamiento de las propuestas sobre el voto femenino ante el Congreso?; �cu�l fue el papel que tuvieron las coyunturas pol�tico electorales y los actores pol�ticos como la Liga Feminista y la alianza entre el PCCR y el Partido Republicano Nacional (PRN), en que el PCCR modificara sus posturas sobe el voto femenino?; y �por qu� el PCCR le dio prioridad en su agenda pol�tica a las reivindicaciones sociales sobre las de g�nero?
Este art�culo forma parte de una investigaci�n m�s amplia sobre el importante papel que tuvieron las mujeres en la construcci�n y consolidaci�n del PCCR, como actoras clave en los procesos de fortalecimiento de nuestro sistema democr�tico y de las reformas sociales, y en el desarrollo de nuevas estrategias de organizaci�n y lucha femeninas, las cuales contribuyeron a redefinir significativamente el ejercicio de la ciudadan�a.[12] La principal fuente son los art�culos del semanario Trabajo (1931-1948). La publicaci�n de Trabajo se constituy� en un hito hist�rico, ya que fue el primer peri�dico de un partido pol�tico que jug� un papel clave en la difusi�n de sus posturas, durante el largo per�odo de casi dos d�cadas (1931-1948).[13] Adem�s, se revisaron el Diario de Costa Rica, La Tribuna y el semanario Mujer y Hogar (1943-1947), y los debates parlamentarios sobre las propuestas del voto femenino.
Este art�culo se encuentra dividido en dos partes. En la primera parte, y con el fin de contextualizar la evoluci�n de las posturas del PCCR sobre el sufragio femenino y el feminismo, se analizar�n los antecedentes de las luchas feministas y sufragistas en el per�odo 1890-1930. En la segunda parte, se analizar�n los cambios en las posiciones asumidas por el PCCR sobre el sufragio femenino y el feminismo (1931-1948), que a su vez se dividen en dos etapas: una primera etapa en 1931-1943 la cual se inicia con la fundaci�n del PCCR; y una segunda etapa en 1943-1948 en la cual el PCCR y el PRN conforman una alianza y el denominado Bloque de la Victoria (BV) (22/9/1943).[14]
Antecedentes de las luchas feministas y sufragistas (1890-1930)
Las luchas feministas y sufragistas se dan en un contexto en el cual Costa Rica, a diferencia del resto de los pa�ses centroamericanos envueltos en cruentas y prolongadas guerras civiles, se caracteriz� por una gran estabilidad con breves conflictos combinados con gobiernos democr�ticos y autoritarios y con pr�cticas electorales sistem�ticas. Despu�s de 1902, el pa�s consolid� la democracia electoral, un sistema estable de partidos pol�ticos, gobiernos civiles, espacios institucionales leg�timos y canales estrat�gicas entre las demandas populares y las pol�ticas p�blicas. Adem�s, Costa Rica forma parte de lo que se puede considerar la primera ola democr�tica mundial, que tuvo como particularidad que desde muy temprano su dimensi�n fue socialmente reformista.[15] En cuanto a la evoluci�n de la ciudadan�a masculina, esta fue r�pida despu�s de la independencia (1821), a lo cual contribuy� el desarrollo de una institucionalidad estatal de cobertura nacional y de comicios peri�dicos. Entre la Constituci�n de C�diz (1812) y la Constituci�n de 1847, las condiciones de la ciudadan�a masculina oscilaron entre 18 y 25 a�os, casados, viudos o cabeza de familia, y que ejercieran una profesi�n �til o que tuvieran medios de subsistencia. Aunque entre 1848 y 1859 la ciudadan�a fue limitada por criterios econ�micos (ciertos ingresos) y educativos (saber leer y escribir), estos requisitos desaparecieron en la Constituci�n de 1859, la cual extendi� la ciudadan�a a todos los hombres adultos y estableci� el sufragio universal masculino, el cual fue consolidado en la Constituci�n de 1871. Al igual que en otros pa�ses latinoamericanos, el punto de partida fue la universalizaci�n de los derechos pol�ticos de los varones, y fue m�s temprana que en otros pa�ses como Gran Breta�a, en donde el sufragio universal masculino se aprob� en 1918. Sin embargo, en los comicios de 1897 la participaci�n electoral en Costa Rica se ubic� muy por encima del promedio en otras partes de Am�rica Latina y m�s pr�xima a la tendencia brit�nica. A diferencia de Gran Breta�a, en que el padr�n inclu�a el 59 por ciento en 1911, en Costa Rica la proporci�n se increment� del 63 por ciento en el padr�n de 1885 a cerca de un cien por ciento en 1913, cuando se aprob� el voto directo (1913), tendencia que se mantuvo cuando se aprob� el voto secreto en 1925. Entre 1936 y 1948 estuvo vigente el voto obligatorio, con el fin de contrarrestar el abstencionismo, elevar la asistencia a las urnas y disminuir el n�mero de los partidos provinciales.[16]
En lo relativo a las luchas feministas y sufragistas, al igual que en otros pa�ses latinoamericanos,[17] en Am�rica Central tomaron mayor fuerza entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, bajo la influencia de las campa�as sufragistas del pujante movimiento femenino de otros pa�ses, iniciadas desde el siglo XIX en Europa, Estados Unidos y otros pa�ses de Am�rica Latina; y el fortalecimiento de los nexos con las organizaciones feministas a nivel mundial a principios del siglo XX. Estos procesos de lucha se caracterizaron porque la construcci�n de las mujeres como ciudadanas y sujetos pol�ticos precedi� a la conquista del voto, el cual legitimaba y legalizaba su estatus de ciudadanas. Pese a la gran represi�n pol�tica, la apertura de espacios temporales de democratizaci�n a partir de la d�cada de 1940 propici� tard�amente un mayor desarrollo de estas organizaciones y movimientos en El Salvador, Honduras y Nicaragua. Aunque en Guatemala algunas mujeres reclamaron su derecho al sufragio, ellas aparentemente no lograron conformar movimientos feministas y sufragistas organizados. Algunos sectores de las organizaciones feministas hondure�as, nicarag�enses y paname�as no se identificaron con las luchas sufragistas. A partir de la d�cada de 1940, las mujeres guatemaltecas, salvadore�as y hondure�as se involucraron activamente en los procesos de derrocamiento de estos reg�menes y en tratar de construir, aunque temporalmente, reg�menes con una mayor apertura democr�tica.
Por otra parte, se pueden distinguir tres patrones en el desarrollo de dichos movimientos de acuerdo con las caracter�sticas de los reg�menes pol�ticos. Un primer patr�n, en el cual los reg�menes dictatoriales de El Salvador y Honduras, en donde las luchas feministas y sufragistas se desarrollaron tard�amente en la d�cada de 1940. Un segundo patr�n, en el cual el r�gimen Somocista tuvo como estrategia respaldar el desarrollo del movimiento feminista y sufragista nicarag�ense, pero que a la vez retras� la aprobaci�n de la reforma del sufragio femenino hasta 1955 y su ejercicio efectivo hasta las elecciones de 1957. Y un tercer patr�n, en el cual los reg�menes con condiciones democr�ticas m�s amplias como los de Costa Rica y Panam�, los cuales favorecieron el desarrollo temprano de los movimientos de mujeres, feministas y sufragistas desde la d�cada de 1920. Por �ltimo, se pueden distinguir dos patrones en el proceso de lucha para conquistar el sufragio femenino. Un primer patr�n caracterizado por la evoluci�n del voto femenino restringido al voto universal en Guatemala (restringido en 1945 y 1950 y universal en 1965), El Salvador (restringido en 1939 y universal en 1950), y Panam� (restringido en 1941 y universal en 1945/1946). Y un segundo patr�n caracterizado por la conquista del voto femenino universal en forma directa en Costa Rica (1949), Nicaragua (1955), y Honduras (1957).[18]
En el caso de Costa Rica, hasta donde se conoce, se registran entre 1917 y 1949, catorce propuestas del sufragio femenino planteadas ante el Congreso en: 1917, 1920, 1923, 1925, 1929, 1931, 1932 (la misma de 1931), 1934, 1939, 1940, 1943, 1945, 1947 (dos) y 1949. De estas propuestas, solo cuatro se votaron en las Asambleas Constituyentes de 1917 y de 1949, en 1925 y en 1945.
En cuanto a los antecedentes de las luchas feministas y sufragistas del per�odo 1890-1930, o anterior a la fundaci�n del PCCR en 1931, se pueden identificar las siguientes tres etapas. En la primera etapa (1890-1910), se iniciaron los debates period�sticos en torno a la cuesti�n femenina y los derechos de las mujeres. Se plantearon las primeras reformas ante el Congreso para equiparar los derechos sociopol�ticos de las mujeres con respecto a los hombres. El presidente Jos� Joaqu�n Rodr�guez aparentemente fue uno de los primeros pol�ticos que se pronunci� a favor del derecho al voto femenino, en un discurso sobre reformas constitucionales ante el Congreso, el 4 de junio de 1890.[19]
En la segunda etapa (d�cada de 1910), se fortalecieron los debates y se plantearon las primeras propuestas del voto femenino. En estos a�os �en forma sistem�tica a partir de 1912�, �ngela Acu�a destac� como la primera mujer que imparti� conferencias y public� art�culos a favor del feminismo y el voto femenino, y adem�s logr� que en 1916 se reformara el art�culo 12 de la Ley Org�nica de los Tribunales, el cual imped�a que las mujeres practicaran el notariado.[20]
Tambi�n, en el marco de la reforma electoral de 1913, que implic� la aprobaci�n del voto masculino directo, tomaron mayor fuerza los debates sobre la participaci�n pol�tica, el feminismo y el sufragio femenino. Esta nueva �Ley de Elecciones�, destaca porque se constituy� en la primera ley electoral que por primera vez hizo expl�cita la exclusi�n de las mujeres en el ejercicio del voto, la cual se mantuvo hasta que se aprob� la reforma del voto femenino en 1949. Este sesgo discriminatorio se establece en el Art�culo 3�, en el cual se ubica a las mujeres en el �ltimo lugar entre las personas que no pueden ejercer el voto, equipar�ndolas con los criminales por simples y graves delitos, los enjuiciados, los locos, imb�ciles o dementes, los sordomudos, y los insolventes.[21]
Posterior a este intenso debate propiciado por la reforma electoral de 1913, se abre una etapa de crisis pol�tica con el golpe de Estado en enero de 1917, la cual tuvo un impacto crucial, ya que �sta propici� en forma in�dita la activa participaci�n femenina, y en particular de las maestras, la cual fue decisiva en el derrocamiento de la dictadura de Federico Tinoco (1917-1919) en agosto de 1919.[22] Por otra parte destaca, que el Diputado Alejandro Alvarado Quir�s present� la primera propuesta de voto femenino ante la Asamblea Constituyente, la cual fracas�.[23]
En la tercera etapa (d�cada de 1920), destaca que, en 1920, tras la ca�da de los Tinoco (en la cual las mujeres desempe�aron un papel decisivo), 30 diputados (70% del total) plantearon una propuesta de voto femenino restringido. Este proyecto habilitaba como ciudadanas a las mujeres letradas, costarricenses por nacimiento o adopci�n, y mayores de 20 a�os, para ejercer el voto en las elecciones municipales. Tambi�n pod�an ser electas regidoras. No obstante, tal iniciativa recibi� un dictamen negativo.[24]
Posteriormente, en junio de 1923, estimuladas por este ambiente y antes de la fundaci�n de la Liga Feminista, 64 mujeres sustentadas en los planteamientos de un grupo de estudiantes del Colegio Superior de Se�oritas entregaron al Congreso la primera petici�n de voto femenino planteada por mujeres, pero tal gesti�n tampoco fructific�.[25]
Adem�s, durante la d�cada de 1920 irrumpen en el escenario pol�tico dos importantes actores que van a tener un importante papel en la promoci�n del voto femenino: el Partido Reformista y la Liga Feminista. La fundaci�n del Partido Reformista (25/1/1923) liderado por el general Jorge Volio, propiciaron una mayor integraci�n femenina en las luchas pol�ticas.[26] El Partido Reformista se convirti� en el primer partido pol�tico que foment� una participaci�n m�s visible y activa de las mujeres, lo cual contribuy� a legitimar, organizar y expandir el movimiento. Las mujeres reformistas tambi�n fueron las primeras que constituyeron un ala femenina en un partido pol�tico, y que redactaron el �Manifiesto de las Mujeres Reformistas�, el cual fue divulgado el 12 de octubre de 1923, coincidiendo con la fundaci�n de la Liga.[27]
Durante este per�odo destac� la organizaci�n del movimiento feminista, con la fundaci�n de la Liga Feminista (12 de octubre de 1923). Esta sin duda ejerci� el principal liderazgo en la lucha por el voto femenino, planteando en forma directa ante el Congreso, un total de 5 propuestas, en: 1931, 1932, 1934, 1939 y 1940. Adem�s, la Liga Feminista tuvo un papel protag�nico en los debates en la prensa y en el Congreso, cuando fueron planteadas otras propuestas �por diputados o el Poder Ejecutivo-, espec�ficamente, en: 1925, 1929, 1943, 1945 y 1947.[28] La Liga, al igual que otras organizaciones feministas latinoamericanas, la integraban en su mayor�a mujeres de clase media y alta, intelectuales, maestras, estudiantes y graduadas del Colegio Superior de Se�oritas, entre las cuales destacaron como l�deres: �ngela Acu�a, Ana Rosa Chac�n, Esther de Mezerville, Carmen Nieto, Corina Rodr�guez y Vitalia Madrigal.[29]
La otra coyuntura decisiva fue la reforma electoral de 1925, la cual propuso el voto secreto y el voto femenino. El debate legislativo se concentr� en aprobar prioritariamente la reforma electoral en procura del voto masculino secreto, el cual se aprob� en marzo de 1925.[30] La reforma del voto femenino fue desechada por 24 votos en contra (61.5%) y 15 votos a favor (38.5%). En consecuencia, la propuesta del voto femenino qued� en una posici�n comprometida, y vino a evidenciar en el fondo una gran resistencia de los pol�ticos por vulnerabilizar m�s su propia clientela electoral. Lo anterior se refleja en parte en el razonamiento conciliador del dictamen de la Comisi�n legislativa sobre la reforma del sufragio femenino, en el cual por una parte se reconoc�a la igualdad de capacidades intelectuales de las mujeres y por otra parte se avalaba con base en esto el ejercicio del derecho al voto con reservas y restricciones, solo para ��un grupo de mujeres selectas...�[31]
El an�lisis de estos razonamientos, nos permiten sugerir la hip�tesis, de que m�s all� de los argumentos esgrimidos en favor del progreso, la civilizaci�n y la democracia y de la igualdad de capacidades y derechos, las demandas en favor de la aprobaci�n del voto femenino fueron empleadas eventualmente como una estrategia de los partidos pol�ticos para favorecer reformas tendientes a democratizar un sistema electoral basado en el sufragio masculino.
En s�ntesis, durante el debate legislativo de 1925, m�s all� de las opiniones a favor y en contra de los diputados, exist�a una decisiva cuesti�n de c�lculo. En el Congreso, se discut�a una reforma electoral que establecer�a el voto secreto masculino, lo cual eliminar�a una de las bases de control que ten�an los partidos sobre los votantes. De aprobarse el voto femenino, a la incertidumbre creada por el voto secreto, se a�adir�a la del voto femenino. Este duplicar�a el tama�o del electorado para las pr�ximas elecciones. En tales circunstancias, los diputados optaron por limitar la incertidumbre y aprobaron �nicamente el voto secreto.
Por otra parte, se puede afirmar que esta coyuntura de 1925 da inicio a una campa�a m�s sistem�tica de las propuestas legislativas a favor del sufragio femenino, por parte de los pol�ticos y de la Liga. Por �ltimo, en ausencia de �ngela Acu�a, se presenta otro proyecto de reforma a la Ley de Elecciones el 18 julio de 1929, en donde se consideraba el voto femenino restringido en las elecciones municipales, el cual lamentablemente no lleg� a ser discutido en comisi�n legislativa.[32]
El Partido Comunista el sufragio femenino y el feminismo (1931-1948)
El PCCR se convirti� en la tercera fuerza electoral en Costa Rica en la d�cada de 1940, y a diferencia de otros pa�ses de Centroam�rica se consolid� como partido que compiti� en las elecciones nacionales.[33] Se pueden distinguir dos etapas en la evoluci�n del accionar pol�tico electoral del PCCR. Una primera etapa en 1931-1943, la cual se inicia con la fundaci�n del PCCR (1931), hasta el per�odo previo de concretarse la alianza entre el Partido Vanguardia Popular (PVP) y el Partido Republicano Nacional (PRN). Una segunda etapa en 1943-1948, en la cual el PVP y el PRN conforman una alianza y el denominado Bloque de la Victoria (BV) (22/9/1943), con el objetivo de llevar a Teodoro Picado al poder y dar continuidad al fortalecimiento de las reformas sociales, y finaliza con la Guerra Civil de 1948.[34] A continuaci�n se analizar�n los cambios en las posturas del PCCR sobre el sufragio femenino y el feminismo en este per�odo.
La fundaci�n del PCCR y el auge de las luchas feministas y sufragistas (1931-1943)
En esta primera etapa (1931-1943) destaca la fundaci�n del PCCR en 1931, cuya importancia hist�rica radica, en que se constituy� en el primer partido pol�tico que logr� conformar y consolidar una maquinaria partidaria y competir electoralmente.[35] En esta etapa, el PCCR contribuy� a su propia inserci�n al identificarse con la l�nea reformista, af�n con las pol�ticas sociales �salud y educaci�n�, impulsadas por el Estado liberal desde fines del siglo XIX.[36] Por lo tanto, el PCCR coincidi� con la agenda del Partido Socialista Obrero Espa�ol (PSOE), el cual ��sigui� una agenda reformista gradualista que pretend�a realizar a largo plazo una pol�tica de transformaci�n social, dentro del legalmente proclamado sistema democr�tico��.[37] El presidente Rafael �ngel Calder�n (1940-1944), del Partido Republicano Nacional (PRN), promovi� una agenda socialmente reformista o las denominadas reformas sociales, en las cuales destacan la creaci�n del Seguro Social (1941), las Garant�as Sociales (1942) y el C�digo de Trabajo (1943).[38]
Los principales objetivos de lucha del PCCR se centraron en promover las reformas sociales, y propiciar la participaci�n activa de las mujeres respaldando a sus compa�eros en sus luchas por consolidar un frente obrero unido, y legitimado como una gran familia ante las fuerzas explotadoras del capitalismo.[39] Tambi�n, el PCCR apoy� los procesos de ��higienizaci�n del pa�s, la creaci�n financiada por el Estado, de colonias escolares, casas cuna y de maternidad, k�nder gardens y escuelas maternales��[40]
Por otra parte, el PCCR se constituy� en el primer partido pol�tico que incluy� en su programa, entre otros puntos, una propuesta de equidad de g�nero en t�rminos pol�ticos, jur�dicos y salariales.[41] As�, en correspondencia con lo anterior, el PCCR incentiv� una creciente participaci�n pol�tica de las mujeres, en particular de obreras y maestras, convirti�ndose en sus principales l�deres las educadoras Carmen Lyra y Luisa Gonz�lez.[42]
Adem�s, el PCCR fue la primera organizaci�n de su tipo que tuvo claro el importante potencial pol�tico asociado con la organizaci�n de las mujeres y su participaci�n sistem�tica en diversas manifestaciones y actividades, aspecto clave en las estrategias de consolidaci�n, lucha y expansi�n pol�tico electorales del partido, durante el per�odo de 1931-1948. No obstante, en su agenda pol�tica, el PCCR mantuvo posturas cambiantes hacia la defensa de los derechos de las mujeres, en especial hacia el sufragio femenino.[43]
En este sentido, el PCCR comparti� las estrategias del partido comunista a nivel mundial y de partidos como el Partido Comunista Argentino (PCA), para el cual la movilizaci�n y organizaci�n de las mujeres tuvo un papel fundamental en el accionar y en la formaci�n de cuadros y frentes populares durante el per�odo de 1935 y 1951.[44] Por lo tanto, se puede afirmar que el PCCR se constituy� en el primer partido que contribuy� en forma sistem�tica a conformar el primer bloque de mujeres organizadas, en particular de las �reas urbanas.
El PCCR junto a la Liga Feminista y al Partido Reformista, se convirti� en otro de los actores que tuvieron un papel protag�nico en los debates sobre el feminismo y la participaci�n pol�tica de las mujeres y en cuanto al planteamiento de las propuestas del voto femenino. Sin embargo, el PCCR mantuvo posturas cambiantes hacia el sufragio femenino y de rechazo hacia el feminismo. As�, el PCCR coincidi� con el planteamiento que seg�n Mary Nash ten�a el Partido Socialista Espa�ol,[45] es decir en darle prioridad en su agenda pol�tica a las reivindicaciones sociales de clase (la defensa de las reformas sociales) sobre las de g�nero, y a la premisa de que con el comunismo se alcanzar�a la igualdad de derechos y se superar�an todas las desigualdades.
En este sentido, como se mencion� al inicio de este art�culo, los primeros planteamientos del PCCR sobre el sufragio femenino, fueron formulados por Carmen Lyra en el �Llamamiento a las mujeres de la clase trabajadora de Costa Rica�, publicado en Trabajo el 7 de febrero de 1932. En este primer pronunciamiento Lyra se opon�a al voto femenino, ya que cre�a que �ste marginaba a la mayor�a de las mujeres trabajadoras del proceso electoral, a diferencia de las mujeres de clase alta e intelectuales. Agregaba, que la opci�n de las mujeres trabajadoras no estaba en el feminismo sino en el comunismo, ya que el feminismo �era un absurdo� porque promueve la divisi�n y confrontaci�n entre hombres y mujeres.[46]
Esta posici�n planteada por Carmen Lyra era secundada por Manuel Mora, principal l�der del PCCR, quien a�n en una entrevista en 1986, afirmaba que la mujer nada gana con el voto, y en particular las mujeres trabajadoras y campesinas, ya que el voto:
...ten�a un gran efecto sobre todo en las mujeres de peque�a y alta burgues�a, de las intelectuales con cultura, pero no le hace efecto a la gran masa campesina... La mujer nada gana con que le permitamos ir a votar una papeleta en una urna y una papeleta hecha por un grupo de capitalistas... El simple deseo de votar no es reivindicar los derechos de la mujer ni los del hombre...[47]
Una posici�n adversa al feminismo y un �nfasis en el modelo tradicional de la mujer�madre, tambi�n fueron compartidas por el partido Comunista y Socialista chilenos.[48] No obstante, en Argentina, por el contrario, las socialistas se convirtieron en f�rreas defensoras del feminismo y del sufragio femenino durante la primera mitad del siglo XX, pero al llegar Per�n al poder, las socialistas tuvieron que enfrentar la persecuci�n, y les fueron desconocidas sus luchas sufragistas, al darse la apropiaci�n del proyecto sufragista, el cual lleg� a aprobarse el 9 de septiembre de 1947.[49]
En cuanto al papel de la Liga Feminista en la d�cada de 1930, es claro que no hab�a logrado avanzar lo suficiente en un contexto adverso al sufragio femenino, pero, que, no obstante, se hab�a convertido en un fen�meno pol�tico.[50] Por lo tanto, la Liga se vio en la necesidad de variar un tanto su posici�n original, y optar por la estrategia de plantear la propuesta de proyecto de ley de voto femenino restringido. De esta manera, las l�deres de la Liga, al igual que otras sufragistas contempor�neas,[51] optaron por la estrategia del voto femenino restringido, al estar conscientes de la gran resistencia pol�tica, de la falta de un amplio apoyo femenino de base o al menos de las mujeres obreras para presionar, y probablemente de la amenaza que implicaba duplicar el electorado al ingresar masivamente las mujeres. Esto �ltimo, se vio patentizado en las propuestas de sufragio femenino que la Liga plante� ante el Congreso en 1931, 1932, 1934 y 1939. As�, la propuesta del 3 de mayo de 1931 planteaba el voto femenino se restringido a las mujeres con educaci�n y formaci�n t�cnico-profesional.[52] Lamentablemente, a esta propuesta no se le dio tr�mite en la comisi�n legislativa, por lo que �ngela Acu�a reitero su planteamiento el 28 de junio de 1932.
La tercera propuesta del voto femenino fue planteada por la Liga fue el 11 de mayo de 1934, con la variante de que se elimina la categor�a relativa a las mujeres graduadas de colegios particulares. Adem�s, las l�deres de la Liga organizaron una campa�a m�s agresiva en la prensa, cabildeando en el Congreso y sus diputados y convoc� a una campa�a pro-voto femenino m�s organizada, la cual se inspir� en los estatutos de la Asociaci�n Feminista de Nueva York. Esta campa�a consisti� en la conformaci�n de diversas comisiones: jur�dica, de sociolog�a, educaci�n p�blica, de letras y bellas artes y de salud e higiene. No obstante, aunque el proyecto logra un dictamen de mayor�a favorable en el Congreso, contando con el apoyo del presidente Ricardo Jim�nez y de otros diputados e intelectuales influyentes, lamentablemente no se pudo llevar a discusi�n al plenario.[53]
Ante esta nueva propuesta del sufragio femenino planteada por la Liga en 1934, el PCCR responde que votar� a favor del voto femenino en el Congreso. El trasfondo es esta doble postura del PCCR se debe al enfrentamiento y la competencia que manten�a con la Liga, tratando de atraer a sus filas el apoyo de las mujeres trabajadoras y las maestras.[54]
En este sentido, son reveladoras las declaraciones de Carmen Lyra en cuanto a esta tensi�n y car�cter contradictorio a favor y en contra del voto femenino. As�, a diferencia de 1932 en donde Lyra argument� que ��no vale la pena trabajar por conseguir el voto de la mujer��,[55] en su art�culo �El voto femenino y el Partido Comunista� del 24 de junio de 1934, se pronunci� a favor de que el PCCR apoyara la propuesta del voto femenino en el Congreso. Lyra argument� que el apoyo al sufragio se fundamentaba en la posici�n doctrinaria del partido. Sin embargo, Lyra mantiene la cr�tica al feminismo criollo �a Corina de Cornick y �ngela Acu�a�, al que considera �simplista�, ya que no resuelve los verdaderos problemas sociales ni las condiciones de explotaci�n de las mujeres. De ah� que, las prioridades inmediatas del PCCR est�n en mejorar las condiciones laborales y salariales de las mujeres trabajadoras, con un salario equitativo con respecto al hombre. A este respecto, Lyra afirmaba que:
�El Partido Comunista, en la C�mara, apoyar� el voto femenino. Por posici�n doctrinaria y por convencimiento, el Partido Comunista Internacional lucha por la liberaci�n econ�mica, pol�tica y social de la mujer. Sin embargo, nuestra posici�n es muy diferente de la de las simplistas feministas para enfocar el problema. Las feministas consideran el voto femenino como una panacea para curar todos los males sociales, nosotros no�[56]
Por �ltimo, la Liga nuevamente present� una propuesta el 3 de mayo de 1939, pero tampoco lleg� a ser discutida en el Congreso. A diferencia de las propuestas anteriores, esta se encontraba avalada por las conclusiones del Primer Congreso Centroamericano Femenino de Educaci�n celebrado en San Jos�, Costa Rica en septiembre de 1938. Adem�s, la Liga refuerza sus argumentaciones d�ndole un contenido hist�rico, exigiendo que, debido a la tradici�n republicana costarricense, ya era el momento propicio para aprobar dicha reforma y reconocer a las mujeres su condici�n de ciudadanas.[57]
La Alianza: polarizaci�n pol�tica, movilizaciones femeninas y conquista del voto (1943-1948)
Esta segunda etapa (1943-1948) llega a marcar un hito en cuanto a la lucha por el reforzamiento de las instituciones y de los derechos civiles y democr�ticos y la consecuente aprobaci�n del voto femenino en 1949. Este per�odo se inici� con la Alianza del PRN � PVP (en junio de 1943) y la posterior conformaci�n del Bloque de la Victoria (BV en septiembre de 1943), y finaliz� con la Guerra Civil de 1948. En este per�odo, la Alianza PRN � PCCR, las elecciones de 1944 y 1948 y el inicio de la Guerra Fr�a a partir de 1945, contribuyeron a profundizar la polarizaci�n pol�tica y la divisi�n del pa�s en dos frentes, culminando con la guerra civil de 1948.[58] Este proceso se vio alimentado y complejizado con las movilizaciones de mayo de 1943 y del 2 de agosto de 1947, la guerra civil de 1948, y las campa�as electorales de 1944 y de 1948.
Se configuraron en este per�odo (1943-1948) dos grandes bandos que van a ser apoyados activa y decisivamente por las mujeres: el de la alianza calderonista-comunista, denominado el Bloque de la Victoria (BV), y el bando de las mujeres del sector opositor, movilizadas en las �Jornadas C�vicas de Mayo de 1943� y del �2 de Agosto de 1947�. Estos movimientos fueron in�ditos, ya que lograron que se archivaran proyectos de reformas electorales que amenazaban las garant�as electorales, y no tuvieron precedente por su amplitud e impacto, ya que antes de las Jornadas de Mayo de 1943 ��no se hab�a producido nunca en el pa�s un movimiento femenino de estas proporciones��[59]
En este per�odo se plantean diversas propuestas del sufragio femenino ante el Congreso en 1940, 1943, 1945 y 1947, con lo cual se puede afirmar que se inicia una nueva etapa, en la cual las principales fuerzas pol�ticas empiezan a asumir un compromiso estrat�gico m�s fuerte con la causa sufragista femenina, consider�ndola como un instrumento que puede agregar r�ditos pol�ticos. Sin embargo, tales propuestas no tuvieron buen ambiente, debido a que las luchas por el voto femenino se replantearon en un nuevo contexto de polarizaci�n sociopol�tica, pasando a un segundo plano, al conformarse e integrarse importantes grupos de mujeres en los movimientos que denunciaban la corrupci�n pol�tica y los fraudes electorales, y que demandaban el ejercicio pleno de los derechos civiles y pol�tico-electorales de la ciudadan�a. En este contexto, la Liga Feminista reinicia su lucha planteando su proyecto sobre el voto femenino en marzo de 1940, pero ni siquiera lleg� a ser discutido en la comisi�n del Congreso.[60]
Posteriormente, y en el contexto de las Jornadas C�vicas del 15 de Mayo de 1943, la Liga Feminista las aprovech� para replantear la lucha por el voto y lograr que sea discutido de nuevo en el Congreso. No obstante, Le�n Cort�s trat� de obtener mayor ventaja para abrirse espacio en esta coyuntura y en un escenario pol�tico dominado por los calderonistas y los comunistas. As�, pese a que hab�a sido un f�rreo opositor del voto femenino, Cort�s promueve que los ocho diputados del Partido Dem�crata plantearan ante el Congreso la reforma del voto femenino el 20 de mayo de 1943.[61]
Ante esta coyuntura, el PCCR reaccion� nuevamente respaldando esta propuesta del sufragio femenino de 1943, fundament�ndose en el argumento de que ��el Partido Comunista tambi�n le dar� su respaldo: la igualdad entre hombres y mujeres en derechos y deberes, es uno de los postulados del socialismo desde el siglo pasado��[62] Esta postura del PCCR se explica como parte de una estrategia m�s amplia para contrarrestar el fortalecimiento y la decisiva movilizaci�n de las mujeres en el movimiento del frente opositor anticomunista femenino de 1943; y por otra parte, para atraer el apoyo femenino a las causas del partido y de cara a la campa�a electoral de 1943-1944. En este sentido, cabe se�alar que el PCCR convoc� a las mujeres a formar parte del Bloque de la Victoria y a participar activamente en las campa�as electorales de 1944 y 1948.[63]
No obstante, los diputados oficialistas del PRN ten�an opiniones muy divididas sobre esta reforma del voto femenino. El trasfondo de esta situaci�n es resultado del c�lculo pol�tico, ya que algunos diputados consideraban que dicha reforma no deb�a tener un tinte partidista, o bien que se prestara para favorecer a un partido con la clientela pol�tica femenina �los cortesistas�.[64] Por lo tanto, Calder�n opt� por dejar que los diputados votaran libremente, ya que ��no era conveniente ni pr�ctico hacer de este proyecto una tesis de partido, en uno u otro sentido, por lo tanto, los diputados de la mayor�a podr�n votar como a bien lo tengan��[65]
Por su parte, ante esta nueva derrota de la reforma sufragista, la Liga continu� liderando sus luchas apoy�ndose en un nuevo basti�n que fue la publicaci�n del semanario Mujer y Hogar (5 de agosto de 1943), el cual fue fundado por Aristides Odio y �ngela Acu�a, tambi�n su primera directora en el per�odo 1943-1944.[66]
En el contexto de la campa�a electoral de 1944, el PVP de nuevo cambi� su postura al darle prioridad a las reformas sociales sobre el sufragio femenino. Esta tendencia de c�lculo pol�tico del PVP, se evidencia en el marco de la participaci�n de las mujeres en la Convenci�n y el Manifiesto de las Mujeres del Bloque de la Victoria en enero de 1944, en la cual se prometi� dar apoyo masivo a su candidato Teodoro Picado �ganador de las elecciones�, quien garantizar�a darle continuidad a las reformas sociales.[67] As�, en este Manifiesto las mujeres declararon darle prioridad a lucha por las reformas sociales, por lo que ��la conquista del voto femenino no es su consigna inmediata porque no son feministas ut�picas ni cursis�.[68]
No obstante, una vez en el poder Teodoro Picado, el PVP de nuevo modific� su postura a favor del voto femenino. El principal l�der del PVP, Manuel Mora argument� en una entrevista al semanario Mujer y Hogar en julio de 1944, que la postura del PVP ha sido apoyar el voto femenino, basado en que las mujeres tienen los mismos derechos socio pol�ticos que los hombres, ya que:
�Los vanguardistas somos partidarios del voto femenino por principio. No vemos ninguna raz�n para que la mujer que tiene tantas capacidades como el hombre tenga menos derechos pol�ticos y sociales que �ste. Si no se puede justificar que una raza oprima a otra clase, tampoco es justificable que ahora que se acerca la Era de la democracia, la mujer viva en una situaci�n humillante de inferioridad con respecto al hombre�[69]
Hacia noviembre de 1945, se present� otra coyuntura para plantear la reforma del voto femenino. Pero, a diferencia de los otros intentos, esta fue la tercera vez en que, si pudo ser discutida y votada en el Congreso, aunque al final fue desechada. En este marco, el PVP de nuevo se pronuncia se�alando que el voto femenino forma parte del Programa del Bloque de la Victoria. Adem�s, los diputados del PVP se comprometieron a votar a favor de la reforma, pero enfatizando que el sufragio femenino debe ser sin distinci�n de clases, para todas las mujeres:
[Q]ue no se hagan diferencias injustas, pues creemos que tienen el mismo derecho a elegir los gobernantes, tanto una profesora, como una lavandera o una cogedora de caf�... Vanguardia Popular, apoya el voto femenino como ampliaci�n de nuestra democracia�[70]
No obstante, al revisar el Programa del Bloque de la Victoria se constata que en la secci�n de reivindicaciones pol�ticas no se incluye la reforma del voto femenino.[71] Por lo tanto, estas �inconsistencias� del PVP, revelan una clara tensi�n y contradicci�n entre los objetivos ideol�gicos y de c�lculo pol�tico asumidos por el PVP, en el marco de su alianza con el PRN y la conformaci�n del denominado Bloque de la Victoria. Prevaleciendo, as�, el c�lculo pol�tico en las filas del PRN y del PVP: la victoria de Teodoro Picado y el fortalecimiento de las reformas sociales. En este sentido, Manuel Mora admiti� en una entrevista en 1986, que en la propuesta del PVP del Programa del Bloque de la Victoria compartido con el PRN, ellos tuvieron que hacer una serie de modificaciones y darle prioridad a las reformas sociales sobre el voto femenino:
�Para nosotros era muy importante lo del voto femenino, siempre peleamos por eso, pero de consignarlo en el programa se perd�a toda la legislaci�n social, entonces quitamos esa frase� Lo que necesit�bamos era hacer triunfar las leyes sociales y despu�s consolidarlas. La lucha era muy seria y en ese momento ten�amos que dar la batalla por las garant�as sociales y poco a poco por todo lo dem�s�[72]
Finalmente, la reforma del voto femenino de 1945 fue desechada, ya que 25 diputados votaron en contra (62,5 por ciento) y 15 diputados votaron a favor (37,5 por ciento), entre �stos �ltimos se incluyen los cuatro diputados del PCCR, los cuales honraron su compromiso.[73] En este sentido, el semanario Mujer y Hogar informaba que el fracaso se debi� a que ��sin discutirse con toda la amplitud que el caso requer�a, y sin que los que se opusieron dijeron razonadamente por qu� lo hac�an, se vot� en el Congreso Constitucional el proyecto para ver si a las mujeres de C.R. se les dar�a o no el voto��[74]
Sin embargo, para 1946 las condiciones de lucha pol�tico-electorales se vieron modificadas al calor del proceso de discusi�n del C�digo Electoral de 1946, el cual oblig� a redefinir las estrategias de c�lculo pol�tico aplicadas por estos partidos, en particular del PRN. Lo anterior se expres� en un viraje desde una posici�n contraria hacia una posici�n favorable al voto femenino. De esta manera, nuevamente al igual que en 1925, el sufragio femenino fue utilizado como una estrategia de c�lculo pol�tico, pero en este caso para vetar y posponer la reforma del c�digo electoral, la cual afectaba los intereses calderonistas.[75]
Posteriormente, y en el contexto de la Manifestaci�n del 2 de agosto de 1947 con el fortalecimiento del bloque femenino anticomunista y de cara a las elecciones de 1948, el PCCR con el fin de contrarrestar el avance de este movimiento y de incrementar la participaci�n de las mujeres, desarroll� entre sus estrategias convocar a las mujeres a integrarse al Bloque de la Victoria en la campa�a electoral de 1947-1948, y la fundaci�n de la �Uni�n de Mujeres del Pueblo� (UMP) (17 de agosto de 1947). La UMP se vincul� a la Federaci�n Democr�tica Internacional de Mujeres (FDIM) creada en 1945 en el marco de la Guerra Fr�a, para luchar contra el resurgimiento de la guerra y el fascismo, mediante la movilizaci�n de sectores femeninos amplios. La FDIM se logr� convertir en la m�s importante organizaci�n mundial de mujeres de la izquierda procomunista y antifascista.[76] La UMP fue definida como �una organizaci�n de masas�, permanente y dependiente del PCCR y destinada a tener cobertura a nivel nacional. N�tese, adem�s, que el nombre de la organizaci�n apelaba a las mujeres de los sectores populares, en particular de la clase trabajadora, en contraste con las organizaciones femeninas de la oposici�n, dominadas por mujeres de clase media y sobre todo educadoras �que se autodenominaban damas�.[77] Los principales objetivos de la UMP eran promover una creciente y m�s articulada movilizaci�n y organizaci�n de las mujeres para contrarrestar la movilizaci�n de las mujeres en el sector opositor que adversaba al BV en las elecciones de 1948, y para darle mayor legitimidad a las luchas para defender las reformas sociales.[78]
Por otra parte, en esta coyuntura de las elecciones de 1948, el PCCR reaccion� nuevamente respaldando el sufragio femenino. Esto se dio en el contexto del planteamiento en 1947 de las �ltimas dos propuestas del sufragio femenino ante el Congreso. La iniciativa la tom� el PVP al anunciar en mayo de 1947 que el diputado Jaime Cerdas plantear�a dicho proyecto de ley, argument�ndose que el PVP considera el voto femenino entre sus principios por la igualdad pol�tica, jur�dica y social de la mujer, que bajo el socialismo la mujer obtendr� su completa liberaci�n, y que, por lo tanto, el PVP no act�a apegado a �intereses pol�tico-electorales�:
�Es innecesario decir, que nuestro partido considera una cuesti�n de principios la lucha por la igualdad pol�tica, jur�dica y social de la mujer� [C]onviene aclarar que si Vanguardia Popular actuara apegado fundamentalmente a intereses pol�tico-electorales, no patrocinar�a esta trascendental reforma electoral� [E]l proceso de liberaci�n de la mujer se desarroll� al ritmo del desarrollo del capitalismo o, lo que es lo mismo, el capitalismo crea las condiciones de liberaci�n de la mujer. Empero, no ser� sino bajo el socialismo que la mujer obtenga su completa liberaci�n�[79]
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Lamentablemente, no se dispone de informaci�n que nos aclare cu�l fue el destino final de esta propuesta del voto femenino planteada por el PVP. No obstante, lo que, si es claro, es que el gobierno de Teodoro Picado hab�a tenido que enfrentar la creciente presi�n, para cumplir con el compromiso establecido de ratificar el voto femenino, seg�n lo establec�a el Consejo Econ�mico y Social de la Asamblea de las Naciones Unidas, en su sesi�n del 11 de diciembre de 1946. Es en este marco, que finalmente Teodoro Picado env�a al Congreso la segunda propuesta del voto femenino el 4 junio de 1947, respald�ndose en la necesidad de cumplir con el compromiso adquirido con las Naciones Unidas. Esta propuesta se discuti�, pero tampoco cont� con el respaldo necesario en el Congreso, ya que unos se pronunciaban a favor de una reforma de la Constituci�n y otros a favor de una reforma a la Ley de Elecciones, adopt�ndose la primera opci�n. Adem�s, se consult� al Colegio de Abogados, si calificaba la reforma constitucional, a lo que respondi� negativamente, pero un grupo de diputados consideraba que s� calificaba.[80]
En este contexto, al plantearse el voto femenino como una reforma constitucional, ser�a necesario discutirla en dos legislaturas, por lo que demorar�a poder votarla y aprobarla hasta mayo de 1948, y entrar�a en vigor en las pr�ximas elecciones de diputados y la elecci�n presidencial. As� las cosas, lo que en el fondo buscaban los legisladores con esta maniobra de c�lculo pol�tico, era evitar a toda costa arriesgarse y aumentar en un 50 por ciento su vulnerabilidad, al entrar las mujeres a votar. Por lo tanto, hubo que esperar hasta 1949 para que el sufragio femenino fuera aprobado en la Asamblea Constituyente de 1949.
Conclusiones
En s�ntesis, �cu�les pueden ser los factores que explican este reiterado fracaso en que el voto femenino se aprobara en Costa Rica hasta 1949? En primer lugar, es necesario tomar en consideraci�n que en la d�cada de 1940, el debate se concentr� en el proceso de lucha por la justicia en el ejercicio de los derechos civiles y democr�ticos de los ciudadanos masculinos, en donde las mujeres jugaron un papel de presi�n muy significativo particularmente en los movimientos de 1943 y 1947.[81] Por lo tanto, se lleg� a una coyuntura en la cual la lucha liderada en principio por la Liga en favor del voto femenino, fue completamente absorbida por la integraci�n de las mujeres en la lucha entre las principales fuerzas pol�ticas en beneficio del ejercicio de los derechos civiles y democr�ticos de la ciudadan�a.
Por otra parte, el an�lisis precedente sugiere que son varios factores de c�lculo pol�tico que explican este retraso, el primero es que en este clima para los intereses pol�ticos de las dos fuerzas mayoritarias en el poder (calderonistas y comunistas), la prioridad eran las reformas sociales y no el voto femenino en este momento, y lograr una alianza pol�tica que los ayudara a consolidar y expandir el poder, no arriesgarlo duplicando el electorado. Esta tendencia se evidencia, en parte, en el hecho de que el Programa del Bloque de la Victoria negociado por el PVP y el PRN, se priorizaron las reformas sociales sobre el voto femenino.[82] Por otra parte, en unas declaraciones de Manuel Mora en una entrevista en 1986, afirm� que los Republicanos siempre se hab�an opuesto al sufragio femenino, porque consideraban que los perjudicar�a ya que la mayor�a de las mujeres se opon�an al voto y que este era un derecho de los hombres: �...ellos consideraban que apoyar la reforma para el voto femenino iba a perjudicarlos�, sent�an que pactar sobre el derecho de la mujer a votar era conquistarse el voto negativo de una gran masa de mujeres...�[83]
Finalmente, en la Constituyente se aprob� la reforma del sufragio femenino (20 de junio de 1949). Posterior a la guerra civil de 1948, las principales fuerzas pol�ticas del pa�s, conformadas por los calderonistas (partidarios de Rafael �ngel Calder�n Guardia) y los comunistas, quienes hab�a conformado el Bloque de la Victoria en 1943, fueron perseguidas y desarticuladas, lo que result� en el fortalecimiento de los vencedores de esa guerra: los ulatistas (partidarios del presidente electo en 1948, Otilio Ulate Blanco) y los figueristas. Luego de dicho conflicto, el sector encabezado por Figueres tom� el poder y lo ejerci� por 18 meses mediante una Junta de Gobierno; adem�s, aboli� el ej�rcito en 1948. Durante este per�odo, se convoc� a una Asamblea Constituyente, que redact� la Constituci�n de 1949, que cre� el Tribunal Supremo de Elecciones como un poder independiente, ilegaliz� al Partido Vanguardia Popular (nombre que asumi� el Partido Comunista a partir de 1943) y aprob� el sufragio universal femenino.[84]
Fue as� como la reforma que introdujo el voto femenino se produjo en el contexto de una creciente presi�n internacional para que se aprobara dicho sufragio y de una profunda divisi�n pol�tica debida a la reciente guerra civil de 1948. Sin duda, el c�lculo electoral fue decisivo en 1949, ya que los calderonistas y comunistas hab�an quedado fuera de la competencia electoral o su participaci�n hab�a sido decisivamente debilitada. En este marco, los vencedores en la guerra civil (ulatistas y figueristas) apoyaron la aprobaci�n del voto femenino en junio de 1949 porque, sin la presi�n de elecciones inminentes, contaban con que la ampliaci�n del tama�o del electorado pod�a jugar a su favor. As�, no sorprende que los diputados del Partido Uni�n Nacional, de Ulate, y del Social Dem�crata, de Figueres, aportaran el 80,5 por ciento de los votos con que se aprob� el sufragio femenino en 1949.[85]
As�, para la l�der feminista �ngela Acu�a, con la conquista del sufragio femenino ��es cuando empieza, en realidad, su labor efectiva en la conquista por la aplicaci�n de principios jur�dico-pol�ticos que la beneficien o puedan beneficiarla en el futuro...�[86]
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Recibido: 21/09/2022
Evaluado: 14/10/2022
Versi�n Final: 29/12/2022
(*) Doctora en Historia (Indiana University), Estados Unidos. Catedr�tica de la Escuela de Historia y coordinadora del Programa de Investigaci�n G�neros e Identidades en Am�rica Latina del Centro de Investigaci�n de la Identidad y la Cultura Latinoamericanas (CIICLA) (Universidad de Costa Rica), Costa Rica. Email: [email protected]. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5657-7859
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[1] Este trabajo constituye un avance parcial de investigaci�n del Proyecto de Investigaci�n: �Las mujeres y el Partido Comunista�, inscrito en la Vicerrector�a de Investigaci�n con el No. 818-A8-204.
[2] Se utilizar� la nomenclatura del Partido Comunista de Costa Rica (PCCR), con la cual tambi�n sol�an identificarse sus militantes. No obstante, utilizaremos los otros dos nombres oficiales con los que el PCCR compiti� en la arena pol�tico electoral: el Bloque de Obreros y Campesinos (BOC, fines 1932) y el Partido Vanguardia Popular (PVP, junio 1943).
[3] Para un an�lisis actualizado de la intelectual Carmen Lyra ver Arias (2022, pp. 67-90).
[4] Lyra (1932, p. 4).
[5] El PCCR se fund� el 16 de junio de 1931. Hacia fines de 1932, el PCCR se inscribi� en las elecciones municipales con el nombre de Bloque de Obreros y Campesinos (BOC). A partir del 13 de junio de 1943, el BOC cambi� su nombre al de Partido Vanguardia Popular (PVP). Ver Botey y Cisneros (1984, p. 118); Molina (2007a, pp. 59-60, 138-139).
[6] Acu�a (1969b, p. 362).
[7] Molina (2000, pp. 37-38).
[8] Herrera (2002, pp. 131-146); Alvarenga (2006, pp. 49-116); Rodr�guez (2014a, pp. 49-84); Rodr�guez (2017a, pp. 39-75; Rodr�guez (2017b, pp. 133-152).
[9] Barahona (1994); Mora (1993, pp. 67-77); Mora (1995, p. 138-149); Mora (2002, pp. 111-130); Mora (2003); Rodr�guez (1999; pp. 85-122); Rodr�guez (2002, pp. 87-110).
[10] Gonz�lez, et. al. (2004, pp. 5-37); Molina (2008); Molina (2007a); Molina (2007b, pp. 137-147); Molina (2005a); Molina (2005b, pp. 407-423); Molina (2000, pp. 9-66); Molina (1999, pp. 491-521).
[11] Rodr�guez (2008, pp. 153-177).
[12] Rodr�guez (2022b, pp. 198-202); Rodr�guez (2014b, pp. 246-258).
[13] El �ndice general de la edici�n digitalizada del peri�dico Trabajo (1931-1948) reporta un total de 17728 entradas distribuidas en cerca de 5000 p�ginas: Gonz�lez, et. al. (2004, pp. 5-37).
[14] Botey y Cisneros (1984, p. 118); Molina (2007a, pp. 59-60, 138-139).
[15] Molina (2022, pp. 599, 607).
[16] Molina (2014, p. 60); Molina (2005�, pp. 35-37, 56, 48,132, 262-265).
[17] Miller (1991, pp. 68-109); Lavrin (1995, pp. 1-14).
[18] Rodr�guez (2011, pp 290-291); Rodr�guez (2022a, pp. 434-438).
[19] Barahona (1994, p. 43).
[20] Acu�a (1969a, pp. 343-358).
[21] La Gaceta, San Jos�, 21-8-1913, 44, p. 1; Obreg�n (2000, pp. 240-243).
[22] Palmer y Rojas (2004, pp. 117-12); Mora (2003, pp. 150-160, 245-247); Obreg�n (2007, pp. 12-15).
[23] Obreg�n (2000, p. 258); �Editorial. La nueva Constituci�n�, La Informaci�n, San Jos�, 7-6-1917, p. 5.
[24] La Gaceta, San Jos�, 11-5-1920, pp. 473-474; La Gaceta, San Jos�, 16-7-1920, p. 717; La Gaceta, San Jos�, 7-8-1920, p. 801.
[25] Acu�a (1969a, p.315; Palmer y Rojas (2004, pp. 121-122.
[26] Mora (2003, pp. 245-261).
[27] Mora (2003, pp. 251-261, 333); Mora (2002, pp. 129-130).
[28] Mora (2003, pp. 261-281).
[29] Miller (1991, pp. 68-109); Lavrin (1995, pp. 15-52); Acu�a (1969b, pp. 353-354).
[30] �El discurso del diputado Quir�s al discutirse el voto femenino en el Congreso�, Diario de Costa Rica, San Jos�, 15-3-1925, p. 6.
[31] �La Comisi�n Especial del Congreso y la Ley de Elecciones. No podr�n votar las mujeres�, Diario de Costa Rica, San Jos�, 20-2-1925, p. 1.
[32] La Gaceta, San Jos�, 18-7-1929, p. 1359.
[33] Molina (2022, p. 599).
[34] Botey y Cisneros (1984, p. 118); Molina (2007a, pp. 59-60, 138-140).
[35] Molina (2000, pp. 37-38).
[36] Molina (2010, p. 12).
[37] Nash (1998, p. 349).
[38] Molina (2005�, pp. 370-371).
[39] Rodr�guez (2017b, pp. 140-149).
[40] Molina (2000, p. 37).
[41] Molina (2000, pp. 37-38); Partido Comunista de Costa Rica, �Programa M�nimo del Partido Comunista de Costa Rica�, Trabajo, San Jos�, 13-3-1932a, p. 3; Partido Comunista de Costa Rica, �Plataforma elaborada por el Congreso Nacional del Bloque de Obreros y Campesinos, para la campa�a de 1934�, Trabajo, San Jos�, 10-12-1933, p. 3.
[42] Molina (2000, pp. 9-72); Herrera (2002, pp. 131-146); Arias (2008, pp. 65-79).
[43] Rodr�guez (2014�, pp. 49-84).
[44] Valobra (2015, pp. 129-130).
[45] Nash (1998, p. 352).
[46] Lyra (1932, pp. 1 y 4).
[47] Barahona (1994, pp. 174-176).
[48] Rosemblatt (2000, pp. 95-122 y 185-229).
[49] Valobra (2005).
[50] Acu�a (1969b, pp. 360 y 362).
[51] Lavrin (1995, pp. 312-313, 355).
[52] La Gaceta, San Jos�, 3-5-1931, p. 723.
[53] �La mujer costarricense podr� votar y ser electa para diputado, mun�cipe y otros altos cargos de la administraci�n p�blica�, Diario de Costa Rica, San Jos�, 12-6-1934, pp. 1 y 3.
[54] Rodr�guez (2017b, pp. 140-149).
[55] Lyra (1932, p. 4).
[56] Lyra (1934, p. 2).
[57] �Al congreso se envi� ayer una manifestaci�n a favor del voto femenino�, Diario de Costa Rica, San Jos�, 4-5-1939, pp. 1 y 13.
[58] Molina (2007�, pp. 138-140).
[59] �Madres, esposas y hermanas de las presentes y las futuras generaciones le suplicamos que nos oiga�, Diario de Costa Rica, San Jos�, 14-5-1943, pp. 1 y 4.
[60] �Aborda la Liga Feminista el voto femenino�, Novedades, San Jos�, 2-4-1940, pp. 1 y 8.
[61] �Voto femenino sin restricciones propuso ayer al congreso la diputaci�n del Partido Dem�crata�, La Tribuna, San Jos�, 21-5-1943, pp. 1-2 y 8; �La diputaci�n cortesista present� ayer al congreso la ley que consagra el voto femenino�, Diario de Costa Rica, San Jos�, 21-5-1943, pp. 1-2; Barahona (1994, pp. 133).
[62] �No se har� cuesti�n pol�tica del voto femenino�, �ltima Hora, San Jos�, 21-5-1943, pp. 1 y 8.
[63] Rodr�guez (2017b, pp. 146).
[64] �La naci�n debe dar una prueba mayor y m�s tangible de su confianza en la mujer costarricense�, Diario de Costa Rica, San Jos�, 16-5-1943, pp. 1 y 3; ��Fracasado el proyecto que establec�a el voto femenino?�, La Tribuna, San Jos�, 8-6-1943, pp. 1-2.
[65] �El Partido Republicano Nacional deja a sus diputados en absoluta libertad para votar el establecimiento del voto femenino�, La Tribuna, San Jos�, 8-6-1943, pp. 1 y 5.
[66] �Editorial�, Mujer y Hogar, San Jos�, 8-5-1943, p. 1; Acu�a (1969b, p. 258).
[67] Rodr�guez (2017b, pp. 146).
[68] Partido Vanguardia Popular, �10.000 mujeres se unen para luchar por el porvenir de sus hijos�, Trabajo, San Jos�, 15-1-1944, p. 1.
[69] �Los vanguardistas somos partidarios del voto femenino por principio�, Mujer y Hogar, San Jos�, 27-7-1944, p. 1.
[70] Partido Vanguardia Popular, �Vanguardia Popular apoya el voto femenino para todas las mujeres costarricenses, sin distinci�n de clases sociales�, Trabajo, San Jos�, 29-9-1945b, pp. 1 y 3.
[71] Partido Vanguardia Popular, �Programa del Bloque de la Victoria�, Trabajo, San Jos�, 23-2-1945a, p. 4.
[72] Barahona (1994, p. 175).
[73] �P�gina para la historia: el voto femenino�, Mujer y Hogar, San Jos�, 15-11-1945, p. 1.
[74] �P�gina para la historia: el voto femenino�, Mujer y Hogar, San Jos�, 15-11-1945, p. 1.
[75] Molina y Lehoucq (2002, pp. 195-227).
[76] Pieper Mooney (2013b, p. 63); Pieper Mooney (2013a, pp. 216 y 222); Yusta (2009).
[77] En este sentido, y coincidiendo con las fechas de 1946-1947, el PCA tambi�n fund� la UMA en 1946, con el fin de fortalecer la militancia de las mujeres trabajadoras, atraer m�s electoras a sus filas, y poder hacer frente a la creciente influencia del peronismo en el sector obrero y por la aprobaci�n de la ley de derechos pol�ticos femeninos en 1947. Valobra (2015, pp. 132-133, 146); Valobra (2010, pp. 125-130).
[78] Rodr�guez (2017b, p. 148).
[79] Partido Vanguardia Popular, �Voto femenino. Una ley estableci�ndolo presentar� nuestro Partido por medio del camarada Cerdas�, Trabajo, San Jos�, 31/5/1947, pp. 8 y 7.
[80] �Editorial. Comentario en torno al voto femenino�, Mujer y Hogar, San Jos�, 13-2-1947, p. 2.
[81] Rodr�guez (2017a); Flores (2001).
[82] Rodr�guez (2014a).
[83] Barahona (1994, p. 175).
[84] Rovira Mas (1982, pp. 39-63).
[85] Rodr�guez (2002, pp. 103-104).
[86] Acu�a (1954, p. 6).